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TLCAN: México, sin fichas

Carlos Fernández-Vega
Foto: Ap
La Jornada Maya

Sábado 22 de abril, 2017

Deseoso, Carstens dixit, y sin fichas con qué jugar, el gobierno peñanietista mansamente espera las decisiones importantes que el salvaje de la Casa Blanca tomará para, de una buena vez por todas, acabar con el desastre que a Estados Unidos –según dice– le ha significado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y sus 23 años de vigencia.

Lo anunció a lo largo de su campaña electoral (con especial mensaje para México), y desde el primer minuto como inquilino de la Casa Blanca Donald Trump no ha quitado el dedo del renglón: el TLCAN va para atrás, lo que de concretarse puede ser la puntilla para el gobierno peñanietista, más allá de lo que ello implique a la propia economía estadunidense.

Entre lo más reciente, Trump aseguró que en las próximas semanas su gobierno tomará decisiones importantes sobre qué hacer con el TLCAN. Sea con México o Canadá es un desastre para nuestro país y vamos a reportar en las próximas semanas sobre el tratado y qué vamos a hacer. El TLCAN es un desastre para la economía de Estados Unidos. Lo que pactamos con México y Canadá es un desastre. Vamos a revisar el tratado.

A lo largo de las pasadas dos décadas y pico, el TLCAN ha sido la única apuesta del aferrado gobierno mexicano (con sus distintas caretas, en este caso de Salinas de Gortari a Peña Nieto), que decidió poner todos los huevos en la misma canasta (ambos productos de importación, porque aquí ya ni eso se produce), y si bien ha resultado un mecanismo espléndido para algunas empresas nacionales (como General Motors, Daimler Chrysler, Ford Motor Company, Volkswagen, Nissan, Toyota, Sony, Hewlett Packard y otras trasnacionales que son las principales exportadoras), la economía nacional se mantiene famélica, y junto a ella el bienestar de la mayoría de los mexicanos.

Como bien lo ha detallado la Cepal, el TLCAN ha estimulado la de por sí sólida concentración, porque en el caso del comercio exterior mexicano a estas alturas alrededor de 340 empresas (la mayoría firmas extranjeras) acaparan más de 73 por ciento de las exportaciones mexicanas (muchas de ellas requieren de importar buena parte de los contenidos para poder terminar el producto y así colocarlo en los mercados exteriores, en detrimento de lo que queda de industria nacional).

Entonces, ¿qué hará el deseoso gobierno peñanietista ante la imposición de Donald Trump mediante sus decisiones importantes? Y, sobre todo, ¿con qué responderá a los mexicanos, en caso de que el salvaje de la Casa Blanca, como permanentemente ha amenazado, decida echar a México del TLCAN? No deje de ver el siguiente capítulo.

En vía de mientras, el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Instituto Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, divulgó su más reciente análisis (Se debilita la actividad industrial), del que se toman los siguientes pasajes. Va, pues.

Los resultados pertinentes a la actividad industrial de nuestro país se mantienen en territorio negativo. Aunado a la crisis que enfrenta el sector de la minería, el ritmo de crecimiento de las manufacturas se desacelera, de tal forma que durante el segundo mes del año la caída en las actividades secundarias de nuestro país fue más severa que la observada en enero pasado.

Al cierre de febrero pasado la actividad industrial nacional presentó un retroceso anualizado de 1.7 por ciento medido con cifras originales. Tal comportamiento fue provocado por las variaciones negativas en los sectores de la minería (-13.7 por ciento) y de la generación de energía eléctrica y suministro de agua (-2.4).

Además, aun cuando las tasas de crecimiento de la construcción y las manufacturas fueron positivas (3 y 1.1 por ciento, respectivamente), la magnitud de las mismas resultó inferior a la cifra que registraron durante febrero de 2016 (3.3 y 3.5, en cada caso)

La desaceleración en las manufacturas es consecuencia de que de los 21 subsectores que las comprenden, 16 mostraron una tasa de crecimiento inferior a la registrada en 2016, e incluso nueve de ellos se ubicaron en terreno negativo. La pérdida más grave ocurrió en el subsector de los derivados del petróleo (-17.8 por ciento), mientras el alza más significativa se registró en el equipo eléctrico (6.5).

El panorama de la industria manufacturera en los siguientes meses no luce alentador debido a la existencia de varios factores de riesgo, internos y externos. La inestabilidad política y económica derivada de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la tensión provocada por los movimientos militares de Estados Unidos y Corea del Norte, así como la próxima renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, representan algunos elementos que podrían impactar negativamente la evolución de las manufacturas. En cuanto a los riesgos internos, el incremento en el nivel de precios es el que ha tomado mayor relevancia en los meses más recientes.

De acuerdo con las cifras de marzo, el Índice Nacional de Precios al Productor (INPP) aumentó 9.5 por ciento a tasa anualizada. Dicha cifra se dio como resultado de los incrementos de 4.1 por ciento en dicho indicador de las actividades terciarias, 6.6 en el de las actividades primarias y 13.2 en el de las secundarias. El incremento de estas últimas obedece a que los cuatro elementos que las comprenden registraron un incremento de doble dígito en su INPP. De continuar con esta tendencia resultará insostenible para los productores mantener los precios en niveles similares a los de 2016.

Si bien durante el primer mes de 2017 la economía de nuestro país reportó un incremento anualizado de 3 por ciento, será complicado que dicho ritmo se mantenga en los meses por venir. Mientras el motor de crecimiento de la actividad industrial se mantenga apagado, difícilmente habrá mayor dinamismo económico. Además, el significativo incremento de precios al productor incidirá en los consumidores.

Las rebanadas del pastel

Histórica es la generosidad de la justicia mexicana con sus cómplices, amigos, parientes y la clase político-económica, a quienes exonera de todos los delitos. Entre los casos recientes está Humberto Moreira, quien pasó una semana en la cárcel madrileña, sólo para regresar a México y ni siquiera pisar un juzgado. Pero también los delincuentes de cuello blanco: cómo olvidar a Carlos Cabal Peniche y/o Ángel Isidoro Rodríguez, El Divino, detenidos en Australia y España, respectivamente, con el mismo destino que el político coahuilense. Entonces, ¿qué pasará con Javier Duarte? Hagan sus apuestas.

Twitter: @cafevega

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