"El mito del pintor absoluto, ser clásico y solemne, es muy aburrido": Guzmán

'Games' en el Museo de la Ciudad de Mérida

Katia Rejón
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 16 de enero, 2019

"Cuando yo pinto, juego. El control es mi pincel", explica el pintor mexicano Ariel Guzmán (1954) sobre la exposición que acaba de inaugurar bajo el título de Games en el Museo de la Ciudad, en el marco del Mérida Fest 2019. La exposición reunió en su primer día a aproximadamente 400 personas, de todas las edades, muchas de las cuales no suelen ir a museos.

El nuevo público se debe, en parte, a que la temática no es recurrente en las artes plásticas. A pesar de que el pop norteamericano en la pintura es bastante común, la aportación cultural japonesa tiende a quedarse en internet.

“El anime o el manga no son considerados por los museos, pero es un estilo impregnado en nuestra cultura, así como en Alemania, Australia, y por supuesto Japón”, comenta Guzmán en entrevista.

El pintor acaba de cumplir 45 años de dedicarse a la pintura y su trabajo ha abarcado temáticas en las que se extiende por años. Las ciudades invisibles a lo Italo Calvino, las espaldas, y ahora los videojuegos, todos sostenidos por la abstracción que considera “la columna vertebral” de su obra, son los temas donde yuxtapone, insinúa y reflexiona.

Pero la temática no es una elección al azar. Ariel Guzmán pintó espaldas por diez años porque ve en ellas una forma de retrato, y un lienzo. Sus modelos fueron también partícipes en el proceso de creación, pues los fondos eran pintados por las personas que posaban; de esta forma los modelos se volvían sujetos, en vez de objetos, de la pintura.

Al preguntarle cómo sabe cuando un tema se le ha agotado, contesta: “Me doy cuenta porque comienza a aburrirme. Gracias a las redes sociales, conocí a mi asesora M.Ella me platicó del universo delos gamers, los animes, y la culturadel manga. Es una industria másexitosa que Hollywood en cuantoal mercado, es la nueva culturapop”, platica.

Se estima que en 2021 la industria de los videojuegos valdrá más de 180 mil millones de dólares, pues hay videojuegos como Red Dead Redemption, de GTA, que llegan a vender 725 millones de dólares en un fin de semana. La industria ha sobrepasado las ganancias de los propios sectores musical y cinematográfico.

“No se ha retomado tanto desde las artes plásticas. Me puse a investigar qué artistas han trabajado con el género y hay excelentes ilustradores, muchos hiperrealistas, pero sigue sin ser llevado hasta sus últimas consecuencias. En la gráfica o en la pintura no hay un autor que venga de otro extracto”, agrega.

Aunque Ariel Guzmán no es un videojugador, adelanta que investiga, ve videos de anime, crea sus propias reflexiones y creaciones mitológicas, además se asesora de 20 videojugadores de entre 15 y 30 años de edad que le recomiendan contenido. “Mi control es el pincel. Me permite hacer lo que quiera y la idea es confundir al espectador con personajes que no tienen nada que ver entre sí, donde los juegos o animes no correspondan. Una plataforma ficticia de juegos, ése es un poco el lugar donde me encuentro”, dice.

Con esta exposición, Guzmán explica que se introduce a nuevos públicos y nuevos mercados: ingenieros en sistemas, desarrolladores de plataformas, ingenieros en robótica, personas que generalmente no van a museos o galerías, o que su tiempo libre lo dedican a jugar videojuegos.

“Invité a artistas jóvenes a la exposición, como al artista Decken Kodeak. La idea es sumar y tener flexibilidad para trabajar con más gente. El mito del pintor absoluto, ser clásico y solemne es muy aburrido, en el 2019 la conducta debe cambiar”, opina.

Desde hace muchos años, Ariel Guzmán es cercano a las generaciones de artistas jóvenes. En su casa, la Galería Dos Mundos, también se han realizado eventos como el Whaam Blam! y exposiciones colectivas de artistas emergentes.

“La mayoría de mis amigos tienen entre 20 y 30 años. De mi generación sólo tengo cuatro amigos pintores, más que nada porque no se la creen todavía. Los colegas que se la creen, envejecen muy rápido, se vuelven aburridos. Prefiero nutrirme de nuevas ideas. Mi chamba es tomar las cosas en bruto, darles sentido con mi experiencia y mi oficio, devolverles sorpresas a las nuevas generaciones”, cuenta.

Planea llevar este proyecto al “Next Level” implementando talleres de dibujo de cómic y manga, así como de literatura en una de las salas de la exposición, para que los jóvenes hablen de sus problemas y expresen lo que pasa en su barrio, calle, escuela, y se comuniquen a través de esta cultura. También planea sacar la exposición de Mérida, llevarla a Japón, su lugar de origen, pero con una resignificación e hibridación con la cultura maya y mexicana.