Con el no descenso se antepone una vez más lo económico

Balance de la Jornada

Marlene Santos Alejo
Foto: Jam Media
La Jornada Maya

Lunes 12 de febrero, 2018

El pretexto es darle tiempo a los equipos del circuito de Ascenso para cumplir con el cuadernillo de requisitos para jugar en primera división, sin embargo, la propuesta de suspender durante 4 años el ascenso y descenso a partir de 2019, en realidad daría un respiro enorme a equipos del máximo circuito que están habituados a navegar en la mediocridad.

El llamado Comité de Desarrollo Deportivo de la Liga Mx es juez y parte en su pretensión lanzada esta semana. En ella participan directivas de clubes candidatos a descender por haber acumulado varios torneos con malos resultados. Los miembros de dicha comisión son: Chivas, Atlas, Pachuca, América, Santos, Toluca, Tigres, Pumas, Morelia, Xolos y Monterrey.

Además, en la primera división también abundan los equipos insolventes económicamente, que han sido exhibidos por incumplir en el pago de salarios, o porque se han prendido de forma descarada a las ubres de los gobiernos estatales. Muchos clubes, gracias a esa succión de dinero público, han podido cumplir con la demanda de tener estadio e instalaciones adecuadas.

El mencionado comité, cuya mayoría de integrantes obedece a los intereses de Televisa, tal y como quedó de relieve en la cesión de derechos para transmitir al Tri, actúa sin lógica. Sus iniciativas provocan inquietud y sospechas, no sólo a los equipos que podrían resultar afectados, sino también a los jugadores. Con su iniciativa ha abierto la puerta para que intervenga la Asociación de Futbolistas.

Este lunes en su sede de Toluca los federativos se reunirán con las directivas de la llamada Liga de Plata para desmenuzar el proyecto, que ha sido rechazado a priori, pues luce inaceptable para aquellos que se han esforzado por buscar el ascenso y que tienen serias posibilidades de lograrlo.

Una vez más, la FMF estaría dando prioridad a lo económico sobre lo deportivo. Quiere conformar a los clubes que en la cancha ganen su derecho al ascenso, pero que no cumplen con todos los requisitos, les ofrece 120 millones de pesos. En esas condiciones estaría inclusive el campeón, Alebrijes de Oaxaca, al que se le pide tener un estadio con un mínimo de 20 mil butacas.

Un absurdo si se observa, por ejemplo, que un equipo como Cruz Azul, "grande" y ubicado en una ciudad de casi 20 millones de habitantes, difícilmente congrega a 17 mil aficionados. También flota en el aire la propuesta de que la primera división tenga 20 equipos. Dorados, propiedad de Grupo Caliente, es uno de los candidatos, al igual que el Atlante o el Atlético San Luis.

El polémico tema tuvo su efecto: en varios partidos de la fecha 7 hubo manifestaciones pacíficas contra la idea de frenar el descenso y el ascenso. Mineros de Zacatecas y Atlante fueron algunos de los que se inconformaron, mientras el técnico del Necaxa, Nacho Ambriz, reprobó la idea y lanzó un espontáneo: "¡son mamadas!"

Transcurrió un tercio del torneo y los Pumas se adueñaron en solitario de la cima tras una compleja jornada en la que dio cuenta de un Morelia que le disputaba el papel de Cenicienta, mientras que sus escoltas, los poderosos América y Monterrey se rezagaron. Fue el duelo entre técnicos mexicanos que están sacando la cara en tiempos de invasión foránea.

Salió victorioso David Patiño, quien supo apuntalar lo justo a un plantel que no dispone de gran presupuesto. El Chavo Alustiza no requirió de mucho tiempo para hacer gran mancuerna con Nicolás Castillo, y Alejandro Arribas ha resultado la pieza del rompecabezas que hacía falta en la zaga, mientras que Luis Fuentes retornó desde Monterrey como un jugador más completo.

El sábado en el estadio Azul se escuchó el impaciente grito de "fuera Caixinha"; el luso no ha podido brindar un triunfo a su público, la derrota ante Necaxa y la lesión del también abucheado Gullit Peña dieron más peso al traspié. Las Chivas de Matías Almeyda están para llorar. América descubrió en Ménez a un buen tirador de penales.

Viene semana doble y el arbitraje, que va de mal en peor, puede inclinar la balanza con sus fallos. Ni el propio Fernando Guerrero supo qué marcó en el gol de Las Águilas frente a Tigres, y en el Toluca-Monterrey el nazareno Luis Enrique Santander se hizo bolas con las tarjetas.

Ciudad de México
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