Renacimiento Mexicano

Hasta siempre, Ángel Aguirre Herrera

César Daniel González Madruga
Pintura de Elizabeth Himes Sicilia
La Jornada Maya

Viernes 13 de enero, 2017


Probablemente con ningún otro amigo compartí tantos momentos y anduve tantos caminos como lo hice con Ángel Aguirre Herrera. Desde temprana edad, cruzamos nuestros estudios de preparatoria juntos en el colegio Olinca, y fue allí donde comenzamos a soñar.

Era un joven caracterizado por su transparencia fincando su visión siempre a la búsqueda de la verdad. Siempre admiré su capacidad crítica ante la vida, jamás creyó en los caminos fáciles y en nuestro idealismo jovial siempre nos hizo conscientes de que no se pueden tener rosas sin espinas. Recuerdo que a nuestros 16 años participamos en un encuentro de líderes juveniles del mundo, Angel rápidamente se ganó el liderazgo de los presentes, y es que era muy fácil seguirle gracias a a su humildad, fortaleza e inteligencia, una personalidad moderada y de carácter templada.

Terminando la preparatoria, ingresamos a la carrera para estudiar la licenciatura en Ciencias Políticas. Fue allí donde comenzaron nuestros primeros ejercicios dialécticos para comprender nuestro alrededor. Ángel se guiaba por la justicia y lo correcto antes que por una nota complaciente. Durante toda la carrera, cuestionó a todo ponente, conferencista o maestro que no transmitiera el coraje por los que no tienen que comer, esa fue siempre su lealtad, la de causas superiores.

Era sorprendente el amor que le profesaba a su tierra y a su gente de Guerrero. Los viajes a Acapulco con él siempre estaban llenos de magia y de mística. Ángel cumplía años el 26 de octubre; por ello, se volvieron tradicionales sus fiestas de disfraces: “Detrás de cada máscara, hay un ser humano que siente”, solíamos reflexionar en sus aniversarios.

Al graduarnos de la carrera, inició un arduo trabajo social y buscó ser candidato diputado local y a pesar de su esfuerzo no lo logró, pero perseverante como era, rápidamente se repuso, luchó y tan sólo un año más tarde sería candidato a diputado federal por el distrito 8 del estado de Guerrero y ganó ampliamente. Así nos volveríamos a topar para compartir juntos la LXI legislatura, éramos los dos diputados más jóvenes y aunque estábamos en diferentes bancadas compartíamos ideales muy por encima de las doctrinas partidarias. Y fue en ese periodo que empujamos juntos la ley de cambio climático; por ello, a lo largo de su diputación, empujó iniciativas de ley, trabajo de activista y campañas de concientización para la salvaguarda de los tiburones.

Al terminar la LXI Legislatura, buscó la candidatura para la diputación local y nuevamente ganó. Yo era diputado local en la ALDF, y durante esos años en Guerrero impactaron fuertes huracanes como Ingrid y Manuel; Ángel nos invitaba a las labores solidarias y nunca permitió los falsos reflectores.

Ya rumbo al 2015, el destino nos ponía un alto en el camino y nos dirigió a una nueva aventura paralela. Mientras ambos aplazábamos nuestras aspiraciones políticas, la vida nos concedía el privilegio ser padres: su hijo Santiago nació unas cuantas semanas después que el mío, Iosef. Ayer, tan sólo un año y meses después, Ángel murió y con él, una gran parte de mí y por más que busco una explicación, no la hallo. Será quizá porque hoy inicia un nuevo misterio, y será su alma sabia quien devele el secreto. Te buscaré en los sueños y en la meditación, querido amigo y allí seguiremos evolucionando juntos.

Todo mi reconocimiento a tus padres que forjaron un gran hombre. Fernanda, tu esposa y Santiago, tu hijo, son dos tesoros que hoy permanecerán con nosotros. Hasta siempre, amigo.

Ciudad de México
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