El gran problema de los productores del campo

Poco interés fiscal

Carlos Mena
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La Jornada Maya

Jueves 15 de junio, 2017


El problema social número uno de la agenda política de cualquier gobierno es erradicar la pobreza. Ésta causa un dolor social en la conciencia colectiva de cualquier país; la atención a la salud, educación, empleo y seguridad son igual de importantes, pero todos estos, juntos, los sufre la gente en condición de pobreza.

La pobreza se encuentra mayormente en las zonas rurales; también en la periferia de las grandes ciudades. Sin embargo, en estas últimas hay más oportunidades de desarrollo.

Las tres principales causas de la pobreza del campo son:

No hay crédito a los productores, porque las tierras no son propiedad privada o, en caso de no pago, la ciudad obstaculiza el embargo.

No hay educación técnica suficiente en la operación de los negocios.

Los pequeños productores no pueden entregar sus productos a los grandes consumidores, por carecer de vehículos adecuados para su traslado.

Pero esto sugiere una pregunta, ¿cómo es que operan empresas ganaderas, agrícolas y exportadores de pescado?, pues porque superan las tres causas, pero tienen un grandísimo problema oculto: la deducibilidad fiscal de sus compras.

Los pescadores ribereños, pequeños agricultores o ganaderos, no otorgan facturas y las empresas comercializadoras reportan más ganancias de las que realmente tienen ante la Secretaría de Hacienda, pues no pueden comprobar fiscalmente los pagos en efectivo a sus proveedores.

Hacienda cambió la ley en 2009. Antes era posible hacer una auto factura de tus proveedores sólo anexando los comprobantes de pago e identificación y podrías deducir hasta el 70 por ciento de las compras de esta forma. Ahora es posible deducir la totalidad de las compras, pero es necesario que los proveedores estén dados de alta ante la SHCP, y obvio, estos se niegan.

Con este cambio se trasladó la responsabilidad de la corrección fiscal centrada en la costumbre de uso de efectivo y no pago de impuestos de los pequeños productores rurales a los comercializadores, con la pena de la no deducibilidad de las compras de estos últimos.

Sin embargo, a la hora de regalar motores marinos, insumos agrícolas o equipo de producción rural, jamás piden el alta fiscal. Las autoridades promueven el voto y al mismo tiempo la informalidad fiscal, lo que provoca la falta de crédito e inversión privada que causan la pobreza rural.

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