Crece 500 por ciento explotación de tierra por siembra de soya en Campeche

La producción agrícola tecnificada, factor en deforestación de la selva: Esteban Martínez

Sandra Gayou Soto
Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Domingo 12 de mayo, 2019

En Campeche hay un repunte en la producción de soya. “El factor más importante es el subsidio del Estado hacia este modelo de producción, lo que hace muy atractiva su siembra”, señaló Esteban Martínez, maestro en ciencias del Colegio de Postgraduados , quien estuvo el sábado 11 de mayo en la XII Feria de las Semillas que se realizó en Xmejía, comunidad ubicada en la zona de amortiguamiento de la reserva de Calakmul, donde presentó su trabajo de tesis doctoral realizado “particularmente en dos localidades: San Francisco Suc-Tuc y Vicente Guerrero”, con el tema Miel y soya transgénica, análisis socioambiental y de género en dos localidades en Hopelchén, Campeche.

El especialista destacó que en 2013 se sembraban “aproximadamente 6 mil hectáreas de soya”, transgénica y no transgénica. Esta superficie ha aumentado hasta que “el año pasado se reportaron más de 30 mil hectáreas”, lo que representa un incremento del 500 por ciento en apenas un lustro, y en su mayoría en detrimento de la selva.

Esteban Martínez dijo que, a pesar de esto, el “maíz casi no ha perdido territorio, no ha perdido superficie; se ha mantenido y la soya iba en aumento”. Explicó entonces que “toda esa gran cantidad de hectáreas se le está ganando a la selva, se está deforestando para sembrar soya”.

La incorporación de elementos tecnológicos “han ido transformando la forma de relacionarse con su medio, con sus recursos”, además distingue la aparición de “nuevos grupos con diferentes intereses sobre estos recursos”, que en este caso son los menonitas.

Soya, miel y mujeres

Respecto a las consecuencias que este sistema de producción tecnificado que aplican los menonitas tiene sobre otros productos locales, sostuvo que “no es tanto el cultivo de soya que afecte directamente a la miel; es lo que le están aplicando, pues los pesticidas contaminan la miel y ya no se puede vender como producto de calidad”.

Además de la “afectación directa a la producción, se deforesta, ya no se produce lo mismo, cambia la temperatura y esto le afecta a las abejas directamente, mueren, migran”.

El investigador explicó que, al hacer los primeros recorridos en la zona, le dijeron que “la miel era una actividad masculina, un trabajo de hombres”, porque “implica ir al monte a ver los apiarios, por lo que no es apto para mujeres”.

A pesar de que le afirmaron que no había mujeres en la apicultura, “sí encontramos un grupo muy interesante allá en Suc-Tuc”, al cual calificó como una “impresionante experiencia de trabajo”.

El principal reto al que se enfrentan las mujeres en la apicultura es “ser mujeres, pues se enfrentan también a lo que va a decir la gente porque van solas al monte”, además no son posesionarias de tierras. En Campeche, de 2 mil registros en 2014, apenas 200 son mujeres, apuntó el especialista.

Otra “acción de resistencia ante el avance de la agricultura industrial va en el sentido del rescate de las prácticas tradicionales de producción; más armoniosas con la región, el rescate de las semillas nativas”.

Martínez destaca que la “milpa maya ha sido un referente. Sin embargo, ese modelo biodiverso ya no lo encontramos. Las transformaciones agrícolas, tecnológicas, la han desplazado, la han transformado”.