Los cuentos breves de Maité Hernández-Lorenzo

Escritora presentará el 23 de julio en el espacio cultural Ule "Las memorias vacías de Solange Bañuelos"

Katia Rejón
Foto: Facebook @ule.casacultural
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 24 de julio, 2019

Maité Hernández-Lorenzo (La Habana, 1970) es periodista, directora de Comunicación e Imagen de la Casa de las Américas en Cuba y crítica de teatro. También es narradora pero es un oficio con el que todavía no acostumbra a presentarse. La noche del 23 de julio en el espacio cultural Ule, lo tiene que decir porque está ahí para presentar su libro de cuentos cortos Las memorias vacías de Solange Bañuelos.

Por cuestiones editoriales, este libro contiene en realidad dos libros pequeños: Las memorias vacías de Solange Bañuelos y Evoluciones. Ambos contienen cuentos cortos, escritos de una sentada y con la síntesis poética de una escritora que también es periodista.

Sin embargo, del primero dice que fue escrito en un momento de angustia y eso se traduce en la violencia de las imágenes e historias. El cuento que le da nombre a todo el libro, es una forma cínica (así lo describe) de hablar sobre la violencia de género. Maité Hernández-Lorenzo quería hablar del tema pero no desde el mismo sitio desde el que se cuenta siempre, así que creó un personaje que no sólo normaliza la violencia sino que le saca provecho.

Para dar la bienvenida a la noche, leyó el cuento “Tinte negro”, la historia de una mujer mayor y divorciada que tiene un romance con alguien diez años más joven; después “Anoche mi marido me dijo que me dejaba” e “Imagine”. Todos los relatos son como fotografías de un momento específico, generalmente con sabor a fracaso y desde la experiencia de una mujer.

Le han preguntado antes si escribe para las mujeres, pero Maité responde que primero escribe para ella: entre las labores como profesional en Casa de las Américas y sus asuntos personales, generalmente en la oficina, rodeada de más personas y timbres telefónicos.

Los presentes en la velada le preguntan quiénes son sus autores favoritos, si cuando termina de escribir no le dan ganas incontrolables de compartir, si le gustaría que sus cuentos se volvieran cortometrajes u obras de teatro. Aunque es un ambiente íntimo y algunos de los invitados son amigos suyos, Maité dice estar muy nerviosa pues no es lo mismo dar una conferencia académica que compartir vino y leer sus cuentos con desconocidos.

Le gusta Borges, Juan Rulfo, Alejo Carpentier y cronistas como Juan Villoro y Carlos Monsiváis, admira y comparte la escritura que hace literatura desde la simpleza. Pero no, nunca siente ganas de compartir lo que escribe, y ya ha tenido propuestas para que los textos se interpreten. Aprovecha para decir que una vez publicados, los textos ya no son suyos, que hay que tener humildad con eso.

Algunos de los cuentos de Las memorias vacías de Solange Bañuelos son basados en una experiencia propia que fue deshilándose en ficción. En un cuento donde aparece un personaje inspirado en su mamá ocasionó que ésta le dijera por teléfono: “Pero, Maité, la historia no fue así”. Otros como “24 horas” y “Días de entrenamiento” son en realidad crónicas que comparten el estilo y la brevedad de los cuentos, así que están ahí de incógnito como otra señal de que la autora es tan narradora como periodista.