"Pixel" abre otras dimensiones en el Peón Contreras

La cuarta pared se rompe en la realidad virtual de los artistas

Paul Antoine Matos
Fotos: FICMaya
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 6 de noviembre, 2017

En Pixel, la realidad es alterna. Es un juego de luces, sonidos y personas que se abren hacia otra dimensión que se ve, pero no puede traspasarse. El teatro Peón Contreras es el portal que permite el paso al OtroLado, en el que los artistas paralelos controlan el tiempo y el espacio.

Durante el fin de semana el performance digital y de baile, producido por Claire Bradainne y Adrien Mondot, dirigido por Mourad Merzouki, se presentó en Mérida como parte de la Capital Americana de la Cultura y el Festival Internacional de la Cultura Maya (FICMaya).

Copos de nieve caían en vertical al fondo del escenario mientras 11 artistas bailaban como poetas escribiendo. Una contorsionista volteaba su cuerpo como en El Exorcista, otro mantenía su cabeza en un punto fijo mientras el resto de él se movía. El teatro era bloqueado por un invisible espejo por el cual aparecían los artistas, pero del OtroLado, el País de las Maravillas por el que Alicia llegó a través de una madriguera de conejo. Estos OtrosArtistas también se movían y tenían vida propia: controlaban los copos, les soplaban y se movían.



La tierra se movía bajo sus pies al saltar. Como un agujero negro que succiona todo a su paso, en el escenario rebotaban los copos de nieve que cayeron al piso. Los movimientos eran precisos con lo programado digitalmente.

Se introducían a otra dimensión. Como en el Inception de Christopher Nolan o el Doctor Strange de Marvel, los artistas poseían poderes para transformar la realidad. Con sus manos rompen la cuarta pared –literalmente- y las gotas salen del escenario.

El piso estaba hecho de lava y era una geografía que se movía. Grandes pozos y montañas que se elevaban eran evitados por los artistas. Un patinador se deslizaba sobre el escenario hasta que la tierra se acababa y tenía que retroceder o saltar.
Al final, en la pantalla de pixeles pintaron México, la O era un corazón.