Noche blanca, noche negra

Hay preguntas que aún continúan abiertas

Eduardo Lliteras Sentíes
Foto: Jaime Vargas
La Jornada Maya

Lunes 10 de diciembre, 2018

En medio de la gran fiesta cultural de Mérida y del sureste, la Noche Blanca, con lleno completo en el centro de la ciudad, la Secretaría de Seguridad Pública y la Policía Federal, así como los demás cuerpos de seguridad activos en el estado, realizaron un operativo especial visible desde la misma Plaza Grande. Elementos policíacos acompañados de perros entrenados revisaban minuciosamente cada rincón del atiborrado espacio público. Era un momento de fiesta para la ciudad y la ciudadanía, pero los elementos policíacos se mantenían alertas y estaban tensos, observando cualquier situación que pudiera ser una amenaza tras el arresto el jueves pasado en Mérida de Eleazar Medina Rojas, El Chelelo, dedicado a lavar dinero en Yucatán y a controlar operaciones del narcotráfico. Dicho personaje fue presentado ante un juez en Mérida que lo liberó sin mayor trámite el sábado por la noche en medio del jolgorio cultural; sin embargo, al salir a la calle fue detenido de inmediato por la PGR y elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, con la finalidad de llevarlo a una corte en los Estados Unidos escoltado por la Interpol.

Este impresionante operativo policíaco que incluyó vehículos blindados, helicópteros federales, además de una movilización poco vista en Mérida, se desarrolló mientras decenas de miles de ciudadanos, locales, nacionales y extranjeros participaban en la gran fiesta cultural organizada por el Ayuntamiento de Mérida con el apoyo de la secretaría de cultura. La inmensa mayoría de los ciudadanos nunca supieron lo que estaba sucediendo, ya que la detención del peligroso capo se mantuvo sin confirmación oficial, de las filtraciones a algunos medios de comunicación, como ya es habitual en la fuente policíaca. Las filtraciones incluyeron su detención el mismo día en que cayó en manos de la SSP hasta su traslado al juzgado de oralidad, es decir, si se trataba de mantener en secrecía su detención por motivos de “seguridad”, esta fue vulnerada desde el principio, ya que medios de comunicación supieron los movimientos principales desde el mismo jueves.

Se dice que El Chelelo es uno de los líderes del Cártel del Golfo que opera en Yucatán, plaza en disputa con la organización del Cártel de Sinaloa. Tiene acusaciones por los delitos de narcotráfico, desaparición de personas, violación, homicidios y secuestros, entre otros, pero vivía y se movía con facilidad en la capital yucateca desde una fecha indeterminada, es decir, el peligroso personaje logró asentarse en Yucatán con una estructura cuyas dimensiones se desconoce con exactitud, incluyendo activos económicos.

Vivía en Mérida como muchos otros que han llegado a Yucatán, se paseaba por plazas comerciales y se dice departía con lo más granado de la élite social e invertía grandes sumas de dinero sin que nadie se ocupara de averiguar su procedencia.

Precisamente su presencia y su operación en Yucatán dejan muchas preguntas abiertas, sobre todo en materia de lavado de dinero y de combate a la delincuencia organizada a través de la inteligencia policíaca.

Cabe insistir en que la detención del Chelelo tuvo lugar aparentemente con otras tres personas de las que nada se sabe y que presumiblemente fueron liberadas. Todos fueron detenidos el pasado miércoles 5 de diciembre en el fraccionamiento Montebello, al norte de la ciudad Mérida, cuando transitaban en un vehículo con placas de Quintana Roo, con un polarizado no permitido en la entidad. Como muchos otros vehículos, incluyendo los que no tienen placas o tienen el juego incompleto.

Medina Rojas habría utilizado documentos falsos, los que habrían sido detectados por los agentes. Luego pasó lo que ya es de dominio de la opinión pública.

Mérida, Yucatán
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