Intereses oscuros en independientes

La resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Jueves 12 de octubre, 2018

¿Las candidaturas independientes a la Presidencia de la República Mexicana son un verdadero recurso democrático? ¿Los más de 30 aspirantes a candidatos independientes a la Presidencia en verdad tienen posibilidades de ganar? ¿Existen intereses oscuros detrás de ellos?

El plazo para el registro de candidatos independientes, de acuerdo al calendario original del INE, vencía el domingo 8 de octubre y fue ampliado hasta el 14 de octubre. La autoridad electoral federal hará las revisiones pertinentes de las solicitudes y dictaminará quiénes cumplen con todos los requisitos, además de registrar sus candidaturas. El INE deberá presentar la lista de candidatos independientes el 16 de octubre. Hasta el momento ya hay casi 40 aspirantes a candidatos independientes. La gran mayoría de ellos son muy poco conocidos a nivel nacional.

Entre los personajes conocidos, por una u otra razón, están el periodista Pedro Ferriz de Con, el actual gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, el senador perredista con licencia Armando Ríos Piter y María de Jesús Patricio Marichuy, quien tiene el respaldo del Congreso Nacional Indígena (CNI). Por cierto, hasta el momento de redactar esta entrega, Margarita Zavala aún no acude al INE a inscribirse como aspirante a obtener la candidatura independiente a la Presidencia del país.

De los aspirante ya inscritos Marichuy ha sido honesta y reconoce que no tiene posibilidades de alzarse con la victoria electoral para convertirse en Presidente de la República Mexicana y que su participación en el proceso electoral tiene fines de promocionar su organización y sumar comunidades indígenas que aún no se adhieren a su movimiento.

Los candidatos independientes que ganen el derecho de participar en las elecciones presidenciales del año próximo, de acuerdo con cifras preliminares del INE, se repartirán para financiar sus campañas una bolsa de poco más de 21 millones de pesos. Esa cantidad es la presupuestada para el financiamiento público de candidatos independientes a la presidencia de México. Si finalmente son dos, tres o cinco registrados por el INE después de la depuración, dividirán en partes iguales la cantidad ya mencionada.

El presupuesto para el financiamiento público de las campañas de los candidatos de los partidos políticos es superior a los dos mil millones de pesos, además de los recursos que reciben para su gasto ordinario que es de más de cuatro mil millones de pesos. A eso súmele el financiamiento privado que obtienen, sobre todo, los partidos que ejercen el poder federal, en los estados y en los municipios. Agregue el financiamiento de procedencia ilícita. El piso definitivamente no es parejo. A menos que detrás de algunos candidatos independientes haya intenciones ocultas y respaldos con financiamiento incluido, de grupos de poder, cuyos intereses no corresponden a los de la inmensa mayoría de los mexicanos.

Uno de los personajes que se manejaba como altamente probable candidato independiente a la Presidencia de la República, Emilio Álvarez Icaza, hombre que ha dedicado mucho de su tiempo a la promoción de la democracia y los derechos humanos, desistió argumentando que las candidaturas independientes estaban siendo usadas como estrategia política para pulverizar el voto. No quiso hacerle el “caldo gordo” a los poderosos.

El ajedrez político que se juega al interior del Partido Acción Nacional no tiene, ni tendrá un vencedor. La disputa interna del PAN, sin lugar a dudas, ha dividido y debilitado a ese instituto político. No se vislumbra alguna operación cicatriz exitosa que cure las heridas una vez que el frente que conforman el PAN, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) acuerden el método para la selección de sus candidatos a los puestos de elección popular, entre éstos el de Presidente del país. Más bien se ve muy complicado su horizonte porque en varios estados y municipios los militantes de los tres partidos han tenido enfrentamientos por sus ideologías diferentes y su consecuente activismo. Los presidentes nacionales del PAN, Ricardo Anaya, del PRD, Alejandra Barrales, y del MC, Dante Delgado, tienen una tarea muy delicada. Si la estrategia del frente y de los “independientes” está enfocada en fortalecer al Partido Revolucionario Institucional (PRI) van más que bien.

El 43 aniversario de la conversión de Quintana Roo de territorio federal a estado libre y soberano es propicio para reflexionar su evolución en el autogobierno obtenido en 1974. En esta entrega por la limitante de espacio tocaremos someramente algún aspecto. El primer gobernador elegido por los quintanarroenses fue Jesús Martínez Ross, chetumaleño dicharachero y amiguero que hasta ahora presume que nunca lucró con el presupuesto, ni con los bienes patrimoniales del estado.

Le siguió el cozumeleño Pedro Joaquín Coldwell, quien consolidó la vocación turística de Quintana Roo y la vida institucional de la joven entidad. Su sucesor fue otro cozumeleño, Miguel Borge Martín, quien fue austero y no se le conocen actos personales de corrupción, pero gobernó acotado por los intereses económicos y con manga ancha para muchos de sus colaboradores que se sirvieron con la cuchara grande y se enriquecieron.

Le sucedió el chetumaleño Mario Villanueva Madrid, carismático y de gran popularidad que por sus disputas con el gobierno federal y grupos empresariales de gran poder vivió una debacle y actualmente se encuentra recluido en una prisión del estado de Morelos. Por circunstancias fortuitas, después de Mario Villanueva asume la gubernatura el chetumaleño Joaquín Hendricks, se priorizan los negocios al amparo del poder y el saqueo patrimonial.

Los dos gobernadores siguientes son los cozumeleños Félix González y Roberto Borge, los escándalos de corrupción, saqueo del patrimonio público, abusos de poder, despilfarro y desprestigio aún resuenan y se sufren.

Todos los gobernadores mencionados emanaron del PRI. El actual gobernador, también cozumeleño, Carlos Joaquín González llegó a la gubernatura impulsado por el hartazgo social y con las siglas del PAN y el PRD. Las circunstancias y compromisos con que llegó al poder no le han permitido conformar un equipo de trabajo medianamente homogéneo y con la sensibilidad social y política que él sí tiene.

¡Hasta la próxima!

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