Mafia invade Mérida

¿Autoridad abusadora y racista?

Eduardo Lliteras Sentíes
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Martes 12 de septiembre, 2017

Se les ve por todo el centro, asediando a los turistas, sobre todo extranjeros; apiñadas afuera de restaurantes, en las principales calles de la capital meridana, en la biciruta de los domingos en Paseo Montejo o en la misma Plaza Grande.

Son mujeres de Chiapas, pero también hombres y niños, jóvenes todos, cargados de mercancía hasta el tope. Hablamos de personas que trabajan a destajo, sin prestaciones sociales, traídas a la ciudad para vender mercancías que en muchos casos no son ni siquiera mexicanas, sino chinas, y cuyas ganancias se las llevan quienes operan en la oscuridad y el clandestinaje.

Estamos ante un fenómeno que el personal del Ayuntamiento de Mérida con dificultad logra contener; sobre todo, porque hay una auténtica mafia, muy poderosa detrás, que no sólo tiene hábiles abogados, listos para intervenir en caso de cualquier detención o decomiso, sino organizada para crear animadversión contra los empleados municipales, a través de paleros y redes sociales.

El modus operandi es ya conocido: si los trabajadores del Ayuntamiento de Mérida, encargados de decomisar la mercancía –que posteriormente se les devuelve– se acercan a los vendedores, hay personas listas alrededor para intervenir, gritando en contra de los empleados de mercados, acusándolos de ladrones, de agredir, de robar a las mujeres indígenas; de discriminarlas.

Esos videos son subidos rápidamente a las redes sociales, como Facebook, donde el linchamiento contra los empleados municipales escala con insultos y epítetos de todo tipo.

“Ya tienen un protocolo con gente alrededor para gritar, para hacer alarde de que los están agarrando, de que les están quitando la mercancía; lo que buscan es la simpatía de los turistas, de la gente alrededor”, dice el regidor panista, José Luis Semerena Martínez, entrevistado al respecto.

Semerena Martínez aseguró que la Secretaría de Seguridad Pública se ha comprometido a intervenir en todo Paseo de Montejo, “porque es una de las zonas donde están asediando al turista”; sin embargo, el domingo por la mañana, durante la tradicional biciruta, fue posible constatar que numerosos vendedores, ahora todos hombres, cargados con mercancía comerciaban sin ser molestados, salvo por la intervención de un tímido empleado municipal en bicicleta.

Esta organización opera también en los destinos turísticos de Quintana Roo. Sin ir más lejos, en Playa del Carmen, donde inclusive rentan un enorme local que pagan en dólares; de hecho, empresarios locales cuestionaron que esta organización venda en Playa, en un local muy caro, mientras en Mérida se niegan a hacerlo y advirtieron sobre la amenaza que representa esta “mafia” (así la calificaron) que inclusive vende droga, señalaron.

Es un problema de seguridad pública que debe preocuparnos a todos, señalan presidentes de cámaras empresariales en Yucatán, quienes advierten que estamos ante un reto que el estado y la sociedad yucateca no pueden perder, ya que de lo contrario, lo lamentaremos todos.

El regidor José Luis Semerena Martínez y los empresarios también cuestionaron el hecho de que estén trabajando menores, pues es ilegal. Las mujeres y hombres que traen de Chiapas –donde son enrolados a través de anuncios pegados en las plazas de ciudades como San Cristóbal de las Casas– no tienen prestaciones y mucho menos la mercancía es de ellos. Pagan el alojamiento, la comida y obviamente el viaje. Están sujetos a cuotas diarias de ventas.

Respecto al origen de la mercancía, nos señalan empresarios que se sospecha que podría ser robada, quizá también importada de contrabando, de forma ilegal, tal vez fruto de asaltos en carreteras del país.

Ciertamente no pagan impuestos, eluden al fisco, pero además se hace énfasis de que se trata de “una mafia”, insiste el regidor Semerena Martínez: “empiezan primero vendiendo flores, chicles, y luego van avanzando para vender artesanías e incluso drogas”.

De hecho, regidores y autoridades municipales informaron que están trabajando en un frente amplio que incluye a autoridades estatales y federales (como la PGR y policía federal) para contrarrestar a esta organización que ha puesto en jaque a las autoridades municipales y que ha encendido los focos rojos del empresariado local, ante su incontenible avance.

Lo cierto es que esta organización se mueve cada vez con mayor agresividad en Mérida, en el centro histórico, con gran habilidad para generar la impresión de que la autoridad municipal –cuya obligación es combatir el fenómeno del ambulantaje en crecimiento– es abusadora, racista, corrupta.

Y claro, la necesidad de empleo y los trabajos mal pagados en el país han empujado a masas crecientes de mexicanos a buscar sobrevivir en el ambulantaje; fenómeno social que vemos diariamente en las calles de nuestras ciudades y que en vistas de las fiestas decembrinas promete multiplicarse exponencialmente.

Mérida, Yucatán
@infolliteras