Los Murales del Holiday Inn

Profetas y promotores de nuestra tierra

Andrés Silva Piotrowsky
Foto: Ariel Guzmán
La Jornada Maya

Viernes 25 de noviembre, 2016

Cuando sentimos que no se nos reconoce o que no se toman en cuenta los méritos de algún coterráneo dentro de la propia Patria, los mexicanos solemos decir que "nadie es profeta en su tierra". Pero, cuando se trata de conocer lo que somos, las joyas con las que contamos, los lugares por los que transitamos a diario y de los cuales desconocemos casi todo, no expresamos que nadie es promotor de las maravillas del lugar donde nació o en el que radica.

En nuestra memoria llevamos con razonable amargura aquél sismo del 85, que devastó la ciudad de México; la descomunal tragedia humana contrajo consecuencias secundarias, como la pérdida de grandes obras de arte arquitectónico y seguramente de innumerables obras de las artes plásticas; sin embargo, una de esas obras, a pesar de haber resultado dañada, logró rescatarse; el famoso Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, del pintor Diego Rivera, mural del desaparecido hotel del Prado.

Seguramente hay empresas, más allá de los recintos oficiales, que le apuestan a la divulgación cultural y artística. No sería su obligación; sin embargo, lo hacen.

En esa línea de fomento y reconocimiento de la cultura endémica, transita una firma mundial que tiene plaza en esta capital yucateca: el Hotel Holiday Inn.

Poca gente local sabe que en el primer piso del edificio (por cuyo frente, que da a la avenida Colón, hemos pasado, de seguro, en muchas ocasiones) se encuentran cuatro notables murales del pintor Ariel Guzmán: Escenas del Popol Vuh, Juego de pelota, Esplendor de Uxmal y Camino al cosmos; todos relacionados con el sustrato mítico de la cultura maya.

El mural principal, sin demeritar a los otros, lo es por tratarse de una ilustración del Libro del Consejo Popol Vuh, documento de gran valor histórico que abarca una variedad de temas que incluyen la creación, ascendencia, historia y cosmología de la cultura Quiché y que fue recopilado y traducido por primera vez al castellano en el siglo XVIII, por el fraile dominico Francisco Ximénez; posteriormente, en 1857, el investigador austriaco Karl Sherzer publicó en Viena el manuscrito del fraile. Podemos destacar la versión de Miguel Ángel Asturias y una muy peculiar, con adaptaciones a los mayas peninsulares, del escritor yucateco Roldán Peniche Barrera.

El esfuerzo de sintetizar uno de los libros más emblemáticos de las culturas precolombinas puede parecer de alcances titánicos y así fue.

Hay que celebrar estas iniciativas; en particular, la de la dirección general y de los accionistas de Inmobiliaria Hotelera de Yucatán SA de CV.

Seamos profetas en nuestra tierra y reconozcamos las cosas de valía, que en este lugar pletórico de arte y cultura, no son pocas. En estas páginas reseñaremos, para incentivar al público, algunas escenas de esas pinturas tan singulares, pero no hay que privarse de conocer Los Murales del Holiday Inn, están frente a nosotros y a la vuelta de la esquina.

Mérida, Yucatán

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