Chetumal o Chetubien

Encuesta calificó a la capital de QRoo "como la peor ciudad del país para vivir"

Jesús Hernández Martínez
Foto: Juan Manuel Valdivia
La Jornada Maya

Miércoles 20 de noviembre, 2019

Entre los hombres del desierto, para quienes el camello es un medio de transporte y carga imprescindible, circula un principio: “si quieres vender un camello no hable mal del animal, nadie lo comprará si conoce sus defectos”. En el sur de Quintana Roo mucha gente habla mal de Chetumal y, por si fuera poco, en días pasados salieron a la luz pública los resultados que arrojó una encuesta nacional que calificó a Chetumal “como la peor ciudad del país para vivir”.

Según las voces que la descalifican, en Chetumal los servicios públicos son deficientes, la ciudad luce tiraderos de basura por todas partes y su gran identificación son los abundantes baches. La atención por parte de las autoridades hacia la población es mala y, en los últimos meses, tiende a tener cada vez más presencia el crimen organizado con su modalidad del cobro de “derecho de piso” a los comerciantes y la extorsión en varias modalidades, además de que son más constantes los homicidios, los robos a casas habitación, la quema de vehículos y otros delitos otrora casi inexistentes.

Y las autoridades no defienden a la cabecera municipal de Othón P. Blanco. Apenas la semana pasada, el director de Obras Públicas Municipales, Jacobo Cahuich Ku, confirmó que, cuando menos 3 mil metros cuadrados de las calles de Chetumal muestran hoyancos y baches que dificultan el tránsito de vehículos. El mal estado de las calles se ha agravado con las primeras lluvias, la Comuna inició trabajos emergentes de bacheo pero los recursos para esas labores nunca son suficientes.

El actual alcalde, Otoniel Segovia Martínez, quien se queja constantemente de la falta de recursos de la Comuna, es criticado porque se transporta en un vehículo de lujo que, según él, no es propiedad de la administración municipal, se lo presta un amigo de quien no ha dado la identificación.

Alguna traducción libre de la lengua maya define la palabra Chetumal (cha’ak temal) como lugar donde crecen los árboles rojos. Pero la última sílaba o sufijo no tiene ninguna relación con el mal como tratan de adjudicárselo algunas personas que dicen que la ciudad debería llamarse “Chetubien”.

Aunque no se trata de defender lo indefendible –pues cada quien tendrá su opinión y, en realidad Chetumal luce muy descuidada– la ciudad se asienta en un hermoso lugar a la vera de la bahía donde el amanecer y el anochecer son de admirarse. La llamada parte baja fue bien planeada después del paso del ciclón Janeth en 1955; sus avenidas so amplias, todas con camellón y algunos monumentos y plantas que dividen el sentido de la circulación. Frente a la bahía con un amplio bulevar, que se prolonga hasta Calderitas, se levantan los edificios del Poder Judicial, el Palacio de Gobierno sede del Ejecutivo y el Congreso del Estado además de las instalaciones del Centro de Convenciones y de la Universidad de Quintana Roo.

En la parte baja, el dolor de cabeza de las autoridades es el constante surgimiento de grandes hoyancos, resultado del arrastre de arena por las corrientes del subsuelo hacia las aguas de la bahía. Algunas casas se han hundido parcialmente y, en las últimas décadas, la ciudad crece hacia las zonas más altas.

En nada le favorece a la ciudad, es cierto, la falta del transporte urbano, que se ha intentado en varias ocasiones sin éxito, que nunca haya camiones suficientes para recoger la basura que, de paso, las autoridades no saben dónde depositarla pues en el basurero municipal ya se rebasó desde hace más de 10 años su capacidad y que el número de baches se multiplique en lugar de disminuir.

Sigue entre muchos chetumaleños la esperanza que “en algo beneficie el Tren Maya a Chetumal” aunque pasará por Bacalar y, en cuanto a la creación de la zona libre, al parecer no será en 2020 como en varias ocasiones lo ha ofrecido el presidente, Andrés Manuel López Obrador, pues no se encuentra en ninguno de los proyectos de la Federación para el año entrante.

Entonces, ¿es Chetumal la peor ciudad del país para vivir? Quedan aún muchos temas que abordar, y a fin de cuentas, cada quien califica a la feria como le fue en ella.

Chetumal, Quintana Roo
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