Despiden al hipopótamo 'Andrés' de Chetumal

El ejemplar murió a unos meses de cumplir 45 años

La Jornada Maya
Foto: cortesía

Chetumal, Quintana Roo
Miércoles 13 de septiembre, 2017

"Andrés", el hipopótamo del Zoológico Payo Obispo de Chetumal, una especie muy representativa del lugar, falleció a unos meses de cumplir 45 años de vida, informó la dirección del recinto.

En un comunicado, el ayuntamiento informó sobre la defunción del hipopótamo "Andrés", la mañana de este miércoles a consecuencias de su avanzada edad.

El director del zoológico, Róger Braga González, informó que el ejemplar de hipopótamo anfibio desde el año pasado empezó a manifestar signos físicos propios de la edad como letargia, disminucion de actividad e inapetencia, sintomas que se hacian más evidentes durante eventos de frío de la temporada invernal o temporada de lluvia.

Dijo que derivado de la edad, de manera física se empezó a observar un deterioro paulatino de la visión del ojo derecho, pérdida total de la vista en el ojo izquierdo asociado a cataratas, problemas en articulaciones y problemas dentales.

Comentó que estos cuadros en la medida de lo posible fueron atendidos; sin embargo, al ser un animal geriatrico, es decir, un animal que ha llegado a la cuspide de su vida biológica, inicia entonces un descenso o deterioro en su estado físico, estos propios de su edad poco a poco se fueron acrecentando y acumulando, hasta llegar a un desorden que provoque fallas en sistemas u órganos y deriva en una falla polifuncional.

Considerando que el hipopótamo "Andrés" iba a cumplir 45 años de vida en diciembre próximo, que en vida humana seria aproximadamente entre 80 a 90 años de edad, se puede confirmar que el ejemplar ya había cumplido su ciclo natural.

El director del zoológico abundó que precisamente esta semana se había acordado de manera urgente traer desde el Zoo de Morelia especialistas para participar en la revisión del hipopotamo Andrés.

Roger Braga dijo que el personal a su cargo lamentan esta gran pérdida, pues el hipopótamo "Andrés" era muy estimado por todos, desde los trabajadores hasta visitantes, varios desarrollaron vínculos de afectividad con él.

"Muchos de nosotros crecimos con el, y muchos de nosotros trabajamos con el, era parte de la familia Zoológico Payo Obispo, su perdida es una huella imborrable para nosotros y para la Ciudad, termina un ciclo pero siempre estará presente en nuestros corazones", concluyó.