Temporada de patos

Temporada de patos: Bien Pumas y Chivas

David Collado
Foto Jam Media
La Jornada Maya

Terminó el Gran Premio de México, realizado con gran éxito en el Autódromo Hermanos Rodríguez, y de pronto recordamos que también existen otros deportes más allá del automovilismo, y que en ellos sucedieron eventos muy importantes.

Primero, los Reales de Kansas City ganaron la Serie Mundial. Los actuales monarcas son el reflejo de que la tendencia actual, antes que estadísticas descomunales al bat, consiste en una sólida y efectiva rotación de pitcheo. Kansas City no es un equipo grande. Pertenecientes a una ciudad mediana dentro de la Unión Americana, en plena región del Medio Oeste, los Reales son un vivo reflejo del gusto entre nuestros vecinos del norte por este deporte. Se decía en años pasados que en el beisbol la nómina lo era todo, pero ya han pasado varias temporadas sin equipos grandes dominando, ni los Yankees, ni los Medias Rojas, ni los Dodgers. Bien ahí. Esto eleva la competitividad en las Ligas Mayores.

También, como siempre, mucho futbol. Los Pumas se mantienen arriba. Da gusto ver a uno de los llamados grandes en la cima de la tabla a escasas fechas de que se definan los boletos para la Fiesta Grande, que creo es un pretexto más para vender boletos solamente. No me atrevo a decir los clasificados. Atinarle a los ocho invitados a Liguilla puede ser más difícil que mi examen de cálculo de sexto de preparatoria.

Chivas se llevó la Copa MX. Bien por un equipo que tristemente está dando más de qué hablar en lo extra futbolístico con el pleitito que se trae la otrora pareja sensación Fuentes-Vergara por el control del equipo.

En Europa, el Chicharito sigue anotando con el Bayer Leverkusen y el Real Madrid logró una importante clasificación a octavos, ante el PSG, en Champions. Los blancos tienen cierta ventaja de cara al Clásico contra Barcelona en la Liga el próximo 21 de noviembre. Los catalanes siempre son contendientes, pero es aquí donde verdaderamente se verá qué tan dependientes son de Lionel Messi. El argentino ya ha estado fuera un rato por lesión. A pesar de ser fan del Barça, admito que los merengues parten como favoritos.

Y hablando de lesiones, en la NFL éstas son el pan de cada día. Esta octava semana de la temporada marcó el final de muchas estrellas por lesión. Nombres como LeVeon Bell, Keenan Allen, Cameron Wake y Steve Smith Sr. se unen a la lista de integrantes que se despiden de 2015.

En este sentido hay algo en particular que me ha impactado. Se supone que si un cuerpo médico da un diagnóstico, en estricta teoría debe cumplirse al pie de la letra, ¿cierto? Como cuando un médico nos receta un medicamento por una semana y lo tomamos cinco días únicamente; evidentemente dicho medicamento no dará los resultados deseados. Si el tiempo de recuperación de una lesión es específico, ¿para qué acelerarlo? Casos particulares, los de Dez Bryant y Ben Roethlisberger, quienes ante sus respectivas lesiones fueron indicados un cierto tiempo de recuperación, y por un espacio promedio de entre dos y tres semanas antes, estos jugadores regresaron.

Es tal el desgaste en la NFL, pero sobre todo la necesidad de ser competitivos, que muchas veces un mismo elemento juega lesionado. Lo que sucedió con Josh McCown me pareció irresponsable por parte de su head coach en los Cleveland Browns. Si no empezó el juego por lesión, ¿por qué habrían de ingresarlo? ¿Sólo porque era necesario? ¡Qué manera tan imprudente de arriesgar a un jugador!

Y esto pasa no sólo en la NFL. No debemos olvidar que antes que nada, los deportistas de alto rendimiento también son seres humanos con limitantes físicas. ¿Hasta qué punto conviene rebasar los límites de lo posible para tener un par de jugadas espectaculares? La práctica de cualquier deporte conlleva un grado de responsabilidad, no sólo de quienes lo realizan, sino de quienes preparan a los atletas, medios de comunicación y aficionados.

¡Hay que cuidarnos!