Chelas y mezcal

La Mezca, para ser doblemente amada

Daniela Gamboa
Fotos: Sandra Gayou
La Jornada Maya

La pura sabrosura fue la principal invitada a la celebración del cuarto aniversario de La Fundación- Mezcalería el jueves pasado, y afirmamos esto porque a todos se nos coló por el cuerpo. La velada fue un completo agasajo que se nos pasó a los trasnochadores bailongueros entre chelas, mezcal artesanal -de los que son buenos para la pancita- y meneo de caderas.

“A La Mezca” porque así la identificamos mejor, vas en chanclas, sandalitas, tenis de moda o en botines bajos -para aquellos resistentes al calor-.

Llevas ropa cómoda, de preferencia con poca tela o corta en las mujeres, por aquello de los calores humanos y meteorológicos. Los hombres van en bermuda y con camisa fresca de la banda rockera de su preferencia o de botones en colores exóticos; en cambio, un par de menonitas acuden en overol tradicional y con su neverita de quesos -fiel acompañante- a echarse un taco y tomar una como la gente- No bailan, pero quizás sí se dejan retratar en alguna foto con un conocido.

Es real, La Mezca es un sitio multicultural y la misma Paty -una de las socias- lo dice en una intervención con mejores palabras: “La Mezca, es la mezcla y aquí todos son bienvenidos”.

La música a volumen bailable comenzó a sonar a eso de las 21:30 y a las 22:40 la pista estaba repleta. Dicen por ahí que desde hace cuatro años las noches en La Mezca son la pura sabrosura musical, y es completamente cierto. No hay manera de que no menees las caderas y todo el cuerpo si estás ahí. En la noche del aniversario, todos la movimos al ritmo de las electro cumbias del diyéi Tatto Gutiérrez, la salsa de Los Embajadores del Trópico -cuarteto cubano- y la mezcla de percusión de Notaría 03. Además de pura casualidad, pudiste haber sido uno de los afortunados a los que mientras bailaba le cayó en la cadera, en la cabeza o juntito, el volumen dos de La Fundación Mezcalería, disco realizado en colaboración con el Estudio de Grabación If 6 was 9. Quien narra, fue una de las afortunadas, que atrajo con su movimiento de cadera este segundo volumen.

Pero entonces a La Fundación, además de bailar, vas a intercambiar mezcales por anécdotas sabrosas, de esas que comienzan a rememorarse al calor de los tragos que de tan buena calidad te van poniendo muy ad hoc rapidito -sobre todo el coctelito azul de mezcal-. Y entonces en ese transcurrir de las noches mezcaleras todo puede pasar y ponemos varias anécdotas de la vida real para hacer notar lo bien que se lo pasa la fauna humana.

En primer lugar, tenemos esa que vivieron Alan, Alicia y Paulina, que asisten con cierta constancia para des- estresarse los fines de semana o durante las vacaciones, van para pasársela bien, a tomar una chelita y a divertirse, o de plano a toparse de manera fortuita con el papá de alguna amiga, que en realidad no estaba en ninguna cena de trabajo, sino echando fiesta y mezcales.

También te puedes topar con gente como Valeria, que adora La Mezca porque conoce a todo tipo de gente ahí. Lo que sí, es que el mezcal no la perdonó un día que fue con su novio y por andar con mirada braguetera hacia un joven de esos hermosos y bien dotados, el mezcal la atragantó saliéndosele por la nariz y provocándole una buena desinfección esofágica y estomacal, que vino acompañada de cruda prematura.

A la vez te puedes topar con Fabiola, que con los alcoholes un poco subidos de tono se fue a un rinconcito a intercambiar cultura, sudor y saliva con una buena moza que iba pasando por ahí. Una vez terminados esos actos culturales y de puro amor, llegó el novio de aquella hermosa mujer que nada más quería ser doblemente amada.

Y es que el bello encanto de la fiesta se relaciona con ese encuentro de la fauna cultural que somos todos ahí, donde los mezcales y las chelas nos muestran tal cual somos, sin tapujos y liberando hormonas de la felicidad y ahí en donde convivimos de manera real y sin pantallas de por medio.

Es definitivo: el punto en común en todos los parroquianos que asistimos a La Mezca es la celebración de la vida, la diversidad, el intercambio cultural y la diversión en plena libertad.

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Mérida, Yucatán
Lunes 25 de julio, 2016