Sin miseria política

Mérida 233

La Jornada Maya
Foto: Comunicación Mauricio Vila

Lunes 10 de diciembre, 2018

Hay muchas cosas que destacar en la detención del Chelelo en Mérida; desde la efectividad por la capacitación de un policía de tránsito, hasta lo contundente de las tecnologías y técnicas que se utilizaron para confirmar documentos y perfiles.

Ya muchos han escrito al respecto. Vayamos más allá y veamos los efectos políticos.

Un acto de racionalidad política del gobernador, Mauricio Vila, fue ratificar en el cargo al comandante Luis Felipe Saidén, lo que era además una petición amplia de la sociedad.

Permitir que esa institución estatal -la Secretaría de Seguridad Pública- se profesionalice y tenga dinámicas de formación de cuadros -presentes y futuros- a salvo de los vaivenes sexenales, es una decisión lejos de las miserias políticas.

La decisión del nuevo gobierno nos pone en una ruta definitiva donde la seguridad no será materia política, sino materia de capacidad profesional y formación continua. Esa apuesta lejana de colores y logos está dando resultados concretos.

Otro aspecto notable de la detención del Chelelo es la coordinación entre órdenes de gobierno.

Si muchos decían que la coordinación entre estados y federación sería un lío y una arena de conflictos -y hasta hubo sus escaramuzas en materia de seguridad-, esta vez en Yucatán, a la hora que cuenta, esos demonios fueron exorcizados: todos hicieron su parte y las cosas fluyeron.

Esa coordinación en concreto es un respiro.

Finalmente, la vieja política estuvo también ausente en el reconocimiento de méritos. El presidente AMLO no le regateo méritos a la seguridad en Yucatán, ni en sus estrategias ni en sus ejecutores. Dio honor a quienes lo merecen.

Si el riesgo es el centralismo vs el localismo, o el conflicto de personalidades y egos, nada de eso se concretó. Saludos de caballeros y coordinación de gobernantes es lo que vimos.

Yucatán necesita tener de aliado al gobierno federal y sus instituciones, desde los temas de presupuesto, hasta los de seguridad, pasando por aspectos cruciales como la pesca, el apoyo al campo, el fomento turístico y no se hable del fomento económico, y los primeros indicios reales apuntan a que las cosas están fluyendo.

Deseos de trabajar juntos es lo que flota en el ambiente, es lo que le da contenido real a selfies y sonrisas compartidas de los recién estrenados gobernantes de Yucatán y de México. Todos queremos que las cosas sigan así, sin miserias, sin conflictos, con ganas de hacer que las cosas pasen y transformen, aquí y allá.

Esta vez la política miserable no ganó, esa es una verdadera riqueza social. Hay que cuidarla.

Mérida, Yucatán
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