El aporte de 'México Posible' fue en su momento

Hasta hace 10 años, en América Latina la esperanza de vida de las personas estaba entre los 18 y 35 años

Katia Rejón
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 14 de junio, 2018

Amaranta Gómez Regalado está sentada con la bandera gay frente a ella y la bandera trans a un costado, el viento hace que ambas se desdoblen. Todavía es primavera en Mérida, Yucatán, y la brisa es insistente, pero Amaranta lo es también. Con determinación, pone sus manos sobre la bandera y la mantiene recta. El viento cede. Amaranta Gómez es muxe, como se les conoce a las personas que nacieron biológicamente de sexo masculino pero que viven su identidad como mujeres.

En la cultura indígena zapoteca ser muxe es un don, pero en el mundo occidentalizado la identidad suele acomodarse de manera un tanto forzada dentro de la “sopa de letras”, como llama Amaranta a la comunidad conocida como LGBTTTIQ. Como el resto de estas letras, los muxes también están dentro de las estadísticas de crímenes de odio por homofobia en México.

Antropóloga social y miembro de la Coalición Mexicana LGBTTTI+, Amaranta Gómez llegó a Mérida para dar a conocer la respuesta que ha tenido la agenda de esta organización al ser presentada a los candidatos de los tres niveles de gobierno.

Después de la entrevista con los medios, me acerco a ella para pedirle una entrevista más, a sabiendas de que Martín Caparrós ya le ha hecho más y mejores preguntas, o que Matías Máximo ya ha hablado de sus cien vidas en la revista argentina Anfibia. Entonces, decido empezar por las dudas genuinas.

¿Cómo es la vida de una persona trans en un país como México?

Hasta hace 10 años, en América Latina las personas trans llegábamos hasta los 40 años. La esperanza de vida estaba entre los 18 y 35 años de edad. En el contexto laboral pareciera ser que la prostitución y el estilismo son los únicos destinos posibles para que las personas trans se desarrollen social y económicamente.

Eso ha ido cambiando. Hoy también somos activistas, artistas, estamos en la política y en la vida económica del país. Pero si me preguntas cuánto nos cuesta la exclusión social en el Producto Interno Bruto, habría que medir la deserción escolar temprana de las personas trans. A los 13 años decidí vestirme de mujer y en la secundaria no me lo permitieron.

El nivel de analfabetismo es muy grande, y los crímenes de odio que sufren las personas trans es mayor. Porque el cuerpo gay de cualquier forma se amolda al binario, pero el cuerpo de una chica trans disloca a la gente.

De acuerdo con la organización de la Diversidad Sexual, de 2010 a mayo de 2016 se cometieron más de 120 asesinatos a personas no heterosexuales en Oaxaca. En los últimos cinco años, de enero de 2013 a diciembre de 2017, al menos 381 personas LGBT, o percibidas como tales, fueron asesinadas en México, presuntamente, por su orientación sexual. En promedio, esa cifra significa 76 asesinatos por año. En 2017 se registró la cifra más alta con 95 víctimas.

¿Cuáles son las principales causas de muerte de las personas trans?

La violencia, en un contexto de trabajo sexual. Si quitamos eso y generamos alternativas de empleo, el destino sería distinto.

El VIH también ha sido una causa. Hace como 15 años, un agente de la ONU me pidió que le recomendara a una persona de más de 50 años que fuera trans y no tuviera VIH. Estuve buscando por toda América Latina y fue dificilísimo. Entonces tienes violencia, vulnerabilidad en la salud, rezago, eso nos hace vulnerables. Siempre lo confieso, nosotras somos privilegiadas porque tenemos un micrófono frente a nosotras. Necesitamos muchas Patsy España y muchas Amarantas, pero ahí vamos.

Lohana Berkins, activista trans argentina que falleció apenas en el 2016, dijo en una entrevista para el periódico El Teje (publicación realizada por y para trans) que las personas trans todavía no podían decir “me gusta la ecología, entonces participo en la ecología”, porque estaban abocadas primero a defender su condición de humanidad.

¿Por qué si siempre han existido otras identidades similares a las muxe, como las Hisras de la India, los Berdache en los Navajos de Estados Unidos, los Omeguid de Panamá, o los Two Spirit de Canadá, de los cuales usted ha hablado anteriormente, a la sociedad actual le cuesta aceptar las identidades LGBTTTI+?

Es por la colonia, la colonia no sólo nos vino a evangelizar, también conquistó y privatizó cuerpos e identidades.

Tenía 25 años cuando, para las elecciones del 2003, Amaranta fue candidata a diputada federal en el partido México Posible, en el cual más de la mitad de los dirigentes y militantes eran mujeres que venían del activismo o de la sociedad civil. El partido se deshizo después de las elecciones, y 15 años después, en diciembre del 2017, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca aprobó los lineamientos de paridad de género, mismos que trataron de aprovechar 17 hombres que se registraron haciéndose pasar como transgénero para ocupar estos espacios destinados a las mujeres. La comunidad muxe, colectivos y activistas de la diversidad sexual exigieron al Ieepco la revocación de sus candidaturas y cumplir la paridad de género sin simulaciones.

¿Cuál es la importancia de la representación de la comunidad LGBT dentro de la esfera política?

Primero hay que decir que es un reto enorme cuando se les plantea. Si los partidos políticos fueran más decididos en el tema, tendríamos ya una franja muy consolidada de gente LGBT, pero terminan colocando una especie de cuota mínima en partidos como el PRD, y en últimas fechas Morena.

¿Cuánto beneficiaría? Muchísimo. Pero los procesos de selección y postulación se hacen muy complicados porque hay muchos candados morales.

¿Cree que la conformación de un partido como México Posible del 2003 sería más exitoso ahora?

No sé si hubiese sido más exitoso o no pero, lo que sí hizo México Posible fue colocar temas que hoy ya están en el debate: el aborto, la despenalización de la mariguana, matrimonio igualitario, identidad de género. Por eso nos tacharon como un partido de otro planeta y ahora puedes tener una discusión abiertamente, con rezago en el discurso de muchos partidos, pero lo colocamos.

El aporte de México Posible fue en su momento, no sé si pudiera funcionar ahora que las alianzas se hacen entre izquierdas y derechas. Ya no sabes si tienes una izquierda mucho más fuerte o una derecha delimitada, tienes a un Morena aliándose con un PES evangélico, y un PRD aliándose al PAN.

¿Cuál es su opinión acerca del Tercer Debate Presidencial?

¿Qué te digo? El común denominador mexicano es: quéhueva. Desesperante el señor López Obrador: a pregunta difícil, la respuesta es corrupción. No da los datos, no da presupuestos. Anaya tratando de salir avante en algunas propuestas pero con dificultades. Meade opaco y casi inexistente.

La entrevista que comenzó un día en el restaurante Amaro, después de una rueda de prensa, termina tres días después por teléfono. Amaranta se despide amorosa y cercana, como si no hubiera dado casi una cátedra antropológica por teléfono: “Sale, corazón. Un besito. Chau, chau”.