Desayuno y comida con Carlos Joaquín

"Nunca hay que dejar de informar"

Fabrizio León Diez
La Jornada Maya

Martes 12 de septiembre, 2017

Un año después, Carlos Joaquín y Gabriela Rejón abrieron la Casa de Gobierno de Quintana Roo e invitaron; primero, a un desayuno, el viernes 8 de septiembre, con los directivos de los periódicos, radio y televisión y, luego, el sábado, a comer a más de 500 convidados, que horas antes escucharon su primer informe en la ciudad de Chetumal. Una amplia reunión con aroma de festejo y con señales únicas, pues el gobernador representa un modelo exitoso de alianza opositora al PRI.

A la medianoche del jueves 7 de septiembre un temblor sacudió el sur del país y en Chetumal alteró a muchos desvelados, entre ellos al gobernador que escribía el discurso más importante de su vida, hasta ese momento, y que horas después revisaría ante sus asesores, además de ensayar frente a su esposa, para medir el tiempo de exposición. Cuando borraba y agregaba calificativos en las páginas, le llegaron los reportes de familiares y de protección civil del inédito temblor en su capital, sobre los daños en el país y, por si fuera poco, la ruta de desastre ocasionado por los huracanes en el caribe.

La bitácora nocturna que escribía, acompañada por las escenas que deja el paso de los huracanes o un terremoto, parecía una metáfora del comportamiento del gobierno anterior, del día a día del país y de los vientos que vienen para el próximo año.

Unas horas después, un primer encuentro con los directivos de los medios masivos y la recepción de cientos de invitados, con la organización de una comida monumental en la casa de un gobierno del que ahora sí se siente en pleno uso.

Quiso editar más su discurso, pero eran tantos los daños que Roberto Borge y sus allegados produjeron en las finanzas, que prefirió pecar de detallista y no suprimir los terribles agravios de su antecesor, como tampoco omitir ninguna de las rutas de recuperación y auxilio que ha trazado o las advertencias que tuvo que hacer, por las amenazas que ha tenido.

La que más le preocupa es la inseguridad que produce la venta de drogas en Playa del Carmen y Cancún (“nos tardamos en reaccionar e intervenir en la quinta avenida”, reconoció) y las alertas del gobierno de Estados Unidos hacia sus turistas para que extremen sus precauciones al visitar a la Riviera Maya y que, en carácter diplomático, ha tenido que sortear y comprobar que son infundadas.

Por ello citó a desayunar a los directivos de la prensa y, prolijo en ejemplos, confesó que las pruebas mostradas por el cónsul y la embajadora fueron los recortes de las portadas de periódicos, donde informaban de manera llamativa en sus encabezados cualquier tipo de crimen ocurrido o las denuncias sobre alcohol adulterado. “… nunca hay que dejar de informar, eso sería terrible, pero hay que darle la justa dimensión a los hechos”, afirmó, ante 20 responsables de la comunicación estatal. “Hay que cuidar la casa y proteger a la marca”, propuso y sin mayor preámbulo también interpretó (la warning) como una provocación del gobierno de Donald Trump para presionar en las negociaciones sobre el TLC, que en ese momento se llevaban a cabo, pues ni se comprobó que había bebidas adulteradas en los hoteles, ni que la violencia ponía en peligro a los turistas.

Cuando sale en primera plana un asesinato sanguinario en esta zona, a quien afecta no es al gobernador, es a los hoteleros, restauranteros y demás trabajadores del ramo, enfatizó el mandatario hacia el final del encuentro. Hay que darle la justa dimensión a cada una de estas situaciones, insistió, y más debido a que la mayor parte de homicidios dolosos que ocurren todos los días en el estado son perpetrados por los grupos de la delincuencia organizada, finalizó.

La comida en la palapa

Por la tarde del sábado, cientos de amigos, funcionarios, empresarios y sus esposas, rodearon al mandatario y grillaron a gusto, mientras devoraban las exquisitas entradas y perfectos platillos yucatecos preparados por el chef Rigel González, mismos que servía en sincronía con la ocupación de las mesas por comensales hambrientos y a punto de la deshidratación, luego de haber escuchado por dos horas un discurso de 72 páginas que sintetizaba el desastre y la solución.

Las propias instalaciones de la casa de gobierno, que fue remodelada y seguramente objeto de más de una limpia física, pues como bien dijo un periodista que conoció las mieles y sinsabores de la mansión, cuando el gobernador hizo un breve recorrido para mostrarnos las salas, jardines, alberca, helipuerto, canchas de tenis y bar: “Si este lugar hablara…”, refiriéndose a los excesos del Roberto Borge.

Debajo de una enorme palapa sonaban canciones propias de la generación de los que ahora gobiernan y dirigen la economía y política del sureste. Hombres y mujeres de 50 y 60 años que conocen a profundidad lo que ha pasado por el uso y abuso de Quintana Roo, el paraíso que ahora está enfermo y no obstante respira como siempre y se vuelve a acomodar en un cuerpo territorial con enormes paisajes, abundante agua y cielos. Las amplias instalaciones construidas para el placer de la contemplación y el disfrute en toda la Riviera Maya también han sido acompañadas por fuertes problemas sociales, causados por la enorme oferta de servicios turísticos, la especulación de la tierra, el tráfico de influencias e información privilegiada del gobierno, cuyas filtraciones han propiciado la falta de planeación y el enorme descuido ecológico, la impunidad ante el quebranto de leyes y el híbrido que propician las migraciones, que en 40 años han reproducido ciudades en lo que eran aldeas, y espectáculos de lo que fueron ritos de una cultura que estaba obsesionada con el tiempo y a la que ahora sólo se le consulta, contempla, vende, compra, ignora, insulta, pero presumen: los mayas.

