Candidatos por eliminación

Radiografía partidista

Texto y foto: Fabrizio León Diez
La Jornada Maya

Lunes 8 de mayo, 2017

El sucesor al gobierno de Yucatán en 2018 recibirá una herencia en vida. Quien la vaya a administrar, lucir y crecer será quien políticamente convenga a los intereses del Yucatán que Rolando Zapata Bello ha impulsado.

En este momento, esa decisión depende del triunfo o derrota del PRI en el Estado de México.

El diputado Jorge Carlos Ramírez Marín (54 años) es el candidato con más posibilidades, porque su experiencia política es notable en Yucatán y ha trascendido al ámbito nacional, por lo que le fue encomendado a Alfredo del Mazo.

En los cuartos de guerra instalados en la colonia Santa Fe, a unos minutos de Toluca, la medición para que esto suceda tiene una diferencia de dos puntos porcentuales entre el PRI y Morena.

La propuesta de instaurar el programa del salario rosa, consistente en entregar una cantidad de dinero a las madres de familia sin otro empleo, ha resultado los más atractivo en la campaña de candidato mexiquense. Si bien los simpatizantes de la postulada por Morena, Delfina Gómez, aumentan día a día, los analistas del tricolor han encontrado un soporte de confianza, al descubrir que miles de seguidores de AMLO no tienen credencial para votar.

La estrategia de Ramírez Marín, si el PRI gana en el Edomex, será recompensada con un doble pulmón; uno aportaría oxígeno al último aire del sexenio de Enrique Peña Nieto y el otro le permitiría respirar con mayor fuerza para ser el candidato de Rolando Zapata. En caso contrario, iniciará el torbellino que descarrilará al PRI en todo el país; en Yucatán el gobernador tendría que operar con las cartas que le queden en la baraja, aunque todavía con la posibilidad de un cambio de mano, en este juego vital para su futuro.

Antes del primer descarte: el secretario de Gobierno, Roberto Rodriguez Asaf (48 años), es quien mayor experiencia tiene y su paso por la alcaldía de Izamal, la cámara de diputados, la coordinación de la campaña de Rolando Zapata, la Secretaria de Finanzas y ahora como operador de Escudo Yucatán, y con ello de la seguridad pública en todo el estado, lo coloca como una opción profesional en el ejercicio del poder, no obstante que en las encuestas aparezca con pocos puntos y que su cargo exige el ejercicio discreto; lo que no le ha permitido lucir públicamente.

El secretario de Educación, Víctor Caballero Durán (49 años), ha crecido en las encuestas y su trabajo en las escuelas lo ha llevado a tener un diagnóstico más crítico del estado. Su equipo se ha centrado en un trabajo rutinario de hormiga, caminando en la tierra y construyendo cimientos, tal y cual lo recomendó en su discurso el gobernador. Su candidatura en este momento no alcanza el consenso de la clase política y el gabinete, pero sí toda la confianza de Rolando Zapata.

El secretario de Desarrollo Social, Mauricio Sahuí (41 años), es el que mayores simpatías ha obtenido desde hace años y llama la atención su discreción, no obstante de ser el operador de los programas populares con mayores recursos y que impacta a los electores priístas más duros. Siempre arriba en las encuestas, su puntaje no baja, pero por una razón histórica la clase política lo asocia con la ex gobernadora Ivonne Ortega, como si esto fuera la lepra.

Más allá de esa cuota de poder que conserva el gobernador, el señor Sahuí representa una nueva generación y, en los hechos, pinta.

Cambio de cartas para full

El diputado federal Pablo Gamboa (31 años) ha caminado rápido por su distrito en Mérida y juega con su responsabilidad como legislador en la Comisión del Deporte. Aparece en las encuestas y la simpatía que despierta en las generaciones equis, millenial y zeta, llama la atención, no obstante que su formato político es tradicional y no corresponde a su personalidad ni mucho menos al de las generaciones que debe representar, si es que quiere ser candidato a gobernador. Tal parece que su nombre pesa tanto como el deseo de su padre, el senador Emilio Gamboa Patrón, para ser el presidente nacional del PRI.

El comodín

El también legislador federal Liborio Vidal (54 años) no vive económicamente de la política; es un exitoso empresario, por eso puede donar su sueldo de diputado. Usa las redes sociales como medio de información. Ha logrado más de 115 mil seguidores. Tiene una marca propia de electrodomésticos, creó la de pantallas de TV Zmartech. Su empresa BOMSSA (Bodega Mayorista del Sureste SA) tiene 40 tiendas en siete estados de la República. Fue presidente municipal de Valladolid hace 30 años y, aunque el PRI perdió la alcaldía en la reciente elección, él obtuvo 100 mil votos de diferencia para lograr ser diputado. En el tricolor no le perdonan haber cambiado de partido en alguna ocasión y las dudas sobre la lealtad se convierten en el temor que representa su poder, ya que el diputado puede comprobar que atrae el 6 por ciento en una votación, la diferencia que obtuvo Rolando Zapata para ganar hace cuatro años, y la suficiente que garantiza que a la izquierda se le complique la elección. Ni más, ni menos.

En su despacho, al gobernador se le observa sereno y atento, por ahora.

Ya sabremos cómo despertará el domingo cuatro de junio y hasta qué hora conciliara el sueño la madrugada del lunes cinco, el día que se celebra a San Bonifacio y cuando faltarán 209 para terminar este año, el quinto de su mandato, el que se conoce como el mejor (no hay quinto malo) y el de mayor soledad, cuando tenga que decidir quién será el candidato del PRI.

Mérida, Yucatán

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