Chechén

Campeche con sentido, golf, cena y Filey

La Jornada Maya
Foto: Fabrizio León Diez

Lunes 20 de marzo, 2017

Enrique Peña Nieto le sienta bien el sureste. Suda a gusto. Es Campeche de los pocos, si no es que el único estado, donde puede caminar por el centro histórico sin riesgo de encontrarse con protestas o improperios y Alejandro Moreno es su gobernador consentido.

En una ceremonia que estaba planeada para llevarse a cabo el viernes 17 de marzo en Yucatán, de última hora se cambió a Ciudad del Carmen, el lugar más afectado directamente por los recortes de personal de Pemex y otras empresas.

Con la fuerte influencia del gobernador de Campeche el presidente decidió celebrar el 79 aniversario de la expropiación petrolera en el muelle del puerto pesquero Laguna Azul, el sábado 18 de marzo, y posponer la inauguración de la Cervecería Modelo, en Hunucmá, Yucatán, para dar dos anuncios que definirán con mucho la unión del sureste; la concesión para el nuevo puente a Ciudad del Carmen y el ducto que alimentará combustibles desde Progreso a Mérida y Cancún.

La cena privada

Horas después Enrique Peña estaba jugando golf en los campos de El Jaguar, del Yucatán Country Club.

Más tarde tomó un largo baño y en privado sudó en los amplios saunas de las instalaciones, para, ya entrada la noche, cenar la carne sellada que distingue al chef y beber los caldos del Duero en el salón de la cava, acompañado de sus cercanos Emilios, Patrón y Díaz, respectivamente.

Cómodo y relajado, con su celular en el cinto, el presidente dio detalles de su paso por Campeche y de su relación con Alito y amplió la información sobre el otro gasolinazo que soltó en su discurso: el ducto que llevará combustibles del puerto de Progreso a Mérida y Cancún, pero eso no lo escuchó el gobernador Rolando Zapata, quien por otros compromisos, no asistió.

No obstante también le celebraron la puesta en marcha del centro ferroviario que saca el paso de trenes por Mérida y conecta a la zona industrial de Hunucmá; ajá.

Mucho que celebrar y sonrisas que en otras partes del país, simplemente no se pueden compartir.

Frente a dos grandes barcos

En su sexta visita a Campeche, al mediodía del sábado en un acto masivo y arropado por 2 mil miembros del sindicato petrolero que a su paso le gritaban “¡soy petrolero y tengo aguante, seguimos a Peña Nieto a todas partes!”, el presidente tardó 30 minutos en recorrer los pasillos y saludar a su paso, tomarse selfies y sudoroso, llegar al presídium, en un escenario donde dos grandes barcos inundaban el fondo.

"Los números dicen más que mil palabras", señaló Alejandro Moreno y prometió que en octubre de 2018 terminará el puente de la unidad y que será Peña Nieto quien lo estrene. En abril próximo inicia la construcción.

“Lo bueno no es abuso” Se oye en las tribunas y en coro bien ensayado por los disciplinados trabajadores sindicalizados, afines al senador Romero Deschamps.

El jaque a la nación

El tamaño de la crisis la dimensiona el mandatario cuando revela que hasta el 2007 la zona descubierta por Rudecindo Cantarell, representaba el 60 por ciento de la producción y ahora sólo es el diez por ciento. "Se agotó el petróleo y eso puso en jaque a la nación".

Ahora, a dos años de la reforma, hay 48 empresas que explotan el petróleo, 24 que lo transportan y 70 mil millones de dólares en inversión, más un buque para que lo habiten 700 trabajadores, esa unidad habitacional flotante es la más grande de México, señala el presidente y vuelve a recibir en ovación, “lo bueno no es abuso”.

“Carmen es y seguirá siendo la capital petrolera de nuestro país”, concluye Moreno Cárdenas.

