Problema de ruido en centro de Mérida es de convivencia vecinal: estudio

"Es también un tema de cultura cívica", señala investigadora de la UDAY

Abraham Bote
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 8 de julio, 2019

El tema del ruido en el Centro de Mérida es más un problema de convivencia y tolerancia entre los vecinos. El nuevo reglamento es un avance, pero insuficiente. Hay que tomar en cuenta todas las voces involucradas, pues es un asunto muy complejo, son algunas observaciones que revela el estudio “Ruido, sonido y ciudad: investigando la controversia alrededor del ruido en el centro Histórico de la ciudad de Mérida, Yucatán”, realizado por estudiantes del doctorado en Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

María de Lourdes Pérez Cruz, una de las responsables del proyecto, reveló que el proyecto surgió en el curso Sonido y Cultura, durante el semestre enero-mayo de 2018, y los resultados se presentarán en un sitio web el próximo mes de octubre, en el marco de la Semana de la Antropología de esa facultad.

La investigadora refirió a La Jornada Maya algunos de los resultados obtenidos. Detectaron, principalmente, que hay un problema de convivencia: las partes involucradas no quieren ceder, pero en algún punto deben hacerlo para verse beneficiados; aunque es complicado, tienen que llegar a acuerdos, tanto los propietarios de negocios con música y el vecino.

Asimismo, la gente que asiste a estos sitios debe ser consciente que también son zonas residenciales y que hay gente durmiendo, pues en el estudio encontraron que la gente no sólo se quejaba del ruido del lugar, sino de la gente que estaba afuera en estado inconveniente, que estaba gritando, que vomitaban en las puertas de las casas, dijo. "Es también un tema de cultura cívica".

Ciudad centralizada

Por el diseño radial de Mérida, la mayor parte de los servicios converge en el centro; gran parte de las rutas del transporte público pasan por el primer cuadro de la ciudad. "Mucha gente tiene que pasar por el centro no sólo para moverse un punto a otro, sino para trabajar, abastecerse de servicios, insumos, y la mayor parte de la oferta cultural y entretenimiento está ahí", manifestó Pérez Cruz. En consecuencia, hay que encontrar la manera de convivir de la manera más sana posible, mencionó.

Para la investigadora, luego de aprobarse el Reglamento de Protección al Ambiente y del Equilibrio Ecológico del Municipio de Mérida para regular este tema, las autoridades deben vigilar su cumplimiento y mediar para generar alternativas de convivencia.

Intervención complicada

Otro tema abordado fue la dificultad para realizar mediciones y decir quién sobrepasa los niveles permitidos. Según ingenieros de audio, ambientales, no se puede hablar de insonorizar; es imposible, pero sí pueden hacerse tratamientos acústicos.

Hacer intervenciones acústicas a las casonas es complicado, pues además de ser caras, hay que pedir permiso al INAH y éste no permite modificar el espacio como uno quisiera, señaló la entrevistada, quien sugirió la creación de un fondo en el que el Ayuntamiento aporte material y el propietario otra parte, porque tampoco se debe acabar con la vida nocturna del Centro.

Más ruido

El estudio reveló que otras fuentes de ruido de las que se quejan los vecinos son el tráfico vehicular, del transporte público y altavoces ubicados en negocios y la zona de mercados, los cuales no se incluyeron en la discusión, alegando que estos ruidos no molestan durante el día y tienen que ver con la dinámica cultural de la productividad de esta zona. Sin embargo, sí son un problema.