La cultura y el arte requieren de la educación

Más allá de revisar la historia y de instruir en técnicas artísticas

Óscar Muñoz
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya

Miércoles 16 de octubre, 2019

Por lo general, muchas personas, entre ellas funcionarios de cultura y educación, creen que la cultura, producto creativo en el que participa toda la sociedad, es un proceso que surge de manera automática y de forma espontánea y que, lo más preocupante, no requiere ninguna atención especial. Sin embargo, la cultura, así como las artes, que son las expresiones de la primera más evidentes, requieren de procesos formativos.

La necesidad de educar en el ámbito es un tema que debe ser puesto en la mesa de la gestión gubernamental, principalmente en el de educación. La importancia de ello radica en el hecho de que la cultura adquiere sentido cuando se coloca en un encuentro entre la historia de una sociedad y la necesidad de ésta de consolidar su identidad. Esta interconectividad entre la tradición y las formas actuales del saber conformarían, a la larga, un autoconocimiento sólido. Y es en la educación donde sería posible generar este logro.

Si bien la cultura no requiere de recursos especiales para que se desarrolle, ya que siempre estará en la sociedad que la crea y su propia dinámica la impulsará hacia donde los ciudadanos determinen su curso, serán necesarios los procesos educativos para consolidar el ámbito en su entorno. Esta conveniencia responde a la necesidad de reconocer que, sin la educación cultural y artística, se produciría una ruptura con el pasado y se impediría el desarrollo del futuro. Así también, surgiría una depreciación del legado tradicional de un pueblo y un extravío de los referentes actuales que dotarían de sentido al desarrollo artístico de esa sociedad.

Por ello, educar en el arte y la cultura va más allá de revisar la historia de México o de Yucatán y de instruir en técnicas artísticas. No habrá que olvidar que el primero refleja las expresiones de una sociedad en una época determinada, que comunica ciertas ideas y la forma de entenderlas. Por ejemplo, nunca podrá encontrarse en el barroco las preocupaciones por el cambio climático, que son propias de las sociedades actuales o, por el contrario, que creadores contemporáneos expresen la mística religiosa que fue plasmada en obras del siglo XVI.

Lograr que el arte y la cultura participen en las escuelas como parte de los procesos educativos que cada asignatura exige será una forma de favorecer el conocimiento colectivo, que está en la propia sociedad, aunque ha sido desarrollado a lo largo de los años y que constituye el mejor legado de toda la humanidad, de ahí su carácter universal.

Por lo anterior, la Unesco ha subrayado la importancia de que la cultura y las artes participen en el desarrollo de las personas a través de la educación. El organismo también ha propuesto diseñar programas educativos que incorporen contenidos del arte y la cultura, con base en los siguientes fundamentos: a) el arte genera el pensamiento alternativo y la búsqueda de soluciones creativas a los problemas; b) la educación cultural favorece la tolerancia y la sensibilidad, c) la formación cultural y artística permite el aprecio por la diversidad y un diálogo intercultural, además de desarrollar otras habilidades intelectuales y creativas del individuo.

Pero, ¿entonces por qué sólo se le va al ñambito como un plus educativo? Al igual que otras áreas de aprendizaje consideradas como accesorias, como la educación física, que está asociada a valores de colaboración y al desarrollo psicomotor de los individuos, conviene que el arte y la cultura deban ser revalorados en términos escolares. Más que conveniente, los contenidos de ambas disciplinas son esenciales para el desarrollo sensible y creativo del individuo para toda la vida.

La creatividad, la imaginación y la innovación sólo serán desarrolladas desde temprana edad. La inteligencia no puede ser reducida a la habilidad que tienen los pequeños de aquirir a través del lenguaje y las matemáticas, sino que, junto con el arte y la cultura, los escolares podrían alcanzar el desarrollo del pensamiento alternativo y del ingenio para la resolución de problemas que se les presenta en la vida cotidiana. Los beneficios de la educación en el arte y la cultura serían diversos y múltiples, y estarían por encima de la exactitud de los resultados que se esperan siempre con las matemáticas.

La creación contribuye con el desarrollo del pensamiento crítico y permite encontrar alternativas de raciocinio. Como no existe una forma única de razonamiento, es evidente que la cultura y el arte en el proceso de aprendizaje son necesarios. Ojalá que los responsables de la gestión cultural y educativa incorporen estrategias efectivas en los programas especiales del ámbito que requiere la sociedad, en especial la población infantil, para formar individuos libres, críticos, creativos, imaginativos, ocurrentes, en fin, los futuros ciudadanos que exige la nación.


Mérida, Yucatán
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