Campeche y Q. Roo, en disputa por "muro"

¿Una guerra que ya terminó?

Jesús Hernández Martínez
Foto: Gerardo Jaso
La Jornada Maya

Miércoles 6 de diciembre, 2017

En menos de un mes terminará este año, vendrá 2018, 2019 y así se irán desmoronando los años posteriores. En tanto, los campechanos seguirán diciendo que 4 mil 800 kilómetros cuadrados de tierras limítrofes con Quintana Roo son de ellos. Por su parte, los quintanarroenses de inmediato los desmentirán. Ya lo hicieron durante 21 años y no pasará nada si los habitantes de ambas entidades se aferran a su versión particular.

Al respecto, aparentemente nadie sabe qué pasó sobre la controversia constitucional que inició el gobierno de Quintana Roo en 1997 contra el de Campeche, luego de que éste creó el municipio de Calakmul “robándole” a Quintana Roo 4 mil 800 kilómetros cuadrados, que en esos tiempos pertenecen al municipio de Othón P. Blanco y ahora los compartirá, de recuperarlos, con el municipio de Bacalar.

Cuando inició el lío Jorge Salomón Azar García era gobernador de Campeche y Mario Villanueva Madrid de Quintana Roo.

“Pinches campechanos nos quieren quitar a la mala nuestras tierras, pero no nos vamos a dejar”, dijo Villanueva Madrid por esas fechas en una reunión informal con periodistas y colaboradores.

Para aprovechar la ocasión algunos aprendices de la política, pero con la anuencia oficial, crearon en Quintana Roo una comisión que se adjudica la potestad de defender el polígono en conflicto y aunque sus integrantes cobran un atractivo sueldo como burócratas carecen de facultades legales para decidir en esos casos. Es decir, para acallar las protestas el gobierno soporta puestos obsoletos.

En distintas fechas desde hace más de cinco años, por declaraciones de autoridades conocedoras del asunto, los medios de comunicación han dado a conocer que la disputa concluyó con una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que le dio la razón a Campeche, incluso en mayo de este año, el secretario de Gobierno de Quintana Roo, Francisco López Mena, confirmó la versión. Sin embargo, el gobernador, Carlos Joaquín González, de inmediato aclaró que la sentencia en la controversia constitucional no es apelable, por lo que sigue vigente.

La historia ha sido larga y algunos quintanarroenses, por fortuna muy pocos, han traducido la disputa como una declaración de guerra entre Campeche y Quintana Roo.

Hasta hace unos quince años cuando un funcionario campechano acudía a Chetumal para una reunión oficial, los chetumaleños le gritaban improperios. Ignorando la premisa zapatista: la tierra es de quien la trabaja pues, antes de la creación de Calakmul, aquélla estaba en abandono y con unos cuantos habitantes en pequeñas comunidades.

El caso, como es del dominio público en la región, estuvo varios años en manos de la Suprema Corte de la Nación en donde ambas partes siguieron el protocolo legal aportando pruebas y presenciando las demás diligencias. Sin embargo, por razones poco conocidas el asunto se llevó al Senado y ahora se sabe que sólo es cuestión de darle largas para que se olvide.

Quienes afirman, incluidas varias autoridades campechanas, que el conflicto ya terminó aseguran que a principios de noviembre de 2013, la SCJN falló en favor de Campeche. Por lo tanto, Quintana Roo “perdió”.

Sea como sea, eso es lo que menos les interesa a los campesinos asentados en esa franja “fronteriza”, pero sin muros, pues reciben beneficios de ambos gobiernos y hasta los candidatos a puestos de elección popular han salido beneficiados, ya que los campesinos, en su mayoría, tienen dos credenciales de elector y votan en los dos estados, aunque en fechas diferentes.

Así es que si usted vive en Campeche o lo visita debe decir que ese estado aumentó en extensión 4 mil 800 kilómetros cuadrados desde hace 21 años, pero no se le ocurra ni pensarlo en Quintana Roo.

Chetumal, Quintana Roo
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