Crece el peligro electoral del neofascista Vox

La Academia Española denuncia las manipulaciones del partido político

Josetxo Zaldua / enviado
Foto: Afp
La Jornada Maya

Madrid, España
Jueves 7 de noviembre, 2019

El peligro político electoral español se resume en tres letras: Vox, pero su alcance es cada vez más amplio. Su caudillo, Santiago Abascal es la viva imagen, en gestos y discursos, de una nefasta etapa que muchos consideraban superada tras el llamado proceso de transición. Ese proceso no fue tan exitoso como se presume. Tan no fue que se mostró incapaz de poner los candados que impidieran la aparición y crecimiento de partidos neofascistas como Vox, a quien todas las encuestas lo ubican en tercer lugar después del tibio PSOE y el derechista PP.

De aquellos lodos estos polvos, dice el dicho.

Ocho organizaciones pro derechos civiles denunciaron ayer ante la Fiscalía del Estado a Abascal por incitar al odio. Hay mucha preocupación en los círculos progresistas que no pertenecen a ningún partido por la deriva fascistoide de Vox contra los derechos civiles arduamente conquistados. El eje central del discurso abascaliano es la guerra a los migrantes, y lo más preocupante es que ese cavernario discurso prende cada vez más. La ecuación es simple: todos los males sociales están provocados por la perniciosa presencia de los migrantes, presentados como escoria que debe ser expulsada del país ipso facto. Cualquier parecido con Donald Trump y la francesa Marine Le Pen es mera coincidencia.

Pero este émulo del dictador Franco no se contenta con arremeter contra los migrantes: si él fuera presidente eliminaría de un plumazo las autonomías, mensaje dedicado a catalanes y vascos. Esa posibilidad de que acceda a La Moncloa, residencia de los presidentes españoles, suena lejana hoy, pero tal vez los resultados electorales cambien esa ecuación. Cada vez más españoles compran ese discurso cargado de odio e intolerancia.

En términos electorales Vox es una amenaza directa al corazón del PP de Pablo Casado y a Ciudadanos de Albert Rivera. Se da por hecho que el caladero natural de las huestes de Abascal son esos dos partidos, cuyo discurso se endurece porque ven que puede haber fuga de sus votantes hacia Vox. Los sondeos indican que el más afectado sería Ciudadanos porque el discurso de Rivera es digno de la Chimoltrufia. Así como dice una cosa, a los cinco minutos se contradice sin ascos. De ese tamaño es su soberbia.

El reto de las izquierdas

Por el lado de los socialdemócratas del PSOE y de la izquierda medio despistada de Unidas Podemos no hay preocupación de vaciamiento de votos en favor de Vox. El reto para las tropas de Pedro Sánchez y de Pablo Iglesias es sacar a sus votantes del desencanto, de la apatía. Sus bases no acaban de entender que ambos partidos no se pusieran de acuerdo tras las elecciones de abril pasado. Esa falta de entendimiento abrió la puerta a la cuarta elección en cuatro años. A este paso superarán a sus maestros italianos, nomás que en versión hispana.

En las calles el denominador común es el hartazgo. No hay ambiente electoral y eso preocupa a los partidos, especialmente al PSOE y a Unidas Podemos. El voto de la derecha es más seguro y constante mientras que los dos antes citados sufren más el voto de castigo. Se espera un repunte del PP, el crecimiento de Vox y hay dudas sobre cómo se comportarán los votantes de Iglesias y de Rivera, a quienes los sondeos ubican como los grandes damnificados del domingo electoral. Igual hay que recordar que en los comicios del pasado abril las grandes empresas demoscópicas fracasaron estrepitosamente. Fueron las grandes perdedoras de la contienda, de modo que tampoco es cosa de creer sus pronósticos. O sus métodos demoscópicos no sirven, o la mayoría de los encuestados se ríen de los encuestadores.

Denuncian manipulación
Armando G. Tejeda

Ante el auge de la formación de extrema derecha Vox, que según todos los sondeos será la tercera fuerza en votos del país a partir de las elecciones del próximo domingo, casi un millar de académicos universitarios de España decidieron unir su voz para denunciar las manipulaciones, medias verdades y mensajes incendiarios que forman parte de su ideario político. El objetivo del mundo universitario es cerrar el paso a un discurso que fomenta el odio al extranjero, el miedo al diferente, la negación de la violencia machista y el falseamiento del origen de la desigualdad en la sociedad.



