Presentan Atlas de turismo solidario

Turismo solidario incorpora comunidades rurales a sistema global: Samuel Jouault

La Jornada Maya
Verónica Camacho Chávez

5 de noviembre, 2015

“El turismo solidario es la inserción de las comunidades rurales en el sistema turístico global, el cual no está posicionado en Yucatán”, explicó Samuel Jouault, maestro de la licenciatura de turismo, en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY y coordinador del coloquio Turismo y Sociedades Locales, que se llevó a cabo en el marco del aniversario de esa facultad.

El profesor de la licenciatura señaló que “Mérida es una isla en medio del mar indígena, pero no sabe nadar en ese mar”. Afirmó que, en general, cuando se piensa en el campo sólo se tiene la visión de un escenario reprimido.

Entre los objetivos del conversatorio destaca el de mostrar los avances que se han logrado en el fomento al turismo alternativo y sustentable, desde la comunidad universitaria.

Su trabajo con los estudiantes le ha mostrado que en los jóvenes se fomenta, casi exclusivamente, la contemplación de un espectro norte-sur; sólo se visualizan los 4 o 5 centros comerciales de la ciudad y la emergencia de muchos más; por eso hacen de estos, sus espacios de recreación.

Indicó que con sus alumnos realiza salidas al campo, para que conozcan y convivan con algunas de las comunidades rurales del oriente del estado, que ya están trabajado con programas de turismo solidario. 

“Es decir, donde se integra a los habitantes de esas comunidades rurales con programas del sistema turístico global, tomando en cuenta sus vulnerabilidades y especificidades, respetando esquemas como precios justos, sin intermediarios, y tomando la opinión de los productores para construir programas de descubrimiento y de cooperativas”.

Explicó que el turismo alternativo tiene tres vertientes: primero, no es antagónico al turismo de masas; segundo, que es alternativo al modelo económico neoliberal de desarrollo y, tercero, que es una alternativa laboral viable para los pobladores; es decir, para los milperos, pequeños ganaderos y campesinos, en general, que hacen artesanías y también practican la pesca.

“El turismo alternativo es más integrador e inclusivo. Es un término que las autoridades no utilizan. La Secretaría de Turismo habla de turismo de naturaleza, en el que incluye al de aventura, ecoturismo y rural, pero el alternativo engloba todo”, 

Señaló que el coloquio tuvo como objetivo mostrar al turismo solidario no sólo como una actividad servicial, sino como reflexión sobre el desarrollo regional, económico, social, ambiental y cultural, que, por lo mismo, resulta integrador e inclusivo.

Por ejemplo: se presentó el documental sobre la comunidad de Magdalena Teitipac, en Oaxaca, que se ha organizado con una minera canadiense, donde se observan todos estos procesos de organización y el “sí se puede”, para luchar y avanzar juntos en un proyecto colectivo. 

Samuel Jouault explicó que los estudiantes de la facultad realizaron un documental: Ek Balam, de la milpa al turismo, para promocionar y mostrar como destino de este tipo de turismo, a ese sitio arqueológico que, entre otras cosas, tiene el servicio de alquiler de cabañas. 

El documental se ha presentado en varios foros, el más reciente fue el Ficmaya 2015, donde los ejidatarios estuvieron presentes y platicaron con el público. 

“Estos escenarios son muy importantes para el empoderamiento de los actores, pero creo que lo más destacado fue que estaba presente el coordinador de los paradores turísticos en el estado y se pudo generar un acercamiento, cosa que nunca había sucedido con esos ejidatarios; se hicieron presentes para que los tomen en cuenta y que se observe que se puede trabajar con éxito”.

Habló sobre la integración del Consejo de Turismo Alternativo y Comunitario de Yucatán, por más de 30 organizaciones civiles, académicas y de gobierno. Abordó la problemática que enfrentan:

“Para mantener las infraestructuras, por ejemplo, si yo no recibo un subsidio por parte de un programa de política pública no voy a poder cambiar mis techos de huano; la dificultad de adquirir y mantener equipamiento; la capacitación, que es muy compleja, porque de ser campesinos o pescadores, de un día a otro tienen que ser prestadores de servicios turísticos y, por último, el acceso al mercado, la dificultad para llegar al mercado idóneo”. 

Por esa razón, a partir de marzo de 2015, se creó un brazo comercial que se llama “Coox Mayab” (Vamos al Mayab), que está integrado por 15 socios, 14 comunidades y un grupo de apoyo técnico operativo. 

“Se conversó con Ulyses Huesca Tercero, coordinador regional en la península de Yucatán, en el sentido de que el turismo solidario no es una actividad opuesta a la conservación, sino más bien tiende al aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. Esta es una de las principales líneas de trabajo de la Conabio”. 

Asimismo, señaló que dentro del coloquio se presentó el Atlas de turismo alternativo en la península de Yucatán. Se trata de un esfuerzo de tres años de trabajo con el Cinvestav y la facultad de Ciencias Antropológicas. 

“Se describe al sector a través de mapas y textos, datos como que el 72 por ciento de los proyectos están ubicados en la costa y se muestran sus vulnerabilidades”.

“Hablo de un tsunami turístico que llega a Valladolid que acarrea una serie de conflictos sobre la tenencia de la tierra. Muchas de las empresas hacen el juego al poder económico contra los que operan el ejido; no se trata de ser alarmista, pero el tema genera muchos cuestionamientos en ese sentido”.

“El mapa dará cabida a muchas más investigaciones sobre esta realidad del campo”.