post Image

Beatriz Laviada, 'Pulga', ejemplo de sencillez y trabajo incansable

Betina González Toraya La Jornada Maya Martes 1 de octubre, 2019 La Compañía de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul llegó a México en 1844, pero fue hasta 1866, gracias a la Emperatriz Carlota de Habsburgo, que las religiosas comenzaron su labor en Yucatán. Años después, todas las órdenes religiosas fueron expulsadas del país al elevarse a rango constitucional las leyes de Reforma. En 1946, Gustavo Baz Prada, Secretario Federal de Salubridad, gestionó el regreso de las Hermanas de la Caridad a México durante la última etapa del gobierno de Manuel Ávila Camacho. Beatriz María Loreto Laviada Arrigunaga nació el 10 de diciembre de 1924. Sus hermanos le llamaban [i]Pulga[/i], por su baja estatura y complexión regordeta. Fue la cuarta hija del matrimonio formado por Antonio Laviada Arana y Fausta Arrigunaga Peón. Cecilia Laviada de Patrón, hermana menor de Beatriz señaló: “recuerdo a mi madre como una mujer que tenía fascinación por el campo, disfrutaba salir de excursión con todos nosotros (sus hijos), y amaba los animales. Esperaba a que mi papá saliera de la casa para permitir la entrada a personas humildes necesitadas de alimento o de curación, y atenderlas. Siempre sencilla en su vestir y su arreglo, ese fue el ejemplo que nos dio. [i]Pulga[/i] siempre se involucró con mi mamá en su labor de ayuda a la gente necesitada”. Beatriz vivió una infancia feliz, rodeada por sus hermanos. Tenía una relación muy cercana con Celina Cano Peón, su prima, con quien compartía el gozo en la ayuda a los demás. A los 18 años Beatriz y Celina manifiestan a sus padres el deseo de ser monjas y viajaron a Europa a visitar diferentes congregaciones. Beatriz se enamoró de la labor de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul e ingresó a la Congregación. Al terminar los cinco años de noviciado realizó sus votos por primera vez, y así comenzó su misión en México y Sudamérica. Sor Ligia María Cámara Cano señala que: “Tuve la dicha de convivir con Sor Beatriz durante más de 11 años en el Albergue de San Vicente (Mérida), fue un regalo de Dios. Lo que más recuerdo de ella es su amor por los pobres. Ojalá todas las hijas de la caridad fuéramos como ella. Sor Beatriz era la hija de la caridad como Dios la ha pensado, como San Vicente la quería. Ella pedía que la asignaran a misiones, específicamente que la mandaran a África, sin embargo la enviaron a Perú y Bolivia. Estuvo fuera de México por más de 20 años”. Después de muchos años en el extranjero, Beatriz regresó a Yucatán asignada al Hospital O’Horán. Siempre se mostraba solícita y cariñosa con los enfermos, y a la vez feliz de estar cerca de su familia. Ahí se percató de la situación de algunos ancianos y discapacitados, que al ser dados de alta no tenían lugar a dónde ir. Así es como surgió la idea de construir un albergue, que se materializó gracias al comité de damas voluntarias de San Vicente de Paul presidido por Noemí Xacur Slaimen de Abraham, quienes lograron reunir fondos para la construcción de la Ciudad Vicentina, inaugurada en 1988 y que hasta hoy continúa albergando un gran número de personas necesitadas. Al año siguiente, las Hermanas comenzaron a albergar familiares de enfermos que ahí eran atendidos y, que procedentes de otros estados del país y Centroamérica, no tenían un lugar digno para cubrir sus necesidades básicas. El número de albergados aumentaba día a día por lo que se decidió ampliar y acondicionar el inmueble. Así es como en 1989 fundan el Albergue Temporal San Vicente de Paul. Sor María del Rosario Huerta Pérez dijo: “Cuando fui hermana sirviente (directora de las labores del albergue) por primera vez, Sor Beatriz me dijo un día: ‘cuando la puerta de los pobres está abierta, la de la Divina Providencia nunca se cierra’. La gente que venía por despensa o medicamentos nunca se iba con las manos vacías. Cuando llegué a Mérida había muchos niños con leucemia recibiendo quimioterapia, no había fondo económico ni cuenta en el banco, no había nada. Nosotros íbamos a la farmacia Comercio que nos daba crédito mensualmente. Cuando llegaba la persona de cobranza yo le decía a Sor Beatriz: ¡hermana, ya vinieron a cobrar!, y ella contestaba: dígale que mañana les entregamos el cheque. Yo pensaba ¿de dónde vamos a sacar el dinero?. Al día siguiente a media mañana, Sor Beatriz sacaba de su bolsillo el cheque con el monto exacto que debíamos y yo me iba corriendo a pagar. Ahí fue donde ella empezó a pensar en la importancia de un grupo que se enamorara de la obra, un Patronato para poder tener solvencia económica. Gracias a la iniciativa de Beatriz se constituyó el Patronato del Albergue San Vicente de Paul el 13 de septiembre de 1968 bajo el nombre de Institución Asistencial A.C; con la finalidad de resolver cuestiones administrativas del albergue y de hacer deducibles de impuestos las donaciones recibidas y así facilitar el trabajo en conjunto con la sociedad, logrando una mayor participación de esta. Anis Macari Canán fue nombrado presidente del Patronato que tuvo como miembros a Luis Alberto Navarrete Ruiz del Hoyo, Joaquín Acevedo Menéndez, Pedro Ponce Alcalá, Eduardo y Francisco Laviada Arrigunaga. En el 2011 el Patronato se renovó y nombró como presidente al señor Antonio Walker Olvera quien realiza un trabajo ejemplar en beneficio del Albergue San Vicente de Paul, así como el de Buena Voluntad, que abrió sus puertas en 2013 frente al Hospital de Alta Especialidad. Beatriz falleció el 19 de agosto de 2015 a la edad de 90 años. Dedicó la mayor parte de su vida a la protección y amparo de los más desfavorecidos. Fue también quien sembró la semilla de obras como Cotolengo -del Padre Raul Kemp- y el Albergue Amor y Vida. De la misma forma en que la abeja, a base de trabajo arduo e ininterrumpido logra en conjunto con la colmena, construir un panal de simetría perfecta; así, junto con sus hermanas religiosas y laicas, fue construyendo la obra de Dios en Yucatán. Viva en nosotros el ejemplo de trabajo incansable y amor al prójimo de nuestra muy querida Sor Beatriz, [i]Pulga[/i]. [i]Mérida, Yucatán[/i] [b][email protected][/b]

OPINIONES ANTERIORES

...
20 de Octubre del 2020
Julio Hernández López
AMLO en política, sin hermanos
Leer más
...
20 de Octubre del 2020
La Jornada
Bolivia: la democracia derrotó al golpe
Leer más
...
19 de Octubre del 2020
Cristóbal León Campos
Protesta y elecciones: un panorama crucial para nuestra América
Leer más
...
19 de Octubre del 2020
Editorial
Una nueva era urbana
Leer más
...
19 de Octubre del 2020
La Jornada Maya
Bajo el signo del agua estancada
Leer más
...
19 de Octubre del 2020
Julio Hernández López
Dinosaurios en resistencia
Leer más
...
19 de Octubre del 2020
La Jornada
Estados Unidos, epicentro mundial del narco
Leer más
...
18 de Octubre del 2020
Cristóbal León Campos
Bolivia y el camino del retorno
Leer más