De pie, con uniformes a su usanza y vestido, una fila de dignatarios mayas observan un ritual en el Palacio Legislativo donde ha dado por terminado el encuentro entre el gobernador y los diputados. Son más de 10.

¿Qué les pareció el informe. Lo que dijo el gobernador?, le pregunto a los mayores que me observan con un gesto normal, pero sin responder. Insisto.

No español, responden.

También están los militares. El Ejército y la Marina, a quienes el gobernador se refiere como piezas clave en la inteligencia para desarticular a los cuadros del narcotráfico que operan en la zona norte. El general Gabriel García, comandante de la 34 Zona Militar nos responde de manera escueta: “El crimen organizado no reconoce los límites de la ley y menos las fronteras. Trabajamos peninsularmente. Estamos en el índice adecuado, aunque no sea el mejor”.

Sentados en bloque tres exgobernadores también opinan: “Excelente, esto es inédito”, exclama Miguel Borge. “Por eso estoy aquí, si no me interesara no vengo”, afirma. “Ha sido un proceso y ritmo rápido y algo se ha logrado en las profundidades, aunque hay que acabar y tener cuidado con los resentimientos, porque no ayudan”, advierte Joaquín Hendrix.

Cuentas claras y amistades largas reza el dicho y lo enfatiza Carlos Joaquín antes de dar terminado su discurso ante los mil invitados. “No se puede gobernar y hacer negocios. Lo uno o lo otro”, señala, y con esas proclamas para los entendidos se disuelve el encuentro que una hora después se reagrupa en una comida, donde se cruzan los máximos dirigentes del PAN y del PRD, los aliancistas.

El expresidente Felipe Calderón y la precandidata Margarita Zavala, jugaron toda la jornada a que venían separados. Se sentaron en diferentes lugares pero llegaron y salieron en el mismo jet. El líder del PAN Ricardo Anaya, explicó una y otra vez el galimatías de su decisiones, pero no llegó a la comida.

El gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, era el priísta más representativo y encabezaba cortas e intensas pláticas con el alcalde meridano Mauricio Vila, el anfitrión Carlos Joaquín y el expresidente Calderón, pues eran sus compañeros de mesa en la comida.

En otra, Los Chuchos del PRD (Zambrano y Ortega) y Beatriz Mujica, esperaban el momento oportuno para rodear al gobernador y casi en susurros hablar. El diputado federal del PRI Chanito Toledo y el ahora diputado local independiente Juan Carlos Pereyra pronosticaron lo que les sucederá en adelante con sus carreras políticas y el desgaste que ha ocasionado el preguntarse: ¿qué hubiera pasado si ..?

Muy cercana a la mesa principal se encontraban los principales empresarios. En una de ellas Tony, Roberto y Ricardo Abraham Mafud y Gabriela Cejudo. Más adelante, Armando Palma, Miguel Angel Lemus, Jorge Montalvo y Rodolfo Rosas.

Tanto en el desayuno como en la comida, los invitados discutían el contenido del discurso señalando duramente el abuso del Preso de Panamá, como calificó el diputado Eduardo Martínez Arcila a Roberto Borge, y lo que ha logrado Carlos Joaquín al “reparar el barco”, pero esto no llegó a sustituir el tópico del momento: el fantasma de las elecciones de 2018, que se imponía de mesa en mesa. ¿Quién va a encabezar la alianza contra el PRI y López Obrador?

El gobernador de Quintana Roo nos cuenta en privado que duda de que esta alianza funcione con un candidato panista y menos con un perredista. No hace gestos ante la posibilidad de que Miguel Mancera sea una opción, pero asiente que Luis Ernesto Derbez es un buen perfil. De la misma manera piensa Beatriz Mujica, la secretaria general del PRD, “puede ser”, respondió amable.

El gobernador de Quintana Roo ya recibe en casa y revela de buen humor algunos temas y acciones que no compartió en su informe. Son proyectos que con mucho cuidado hay que producir, pues en ello va el futuro de las inversiones y el desarrollo cultural del estado: un tren que conecte a Cancún, Tulum y Chetumal, en forma de monorriel con un costo de 4 mil millones, el dragado del Canal de Zaragoza, para volver a hacer de Chetumal un puerto, lucir todo el esplendor de Bacalar, hacer de Holbox una isla libre de plásticos y la joya de una corona arqueológica, con la inauguración el próximo año del sitio llamado Xcabal, enorme zona con 10 edificaciones que sobrevivió a todas las épocas del periodo maya, incluso a la nuestra (tal vez la más destructora) después de la invasión española, y eso porque sólo se ha descubierto, si acaso, el diez por ciento de lo que realmente existe. Ya veremos.

Mientras tanto, el gobernador cenó en casa con sus hijos y esposa, días antes de cumplir un año en el poder político del estado de Quintana Roo y con la casa limpia, pero con pendientes de aseo, todavía.

Mérida, Yucatán
[email protected]