El recorrido de Filux 2018: ver, tomar fotos y seguir

El Festival de las luces estará disponble hasta el 7 de enero

Katia Rejón
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Sábado 6 de enero, 2018

Sobre las figuras de los Montejo, conquistadores y fundadores de la Ciudad de Mérida, atraviesan siete líneas de luz que simulan un arcoiris. Sus gestos de sorpresa ante lo desconocido están enmarcados por un arcoiris de láser de más de 120 watts y los autos atascados en el tráfico aprovechan el embotellamiento para tomar fotografías.

El Festival Internacional de las Luces FILUX 2018 reúne a miles de meridanos en la avenida de Paseo Montejo ya de por sí adornada de luces navideñas, en la Plaza Grande, la calle 60 y sus alrededores. La mayoría de los restaurantes, bares y puestos de comida están llenos de familias y amigos que en su recorrido por las más de veinte esculturas decidieron hacer una parada técnica.

Por cuatro noches consecutivas, los asistentes pueden caminar sobre la calle 60 como si fuera un andador. Para variar un poco, los autos no tienen preferencia. Un grupo de espectadores rodea a tres raperos que improvisan cerca del Parque de la Madre, y más cerca de la Plaza Grande una mujer baila la melodía de Despacito que un joven toca con la flauta.

Hay música y proyecciones divertidas sobre las paredes y casas de la calle. Rimiyoho toca en vivo mientras las personas se toman fotografías con sus dibujos de luz, lo mismo con Luces de Mérida de Emilio Pérez y el Funny Walk de Agustín Carrillo.

Así como hay instalaciones interactivas como los palillos láser Sweep del artista sudafricano Marcus Neuestetter con los que la gente arma frases o se acuesta sobre la pila de luces coloridas, también hay piezas que parecen hechas ex profeso para tomarse selfies. El Arco de Erick De Gorostegui en la Fundación de Artistas, El otro sol de de Toto Martínez y Benjamín García y Sobre la naturaleza de las casas de Cristian Rivero parecen instalaciones simples pero son las favoritas de los celulares y cámaras.

El mapping sobre la fachada de la iglesia de Santa Ana es una de las actividades que provoca más sorpresa. El juego de luz y sonido atrae olas de gente que no se queda mucho rato a apreciar la música o las imágenes, la dinámica es ver, tomar fotos o video y seguir.

En la Plaza Grande está la primera instalación Unum de Miguel Bolívar, una serie de figuras parecidas a un champiñón, hongos que dejan ver propiedades alucinógenas en cuerpos de luz sicodélicos. El patio del Centro Cultural Olimpo también alberga Cosmo ball, una instalación gigante del artista finlandés Veikko Lappalainen y en la sala tres, el Flying School de la canadiense Diane Landry.

Aunque el flujo de gente es constante y disperso, en ciertos lugares se aglutina una mayor cantidad de asistentes. El Museo Palacio Cantón, que aloja las obras Sol natividad de Montículos y Xochipilli del colectivo mexicano Xochipeople, lleva una línea de gente de la primera a la segunda obra ubicadas en el jardín y en el balcón respectivamente. Aunque la fila avanza rápido, también es poco el tiempo que se destina a ver la obra, pues nunca se deja de avanzar.

Centro Cultural La Cúpula, la Fundación de Artistas y la Casa del estacionamiento de Alma Calma, también son paradas obligadas para quienes desean visitar todas las instalaciones. Quedan, sin embargo, dos noches para completar el recorrido.

El festival también es una oportunidad para los espacios que continuamente ofrecen una actividad artística y cultural para la ciudad, pero todavía son desconocidos para gran parte de la población. El público que los habita esta noche es más diverso y algunos confiesan extrañados no saber que existían, incluso si éstos no se encuentran en la programación del Filux.