A sólo tres días de las elecciones generales del domingo -las cuartas en cinco años y las segundos en sólo siete meses-, la preocupación por el aumento desmesurado de la popularidad de Vox es notable en todos los partidos políticos. En la derecha porque les arrebatará una parte del pastel del voto conservador; y en la izquierda porque con su mensaje incendiario está polarizando cada vez más a la sociedad, sobre todo en las franjas sociales más desfavorecidas e indignadas con la falta de oportunidades y mala calidad en el empleo.

El mundo académico decidió dar un paso al frente para intentar cerrar el paso a una formación de extrema derecha que podría convertirse en el tercer partido del país. Un hito de la España contemporánea. En un manifiesto que decidieron firmar casi un millar de académicos de centros universitarios de todo el país se advierte que “desde su aparición en la esfera pública española en 2013, y muy especialmente durante el transcurso de las recientes campañas electorales, los dirigentes de VOX han construido una parte importante de su argumentario político a través del falseamiento y la manipulación de datos e informaciones diversas. Apelando a fuentes estadísticas e informes sociológicos han pretendido establecer supuestas relaciones de causa-efecto entre inmigración ilegal y delincuencia urbana, población extranjera y violaciones en grupo, o el coste del funcionamiento del Estado de las Autonomías”.

Y advierten que “sobre esas argumentaciones han construido propuestas políticas que implican la criminalización y expulsión de los inmigrantes, el desmantelamiento de las políticas de igualdad, la negación de la violencia de género, la limitación del autogobierno y del Estado de las Autonomías o la ilegalización de ideas y partidos políticos”.

Los universitarios explican que la estrategia de Vox “de revestir con datos supuestamente objetivos y contrastados lo que es simplemente una agenda ideológica de nacionalismo extremo basado en la intolerancia, el racismo y la xenofobia, no solo atenta, desprestigia y tergiversa el trabajo de miles de investigadores sociales, sino que deteriora las bases de nuestra convivencia mediante el recurso insistente a la mentira y la distorsión de los datos existentes”.

Esta llamada de atención del mundo universitario se suma a una preocupación generalizada, aunque más discreta y hasta secreta, que crece en el resto de formaciones políticas mediante se acerca la fecha electoral. Los últimos datos estadísticos que han recibido los partidos políticos, que si bien no son públicos sí ha trascendido parte de su contenido, confirman que hay una tendencia irreversible: el crecimiento de Vox, que podría llegar hasta a los 50 escaños, con lo que duplicaría su actual representación, que es de 24. Y podría incluso tener la llave de un potencial gobierno conservador.

Sánchez rectifica

El aumento de los nervios ante la proximidad de la jornada electoral también hizo mella en el aspirante socialista y presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que tuvo que volver a rectificar sus graves afirmaciones del pasado miércoles, cuando aseguró que la Fiscalía General del Estado recibía órdenes directas de él. Una aseveración que puso en entredicho la independencia del aparato judicial y provocó el malestar del conjunto de la judicatura. El líder socialista aseguró que “la Fiscalía es autónoma, no fui preciso. Son muchas entrevistas y a veces no se es preciso, así que asumo el error pues hay que ser humilde”, advirtió.

Un comentario que fue duramente criticado por el resto de candidatos, entre ellos el aspirante de Ciudadanos (C´s), Albert Rivera, quien participó en un desayuno organizado por Europa Press, en el que se negó a confirmar si presentaría su dimisión el día después de los comicios si se confirma que su formación sufrirá una debacle, al perder más de dos millones de votantes y casi dos terceras partes de sus actuales escaños. Rivera sí se comprometió a intentar desbloquear la legislatura y trabajar para la formación de un nuevo gobierno, ya sea desde la oposición y como fuerza hegemónica.

Desde las filas de Unidas Podemos (UP), su líder Pablo Iglesias volvió a poner de manifiesto su guerra frontal contra los socialistas y el propio Sánchez, al que volvió a ridiculizar en un mitin electoral, en el que incluso se mofó de su forma de hablar y lo imitó en tono de burla. Lo que pone en evidencia que un futuro pacto entre ambas formaciones de izquierda está cada día más lejos.