Miles apoyan las protestas de independentistas catalanes en España

Desde que el pasado lunes se dictó la sentencia que encendió a Cataluña

Armando G. Tejeda
Foto: Ap
La Jornada Maya

Ciudad de México
Sábado 19 de octubre, 2019

La solidaridad de otras regiones del Estado español con el movimiento independentista catalán indignado por la sentencia del Tribunal Supremo, que condenó a nueve dirigentes a penas de hasta 13 años de prisión, se expresó de forma masiva en el País Vasco, donde se manifestaron decenas de miles de personas al grito de “libertad presos políticos” e “independencia”. Además, en Cataluña continuaron las concentraciones de protesta, sobre todo frente a la sede del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) para exigir la liberación de las 18 personas detenidos en los últimos días por los disturbios, y en las inmediaciones de la Jefatura Superior de la Policía Nacional.

Desde que el pasado lunes se dictó la sentencia que encendió a Cataluña y detonó un movimiento masiva de protesta, la mayor parte pacífico, han expresado su solidaridad desde otros puntos del país diversos sectores de la izquierda y de los grupos nacionalistas. Así ocurrió este sábado en la ciudad vasca de San Sebastián, donde marcharon decenas de miles de personas -42 mil según la organización convocante- para decirle al pueblo catalán que no está solo en su indignación por la sentencia y para unirse a su clamor porque se respete el derecho de autodeterminación.

En la marcha hubo muchas banderas catalanas, vascas, prendas de color amarillo en solidaridad con los presos y se manifestaron detrás de una pancarta que decía: “Libertad. Referéndum no es un delito. Defendamos nuestro derecho a decidir”. A la protesta se unieron decenas de políticos vascos, sobre todo del Partido Nacionalista Vasco (PNV), de EH-Bildu y de la marca de Unidas Podemos en la región.

En representación del movimiento secesionista catalán habló el ex diputado y cantautor Lluis Llach, quien aseguró ante los manifestantes que “el Estado español se ha cargado las libertades democráticas y la Constitución y la sentencia ha dejado sin validez las garantías democráticas básicas”. A la finalización de la manifestación, se leyó un comunicado en el que denunciaron que se está “ante una criminalización sin precedentes de las movilizaciones sociales, de la protesta masiva, de la disidencia política, de la desobediencia civil, y, también del derecho de autodeterminación y del principio democrático del derecho a decidir”.

A la manifestación masiva del País Vasco también se sumó una protesta, aunque más pequeña, de unas 500 personas, en Madrid, que terminó con enfrentamientos con la policía en el centro de la capital española y agresiones a varios periodistas.

En Cataluña, el epicentro de la movilización está en Barcelona, donde de nuevo miles de personas se manifestaron por las calles. Las dos concentraciones más importantes fueron frente al TSJ, a un costado del Arco del Triunfo, donde las personas congregadas intentaron impedir que se llevaran a prisión a los 18 detenidos de ayer por los disturbios en la ciudad. También hubo una sentada pacífica en las inmediaciones de la Vía Laietana, donde está la sede de la policía española y que en los últimos días ha sido objeto de duros ataques de los grupos independentistas más exaltados. En esta ocasión fueron algunos militantes del independentismo los que hicieron de murallas humanas para evitar los altercados entre la policía y los grupos de jóvenes que han prendido en los últimos días más de 600 barricadas de fuego en la región.

Desde el inicio de las protestas, hay un saldo de 576 heridos y 83 personas detenidas por altercados y resistencia a la autoridad. Tras la jornada de ayer los servicios sanitarios informaron que se atendieron a 182 personas, dos de ellas se encuentra en estado muy grave con un traumatismo craneoencefálico.

Ante la crisis de seguridad que vive una parte de Cataluña, sobre todo Barcelona, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, propuso al gobierno español, del socialista Pedro Sánchez, que se abra una mesa de diálogo para encontrar una salida al conflicto. Desde Madrid la respuesta fue que hasta que no haya una condena expresa y enérgica de la violencia por parte del nacionalismo catalán no habrá diálogo.