Tiempos interesantes

Un desdibujamiento de los partidos tradicionales

René Ramírez Benitez
Foto: Archivo La Jornada Maya
La Jornada Maya

Martes 17 de abril, 2018

Las elecciones en las entidades federativas serán de una gran complejidad y sus resultados son en parte consecuencia del panorama nacional, algo que bastantes analistas cometen el error de obviar. Respecto a este tema, vale la pena traer a la discusión el Cuarto Reporte Electoral sobre Elecciones Locales realizado por Integralia Consultores. En el documento se menciona que se renovarán 17 mil 682 cargos locales y 629 cargos federales en todo el país, lo que convierte a esta elección en la más grande la historia de los comicios, al menos en en términos numéricos. Dentro de las gubernaturas que vivirán elecciones, dos están bajo el Partido Revolucionario Institucional y las demás son del PAN, PRD y Partido Verde, algo que podría cambiar sustancialmente.

Respecto a los congresos locales, la situación es diferente sobre la pluralidad que se vive en sus respectivos ejecutivos, ya que, en general, los congresos locales tienen mayorías priístas, y en dichas entidades se podría vivir una alternancia tanto en el dominio de sus legislativos como en sus gubernaturas. Si bien sabemos que la alternancia en México no se traduce en muchas ocasiones en una modificación real del régimen político y llega a ser una especie de simulación, en esta elección estamos viendo un desdibujamiento de los partidos tradicionales -entiéndase el PRI-, que es el menos competitivo en esta elección a nivel local y federal, y nuevos movimientos resultan atractivos para el electorado de los estados y a nivel nacional.

Ahí recae una de las complejidades de las elecciones locales, algo que Luis Carlos Ugalde denomina “efecto de arrastre de López Obrador”, haciendo que Morena por sí mismo, y sin necesidad de hacer campañas que sean innovadoras, se convierta en un partido competitivo en ocho de las nueve elecciones a gobernadores, y también en las presidencias municipales y diputaciones federales y locales. Un fenómeno que modifica el esquema tradicional de partidos que observamos desde hace décadas, y con ello, por supuesto, tendremos una reconfiguración del sistema político.

Ahora bien, centrándonos en Yucatán, dicho informe marca a los candidatos Mauricio Vila del PAN y Mauricio Sahuí del PRI, como los más competitivos de la elección a gobernador, algo que muchos en la entidad ya sabíamos; sin embargo, en términos reales, es la primera vez en muchos comicios que el PAN se convierte nuevamente en una opción para el electorado yucateco, pudiendo arrebatarle la gubernatura, la presidencia municipal de su capital y la mayoría del congreso local.

¿Esto es bueno o malo? Creo que la respuesta depende de cada quien. Algo que llama la atención son las campañas de dichos actores. El candidato del PRI utiliza frases como “Yucatán Primero”, el cual a primera instancia nos hace alusión a la campaña de Donald Trump con “America First”, la cual fue una campaña de intolerancia a lo externo. De igual manera, el candidato priísta está utilizando una campaña centrada en el asistencialismo, dando prerrogativas al por mayor en bienes y cuestiones sociales.

Sobre el candidato del PAN, vemos que su campaña no está centrada en ganar el electorado indeciso, y se basa solamente en aquellos que comulgan con su partido. Su campaña ha omitido, no sé si de manera deliberada o accidental, temas sociales como la discriminación, la pobreza, los temas indígenas y el tema de los foráneos que son vistos en redes sociales como “origen de los males”; todo lo anterior nos hace ver que es una campaña con una narrativa dirigida sólo a clases medias y altas.

Estas elecciones podrían dar la sorpresa de una alternancia junto con un demonio local del PAN, o una continuidad del PRI en el poder y la mayoría de las presidencias municipales, pero sobretodo, y en mi opinión, estamos viendo la última elección con el tradicional binomio PRI-PAN, ya que Morena llegó para quedarse. Sin duda, son tiempos interesantes.

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