Mortal Periférico sin puentes

Invertir contra modalidad sustentable cuesta vidas

Efraín Tzuc Salinas
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Miércoles 21 de septiembre, 2016

Recientemente, el gobierno del estado anunció que las obras del nuevo distribuidor vial en el Anillo Periférico de Mérida, en la salida a Tixkokob, están casi concluidas. Esta infraestructura, se presume, lograría hacer del Periférico una vía “continua y libre de semáforos” que, en conjunto con el distribuidor vial de la calle 39 en construcción, sumarían una red de 23 distribuidores viales sobre el Periférico.

¿Qué implica para la seguridad vial y la movilidad sustentable contar con una vialidad de cincuenta y dos kilómetros ininterrumpida? Evidentemente una sentencia de muerte, o más bien, de muchas muertes.

Sabemos que durante el 2015 en el Anillo Periférico sucedieron aproximadamente 270 hechos de tránsito, un promedio de 22.5 colisiones y atropellamientos al mes, mismos que resultaron en 203 personas heridas y 12 personas muertas, 5 de ellas peatones, según datos de la misma Secretaría de Seguridad Pública del estado. El Anillo Periférico es la vialidad en la que más ocurren hechos de tránsito y en la que se concentran el mayor número de lesiones y muertes por este motivo.

No obstante, la gravedad del asunto, no deberíamos sorprendernos ya que el Anillo Periférico cuenta con todas las características de una vialidad mortal, pues está pensado exclusivamente para los vehículos motorizados, pues en sus cincuenta y dos kilómetros de extensión no cuenta con ningún tipo de infraestructura peatonal o ciclista, no hay ni un solo cruce seguro y ni una sola ciclovía. Penosamente, en el Anillo Periférico existen 8 puentes antipeatonales, es decir, 8 puentes que se construyeron para que las personas tengan que recorrer distancias mayores y con mayor esfuerzo para no obstaculizar la circulación “continua y libre” de los automóviles. Estos puentes son una excusa para culpar a peatones de los atropellamientos, cuando deciden cruzar de la forma más natural, rápida y con menor esfuerzo posible; es decir, a nivel de calle. De hecho, en el caso del distribuidor vial de Tixkokob, el puente más cercano está a más de 150 metros.

Por otro lado, el Anillo Periférico está diseñado para que los automovilistas circulen a altas velocidades, muy superiores incluso al máximo de 90 km/h que indica el Reglamento de Tránsito y Vialidad. Esto se logra gracias a la amplitud de la vía (3 carriles por sentido) y, precisamente, a la falta de tratamientos que obliguen a reducir la velocidad y que, tal como se propone el gobernador, hacen del Periférico una vía “continúa y libre de semáforos”. Por eso, tampoco nos debe sorprender que diariamente en esta vialidad se realicen 200 infracciones, cuyo 30 por ciento sea por exceso de velocidad, según declaraciones del mismo jefe del Departamento de Peritos de la Secretaría de Seguridad Pública.

Respecto a la movilidad sustentable, el Ejecutivo señala que se beneficiarán alrededor de 600 mil personas, entre usuarios del Periférico, mayormente automovilistas, habitantes de la zona que no contarán con condiciones seguras para cruzar a pie o en bicicleta y habitantes de los municipios de Tixpéhual, Tixkokob y Cacalchén, quienes en su mayoría utilizan el transporte foráneo y únicamente cruzan el Periférico para salir de la ciudad. En ese sentido, los principales beneficiarios de contar con una “vía continua y libre de semáforos” o una “vía ininterrumpida”, cuyo costo asciende a los 70 millones de pesos, en el caso del distribuidor de Tixkikob y 160 millones de pesos, en el de la calle 39, son los conductores de vehículos privados; es decir, automóviles, y en menor medida el transporte de carga.

En resumen: no sólo se generará un mayor número de hechos de tránsito con sus consecuentes lesiones y muertes, sino que se contribuye a la inequidad en el gasto público, al invertir en infraestructura que beneficia a una minoría de la población. Esto tiene serias consecuencias en la calidad de vida de los habitantes de Mérida, en la distribución desigual del gasto público, así como en la sustentabilidad y la competitividad de nuestra Zona Metropolitana.

Mérida, Yucatán.

Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida
@efra_tzuc