Ganar, hasta perdiendo

Resultados con impacto en Yucatán

Fabrizio León Diez
Foto: Cortesía
La Jornada Maya

Lunes 5 de junio, 2017

El 2018 empezó a las 18 horas de ayer, cuando cerraron las casillas para votar en el Estado de México, el bastión electoral del PRI y la casa política del presidente Enrique Peña Nieto quien, con estos resultados, perdió la mitad de la elección del próximo año y, con ello, puso en predicamento a su partido, para que conserve el poder, y a Morena como posible sucesor en Palacio Nacional, con Andrés Manuel López Obrador al frente.

Este resultado influye en Yucatán. El diputado Jorge Carlos Ramírez Marín es el principal beneficiado, pues si bien los números que maneja en las encuestas y su trabajo político lo mantienen como candidato natural a suceder a Rolando Zapata. Ahora tendrá que alcanzar el consenso de las tribus priístas o asegurar su posición en el Senado de la República, donde sería pieza clave para su partido, sobre todo si es que el PRI vuelve a pasar a la oposición. Es decir, perdiendo, también gana.

Esta madrugada el gobernador pasó a los tres cuartos de la cancha para tomar su decisión. Seguramente no serán semanas tranquilas para él, pues los desafíos para que su partido se recomponga necesitan tiempo y una negociación fina, ya sea para que todo se alinee alrededor de Víctor Caballero, o bien si se le hace caso a la intervención de Peña Nieto, habría que formar un nuevo frente que arrope al senador Emilio Gamboa.

Es obvio que no se descarta un tercer escenario, donde los actores son conocidos como el caballo negro y ahí reposan, con muchas ansias, Roberto Rodríguez Asaf, Liborio Vidal y Mauricio Sahuí.

En el PRI yucateco ya no caben todos, no habrá lugar para todos en las boletas, sobre todo porque las mujeres tendrán que cubrir la mitad de las posiciones, lo cual complica la ecuación, aunque, empodera al género.

El problema del gobierno puede ser un lío y lo saben. Pareciera que el gobernador quiere esperar hasta después de su informe, el 21 de enero de 2018, para dar a conocer al candidato, pero también sabe que las heridas profundas necesitan tiempo para sanar y la elección del candidato dejará varias. No se pueden aplicar las soluciones de ayer para los problemas de hoy, si quieres llegar al mañana. Para eso se necesita tiempo, es decir, una campaña larga y no corta, como la que desea el PAN, donde se ven en ventaja.

El gran dilema de Zapata Bello sigue siendo cómo transmitir lo bien que está Yucatán. Salvo la campaña para el grupo Modelo, que ha sido como un caballo de batalla desde hace dos años, el comparativo de paz en relación al resto del país no se ha logrado o lucido lo suficiente, y más que por falta de intención, su falla es un problema técnico y de forma generacional en el uso de la comunicación, que no ha permeado como debiera en una población que irá a votar, dentro de un año, compuesta en su mayoría por jóvenes (o así debiera ser) a los que el Código Electoral y los partidos políticos, simplemente, les dicen poco.

El equilibrio económico de Yucatán está sustentado en factores externos que mantienen en un buen día al día al estado. La cercanía a Cancún y la Riviera Maya, las remesas, la inversión de algunas empresas privadas extranjeras, el turismo de convenciones y cultural, así como eventos externos como competencias y los cientos de pequeños empresarios que han venido del interior del país, han logrado un buen ambiente en Mérida, que mantiene a la capital del estado en la mira de la especulación, pues la construcción de las decenas de fraccionamientos y plazas comerciales es un espejismo muy atractivo, debido a la paz con la que se vive en la zona, pero que a estas alturas, uno se pregunta si sólo se debe a la extraordinaria policía estatal o a que Yucatán tiene muy buena suerte.

Es decir, son tantas las variables en esta ecuación y otros más los factores externos, que bien merece una reflexión profunda, pues no se puede confiar sólo en la buena suerte o en desentrañar un misterio basado en la posición geográfica de privilegio, el clima o las leyendas mayas, para blindar a Yucatán, del convulso 2018 que viene.

Mérida, Yucatán

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