'Pagliacci' paraliza el tiempo en El Peón

Calidad de puesta en escena confirma a Yucatán como sede de ópera en México

La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Domingo 18 de junio, 2017

Con la alegría propia de los saltimbanuis y arlequines que forman parte de una caravana del arte circense, pero también con el dolor, drama y tragedia que envuelve la vida de sus integrantes, la ópera Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo detuvo el tiempo en el Peón Contreras, el fin de semana pasado.

El Fideicomiso Garante de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (Figarosy), responsable la producción, sorprendió gratamente a los espectadores por la escenografía y el vestuario que revivieron el pueblo de Montano Di Calabria, Italia, el escenario de la historia de un feminicidio, basado en un hecho real.

La calidad de la puesta en escena, el nivel profesional de la orquesta y de los cantantes confirman a Yucatán como una de las sedes de la ópera en México, comparable a las obras que produce la Compañía Nacional de Bellas Artes.

En el primer acto, hombres, mujeres y niños provocaron un bullicio con la llegada en ambiente de fiesta de la itinerante caravana de la Comedia del Arte, al frente con personajes que llamaron la atención como el hombre con los zancos, el monociclo, los arlequines, los músicos y los payasos.

Lejos de la visión minimalista de las óperas de vanguardia, el atractivo visual y las caracterizaciones de los más de 60 personajes en escena, la música de la Sinfónica de Yucatán, con Juan Carlos Lomónaco como director concertador, y los pasajes corales del Taller de Ópera que dirige María Eugenia Guerrero, le dieron forma relevante a la obra.
El compositor Ruggero Leoncavallo (1857-1919) conoció de su padre, un abogado y juez, el caso real de un actor que mató a su mujer en un arranque de celos, historia breve que le hizo crear la ópera, una de las 20 más representadas en el mundo.

La escenificación de la historia de infidelidad que se teje al interior del circo, en el que el payaso Canio sorprende a su esposa Colombina (soprano Marcela Chacón) en amoríos con Peppe, el Arlequín, y la asesina, con una cauda de ira, pasiones, amores encendidos y celos, le dan el carácter verista, humano, a la obra.

El momento más intenso es vivido por Canio, quien sufre la desventura, y despliega mediante la voz del tenor Rodrigo Garciarroyo su desgracia hecha canto y actitudes de honda amargura con el pasaje conocido como Vesti la giubba.

De acuerdo con el anecdotario, la intensidad del dolor y el drama del payaso conmovió e hizo llorar a Al Capone, el célebre jefe de la mafia de traficantes de alcohol en Chicago. El aria, incluso, permitió a importante firma refresquera tener el mejor comercial en su historia.

Para muchos, el artífice de la obra operística es Taddeo, el bufón de la compañía, interpretado por el barítono-bajo Guillermo Ruiz, quien entreteje el conflicto, azuza a los protagonistas del drama y propicia el desenlace fatal con el asesinato de Colombina.

El aria de Miguel Ángel Mena, que encarna a Peppe, el enamorado de Colombina, imprime un carácter sublime, romántico, al segundo acto, cuyo desenlace fatal da fin a la obra.

Los intensos aplausos a Pagliacci, es decir y las ovaciones llegaron a quienes hicieron posible esta producción, entre ellos Óscar Altamirano (Escenografía), Gabriel Ancira y Vilma Arceo (vestuario, maquillaje y peinados), Carlos Arce (iluminación). Para quienes no conocen la ópera es una oportunidad de quedar cautivados para siempre.