Vendettas Tarantinescas

Como muchos que no conocieron a su padre, Bill coleccionaba modelos paternos

Daniela Gamboa González
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Sábado 4 de junio, 2016

Como muchos que no conocieron a su padre, Bill coleccionaba modelos paternos. El primero era Esteban Vihaio, era proxeneta y amigo de la madre de Bill. Tenía un burdel en México desde hacía 50 años. Su ejército “los niños de cuña”. Eran los hijos sin padre de sus mujerzuelas y dominaban el pueblo. Él dominaba a los hijos de cuña. Ahora a los 80 años este jubilado del placer, me dirá dónde encontrar a Bill.
Kill Bill Vol.2

La verdad es que muchos de los fans de Tarantino hemos fantaseado con la idea de desaparecer gente o clamar venganza ante algún “enemigo”. En mi caso, prefiero eliminar la parte sangrienta –por ser persona apacible y nerviosa- pero la fantasía irónicamente hace que se enfríe el plato y hace reír momentáneamente, así que las tomas se quedan.
Los fans de Tarantino sabemos que no se puede ser políticamente correcto con él, pero lo que sí se puede ser en definitiva, es vengativo y reivindicatorio a través de sus ya muy conocidas vendettas sangrientas que claro, siempre van acompañadas de humor irónico y diálogos inteligentes.

Por eso este finde, en que a lo mejor nos apetezca estar Netflix and chill en casa, podríamos echarnos a ver cuatro Tarantinadas de las más recientes, que han resultado ser fórmulas de venganza y reivindicación de algún personaje discriminado en alguna situación histórica en específico o en una contemporaneidad un tanto atemporal.

En primera, tenemos a Kill Bill volumen uno (2003) y dos (2004), el cuarto y quinto filme de Tarantino y su filme más “feminista” por hacer que su personaje protagónico sea “la mujer más letal del mundo”. Inicia con una dedicatoria al director japonés Kinji Fukasaku: “La venganza es un plato que se sirve mejor frío” -algunos habrán corroborado la efectividad de la frase, en cuya espera de calma habrán fraguado el peor de los daños para la revancha-. Nancy Sinatra y su “Bang bang” son la antesala a la venganza de Beatrix Kiddo (Uma Thurman), una asesina justiciera, o más bien una antiheroína que merece su venganza porque el método y el motivo lo justifican todo. Además es la asesina más mortífera del Escuadrón Asesino Vívora Letal.
Este personaje Tarantinesco nos deja saber que no es posible encontrar a un asesino que sea un villano en sus películas, por el contrario los asesinos son protagonistas guiados por su propia brújula moral, opuesta por supuesto a aquellos valores reconocidos por la sociedad inteligible, pero aceptados y comunes en los micro mundos de la narrativa de las películas, pues se tratan de venganzas muy merecidas y esperadas, tanto por los antagonistas como por el público entrantinado. El peso de la justicia, les llega a todos, sin posibilidad de modificar el tiempo, aunque algunos personajes lamenten no poder provocar alguna regresión.

Si bien hubo una vendetta feminista con Kill Bill, lo que le siguió a esa dupla, como la sexta película de Quentin fue el género bélico. Una venganza judía en Bastardos sin Gloria (2009). Estamos hablando de la Francia ocupada por los nazis durante la segunda guerra mundial, que nos es presentada en una versión bastante sui generis de los hechos ocurridos, o también es calificada de Ficción Ucrónica (novela histórica alternativa). Aquí los villanos son “los verdaderos malos” de la vida histórica real y presenciaremos en una sala de cine, en medio de un filme de propaganda nazi, un ajuste de cuentas sangriento en donde veremos la cara de Hitler volar a pedazos. El filme, como todos a los que nos referimos aquí, tienen frases memorables que hay que citar: “Y no sé ustedes, pero les aseguro que no iremos por las montañas nublosas, ni cruzaremos 5 mil millas de agua, ni seguiremos avanzando por la mitad de Sicilia ni saltaremos de un maldito avión, para enseñarles a los nazis una lección de humanidad. Los nazis no tienen humanidad. Son soldados odia judíos asesinos de masas y tienen que ser destruidos”.

Tomas memorables como la preparación de Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) antes del cinema nazi y con música de fondo de David Bowie y su “Putting out Fire”.
En cambio Django Sin Cadenas (2012) el séptimo filme de Tarantino, es una película del género Western (del viejo Oeste estadounidense), se nos presenta un personaje protagónico nunca antes visto en este estilo de película hollywodense, dado que los cowboys negros eran inexistentes o sus historias de vida eran actuadas por blancos. Un giro de 360 grados para Django (Jaime Foxx) que va de esclavo a cowboy caza recompensas y que va encontrando su venganza en el camino junto al Dr. King Schultz (Christoph Waltz), villano nazi en Bastardos sin gloria y redentor abolicionista en Django. El diálogo que elegimos esta vez destila cinismo y tan sólo por eso merece ser citado: “Aunque es cierto que desprecio la esclavitud necesito tu ayuda, y si no me la niegas, mucho mejor. Así que por el momento, usaré tu condición de esclavo en beneficio propio. No obstante, al decir esto, siento remordimientos. En fin, quisiera que ambos llegáramos a un acuerdo”.

Los encontrones con escenas burlonas siempre será de lo más agradable en Tarantino, y tenemos el ejemplo perfecto cuando el grupo del ku klux klan que quiere matar a Django y el Dr. Shultz, descubre que no podían ver con sus máscaras de ojos mal ahuecados, se desata toda una discusión y una molestia por parte del personaje cuya esposa había hecho las máscaras. En cuanto a la música se disfruta toda la de Ennio Morricone que acompaña varias escenas de la película.

Lo que este cuarteto de películas tienen en común, es toda esa filosofía Tarantinesca de las vendettas y la justicia reivindicatoria de personajes que han sido denostados por las torpes jerarquías humanas. También tienen en común ciertas melodías que suenan a medio oeste, de aquellas en que la guitarra y el chiflido marcan las tomas en que el antihéroe va haciendo justicia. Personajes cínicos y oportunistas junto a la violencia casi caricaturizada y salida de un comic.

Las especulaciones sobre la perpetuidad de las venganzas amenaza desde hace algún tiempo con que algún día salga Kill Bill volumen tres, la estrella ahora sería Nikki, la hija de Vernita Green (Vivica A. Fox), eso mientras esperamos a que suban al Netflix Los ocho malditos, lo que si no cabe duda es que las vendettas, deben continuar con silbidos y bang bang.