Retrospectiva del 'enfant terrible' llega al Muac

Exposición reúne 75 obras de Yves Klein

Merry MacMasters
Foto: © Yves Klein Estate, ADAGP, París/ Somaap, México, 2017
La Jornada Maya

Ciudad de México
Viernes 25 de agosto, 2017

Conocido sobre todo por utilizar el color azul marino y sus antropometrías (obras en las que los cuerpos de sus modelos aparecen cubiertos con pigmento de esa coloración), el icónico artista francés Yves Klein (1928-1962) exhibirá por vez primera en México en forma individual.

La retrospectiva Yves Klein, integrada por 75 obras –pintura, escultura y dibujo–, que representan ocho años de trabajo de su corta carrera, de 1954 a 1962, será inaugurada mañana en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ubicado en el Centro Cultural Universitario. También comprende una sala dedicada a su vida y obra, así como dos películas.

Este enfant terrible del arte actual fue un pionero en muchos sentidos; por ejemplo, el recorrido comienza con una enorme fotografía de Klein –judoca y gran deportista– saltando de un edificiocomo si volara, así como el primer libro (1955) de su obra cuyo valor está en el objeto, no tanto en el contenido individual, y se considera uno de los primeros libros de artista.

Cuando trabajó en la Ópera de Gelsenkirchen inhaló toxinas

La exposición Yves Klein incluye su cuadro Expresión del universo de color naranja plomo (1955), obra monocromática realizada en pintura naranja mate, que fue rechazada por el Salon des Réalités Nouvelles, reservado a artistas abstractos, al no considerarlo una pintura. Klein se negó a añadirle ni un punto o raya de otro color y se fue a quejar con la prensa.

Sin embargo, Klein es mucho más que el color que lo caracteriza, sus antrometrías y esponjas azules (creadas en 1959 como decoración de la Ópera de Gelsenkirchen, en Alemania), dijo Daniel Moquay, comisario y curador de la exposición. En seis años, el artista escribió más de mil cuartillas y produjo mil 400 obras.

A modo de muestra, con la pieza Zonas de sensibilidad inmaterial (1962), su creador puso en marcha la noción del valor de la obra de arte a partir de su equivalencia ascendente en gramaje de oro. El adquirente obtiene un recibo de compraventa que debe quemar, al mismo tiempo que la mitad de los lingotes de oro son arrojados en el río Sena, en una acción ejecutada por el artista y documentada en la muestra.

Respecto de la preferencia de Klein por el azul, Moquay explicó que en algún momento se le sugirió al artista que eligiera un solo color y él, que era de Niza, dijo: el agua de las playas es azul, el cielo también. El azul es mi mundo.

Cuando Klein se fue a París, en Montparnasse encontró un vendedor que surtía a los artistas que le recomendó un producto nuevo que, combinado con la pintura, protegería la calidad del color frente el paso del tiempo.

El problema fue que era una sustancia muy tóxica, la cual requería del empleo de una máscara, precaución que no tuvo Klein. Moquay dijo que durante el trabajo en la Ópera de Gelsenkirchen, el artista pasó varios meses inhalando las toxinas de las esponjas que humeaban. A los 34 años sufrió tres infartos, uno tras otro, y falleció.

A modo de eco, el próximo diciembre el Museo Experimental El Eco será intervenido y una parte pintada de azul, como un territorio de acción, pues Ma-thias Goeritz (1915-1990), creador del recinto, conoció a Yves Klein en Europa.

Luego, en 1960, el francés tuvo contacto por carta con el artista de origen alemán, cuando éste era editor de la sección de cultura de la revista Arquitectura y buscaba una colaboración de Klein.

En el museo El Eco se mostrarán obras de otros artistas contemporáneos que funcionarán a manera de intervenciones.