Rudecindo Cantarell

Cuando don Rudecindo Cantarell Jiménez (1914-1997), avistó las chapopoteras en un día de actividad normal de pesca en la Sonda de Campeche, en julio de 1961, pensó que se había sacado la lotería y que por fin olvidaría la pobreza y las penurias en que vivía su familia, pero no contó con que el destino le tenía deparada otra suerte, muy distinta a la que dibujó en su imaginación de hombre de mar, tosco, maduro y fuerte.

El tiempo inexorable motivó que diez años después, en los años 70, esas chapopoteras se convirtieran en centro de producción del oro negro; en tanto don Rudecindo, oriundo de Isla Aguada, seguía a la espera de las promesas hechas por ex gobernadores y funcionarios de Pemex, que le ofrecieron hasta las perlas de la virgen por su hallazgo.

Y aunque don Rudecindo murió en la miseria, su nombre adquirió fama, siquiera pasajera, porque aquel brote de grumo fue bautizado como Cantarell.

La Filey y los espantos

En plena noche y con el fresco de marzo, Elena Poniatowska bebe un poco de vino y fija la mirada en la mía para confesarme que nunca nadie le había preguntado si estaba bien de la cabeza, con memoria y si tenía pesadillas. “Estoy bien de la cabeza, recuerdo, lo que ya no me da es el cuerpo. Tengo 86 años, pero no, no tengo pesadillas, duermo poco, no necesito dormir mucho. Pero tu dices ¿que si veo espantos?, no, no los veo”.

Y como periodista de 24 horas, ahora ella me pregunta. “¿Tu mamá tiene tambien 86 años y ella si sueña espantos?; oye y ¿aquí los empresarios no quieren a AMLO verdad; tú qué sabes?”

Durante el cóctel privado que ofrecieron los directivos de la Filey y el rector de la Uady para entregar galardones de honor a Sara Poot, Margarita Robleda y Jorge Esma, se congregó una variada corriente de intelectuales yucatecos e invitados, que pintó esta quinta versión de la feria en la que ya presumen haber roto récords de asistencia, fundados en un nuevo sistema de conteo implantado por los ingenieros de la UADY y que consiste en la detección del público que usa celular; es decir prácticamente todos, mas la masiva invitación de alumnos de escuelas públicas y privadas.

Así, en la misma mesa se vió al analista Jenaro Villamil, al periodista de Proceso Armando Ponce, el ex diplomático Eduardo del Buey, con su esposa Laura Ramírez, directora del Gran Museo del Mundo Maya y Jorge Esma; en algún momento convivieron la promotora cultural Olga Moguel, el investigador Enrique Martín Briceño, su esposa, y el escritor Hernán Lara Zavala, mientras al fondo en el escenario Tete Mézquita recitaba.

Nadie lo quiere mencionar pero muchas de las acciones organizativas de esta Filey, tuvieron que ver con el comparativo de la dirección pasada a cargo de Rafael Morcillo, el cual dejó una alta base de organización e identidad; ahora, con cambios en la conducción y el diseño, han hecho una operación para que se superen las cifras y melle en la percepción, aunque solo seamos los medios, funcionarios y el gremio cultural, quienes sepamos algunos de los detalles. Finalmente, el público lector es el que saldrá ganando en esta competencia.

*Chechen. Es una planta altamente venenosa propia de la Península de Yucatán. Genera un rocío que se mezcla con el polvo que se va asentando sobre el árbol y al rozarla o pasar bajo la planta, se adhiere a la piel y la quema, causa fuerte comezón, ampollas dolorosas, hinchazón del cuerpo y hasta calentura. El remedio inmediato para contrarrestar su insoportable ardor es hervir hojas del árbol llamado chacá y mojar la piel dañada con el agua; otros aseguran que volviendo a pasar bajo la sombra del árbol el efecto del veneno se neutraliza.

Esta columna está redactada por los reporteros, colaboradores, espías y gargantas profundas, amigos de La Jornada Maya.

Mérida, Yucatán

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