Batazos y tacleadas

Lamentable y riesgoso cambio en el timón

Antonio Bargas Cicero
Foto:
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 17 de julio, 2017


Hace una semanas, Willie Romero dirigió a la Zona Sur en el Juego de Estrellas y ese día colocó a Jesús Valdez de sexto bate. Difícil de creer que ya ninguno de dos de los artífices de una de las épocas más exitosas en la historia de los Leones está con el equipo.

La sorprendente separación del venezolano del timón de los selváticos, firmes líderes de la Zona Sur y candidatos al título de la Liga Mexicana por un altercado con un aficionado, con quien se hizo de palabras, es lamentable y riesgosa. Así como la directiva que encabezan los hermanos Arellano Hernández jugó con fuego al deshacerse de su mejor bateador, Valdez, también lo hace con el despido de Romero y el inminente nombramiento de un sucesor a menos de un mes de que termine el rol regular. Es perfectamente entendible la postura de los Arellano de proteger a la afición, pero ¿no valía la pena imponer un fuerte castigo al piloto, que éste pidiera una disculpa y darle oportunidad de seguir a un proceso que tiene a Yucatán en una era de dominio sin precedente en la Zona Sur? Lamentable y reprobable lo ocurrido en el Kukulcán al término del juego del domingo pasado y lamentable que un ícono melenudo no tendrá la oportunidad de terminar lo que empezó. Que termine así nada más una era en la que se estableció cultura ganadora en la cueva.

¿Cómo reaccionará el equipo a la salida del mánager que le dio su lugar al jugador, lo dejó ser y ayudó a crear buen ambiente? En 2013 hubo buenos ejemplos de lo que podría ocurrir. Roberto Vizcarra tomó las riendas a fines de julio de unos Tigres firmes en zona de playoffs en lugar de Matías Carrillo e hizo campeón a un equipo con experiencia y talento. Carrillo llegó a Yucatán (como su cuarto timonel ese año) y un club que aún aspiraba a clasificar terminó muy mal y eliminado. Claro, estos Leones están encaminados a postemporada.

Lo que hizo Romero al frente de los Leones no es poca cosa. Más allá de su récord, que es excelente, sus dos premios al Mánager del Año y dos apariciones en la final de la Zona Sur, el venezolano le dio identidad al plantel, propició liderazgo, hizo que juegue duro, bien y con consistencia y contribuyó a que tuviera personalidad y garra, como se vio en las últimas dos finales de zona, donde no se rindió pese a ir abajo 0-3. Fue un gusto ver a las fieras desde 2015, un equipo que hacía un poco de todo y generalmente bien. Es fácil olvidar que de 2011 a 2014 Yucatán arrastró la cobija y usó en total a ¡ocho mánagers! Ojalá no empiece un nuevo desfile en el timón.