"América Latina tiene un nivel alto de aceptabilidad de la violencia contra las mujeres": Bibiana Aído

Las mujeres en Ecuador consideran que es normal que un esposo le pueda pegar a su esposa

Texto y foto: EFE
La Jornada Maya

Madrid , España
Lunes 12 agosto, 2019

América Latina tiene un nivel alto de aceptabilidad de la violencia contra las mujeres, pese a que los países han dado "pasos importantes" en el ámbito político y legal para combatir esta lacra, asegura en una entrevista con Efeminista la representante de ONU Mujeres en Ecuador, Bibiana Aído.

Aído, quien también ha sido Asesora de Programas para las Américas y el Caribe y Ministra y Secretaria de Estado de Igualdad de España entre 2008 y 2011, menciona que Ecuador es el país con mayor tolerancia hacia este tipo de violencia y cree que el reto al que se enfrenta el Estado, y Latinoamérica en general, es a la implementación de las leyes en medio de políticas de austeridad que ahora existen en la región.

También señala a los trabajos de cuidados no remunerados como una de las principales razones de desigualdad en el continente.

Con respecto al movimiento feminista, Aído afirma que es un fenómeno que está cada vez más vivo, "con energía y con lo necesario también para hacer frente a quienes están pretendiendo que se den pasos atrás".


La situación de la mujer en Ecuador


¿Cómo analiza el panorama de las mujeres con respecto a la igualdad en Ecuador?
Ecuador ha cambiado mucho en estos últimos 20 años. Hoy tenemos a muchas más mujeres en los espacios de la política, representan el 40 por ciento en la Asamblea Nacional. Han ganado espacio en la economía, están participando de manera creciente en el mercado laboral.

Si hace dos décadas el porcentaje de mujeres en el mercado laboral era de un 46 por ciento ahora es de un 56 por ciento. Se han elevado los niveles salariales y de empleo. Hay muchas más mujeres empresarias que hace 20 años, la matrícula universitaria se ha feminizado.

Obviamente siguen existiendo muchísimos retos. La cifra y los estudios actuales nos dicen que 6 de cada 10 mujeres han sufrido violencia por el hecho de ser mujeres. Este número sube a 7 de cada 10 en el caso de mujeres indígenas y afro. La tasa de empleo sigue estando 2.3 por ciento por debajo de la de los hombres.

La mitad de las mujeres sigue sin trabajar por un ingreso o remuneración. La brecha salarial sigue siendo de un 21 por ciento y se amplía a mayor jerarquía. Las mujeres tienen un 20 por ciento menos de oportunidades de acceder a créditos productivos y algunas de las barreras más importantes son la garantía y la necesidad de la firma del cónyuge para acceder a un crédito. Solo una de cada 10 directivos de empresa son mujeres.

"Las mujeres en Ecuador consideran que es normal que un esposo le pueda pegar a su esposa si hay alguna razón de por medio".


¿Y con relación a la percepción de la violencia?
Me parece que es un dato muy llamativo porque resulta que Ecuador es el país con mayor tolerancia social a la violencia contra las mujeres. La región de América Latina en general tiene un nivel de aceptabilidad de la violencia alto, pero en el caso de Ecuador estamos en un 40 por ciento. Por ejemplo, las mujeres consideran que es normal que un esposo le pueda pegar a su esposa si hay alguna razón de por medio.

Hay una cultura, por así decirlo, de aceptabilidad de la violencia contra la que hay que luchar y la raíz real que sustenta esta forma de violencia es la impunidad social. Además de los altos niveles de impunidad penal, también hay una impunidad social alta.


Según cifras de organizaciones civiles, cada 72 horas una mujer es asesinada por violencia machista. ¿Las acciones en cuestión de políticas públicas no han sido suficientes?
Yo creo que se han dado pasos interesantes. En el caso de Ecuador desde el año 94 cuando se creaba la primera comisaría de la mujer y la familia, en el 95 se aprobó la Ley 103 contra la violencia a la mujer y a la familia. Se reformó el Código Penal tipificando el acoso sexual como delito en el 97.

En el 2013 se crean las unidades de violencia contra la mujer y la familia y se tipifica el femicidio y en el 2017 que se promulgó la Ley Orgánica para la Prevención y Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, una ley que además estuvimos apoyando desde nuestro trabajo como ONU mujeres.

Yo creo que el verdadero reto está en la implementación. No es un caso solo de Ecuador. Es bastante común en los países de la región donde vemos que tenemos las mejores leyes contra el femicidio, de prevención de la violencia. En América Latina está también la Convención Belém do Pará y sin embargo hay una falta de implementación de las leyes. Las políticas de austeridad también suelen ir en contra de las mismas.

“Las mujeres dedican al trabajo de cuidado no remunerado tres veces más que los hombres”.


El trabajo no remunerado


La brecha salarial es el principal desafío para alcanzar la igualdad en América Latina, según el Women Economic Forum ¿cómo puede Ecuador mejorar en este aspecto?
Lo del trabajo de cuidado a mí me parece que es uno de los aspectos más importantes sobre los que hay que trabajar porque las mujeres dedican al trabajo de cuidado no remunerado tres veces más que los hombres. Esto sube a cuatro veces más en el caso de las mujeres rurales, indígenas y afro. Este trabajo constituye un 15 por ciento del Producto Interior Bruto del país.

Es fundamental trabajar en los temas de corresponsabilidad parental contando con licencias parentales pagadas similares a las de maternidad, lo que influiría mucho en el mayor involucramiento de los varones en el trabajo de cuidado. Contar con servicios de cuidado infantil de calidad y esto requiere de la implicación de los diferentes ámbitos, desde luego de políticas públicas, pero también del sector privado y de las propias comunidades y familias.

Yo creo que los cuidados son el mecanismo reproductor de la fuerza de trabajo. Sin el trabajo de cuidado no es posible generar el resto de la riqueza. Si la persona no le dedica más tiempo a cuidar o no recibimos cuidados, mantenimiento del hogar, cuidado a los hijos, etc., no se puede salir a trabajar ni contribuir a ninguna otra actividad de la sociedad.

Las mujeres no aportamos a la economía, sustentamos la economía y sin embargo esto ha sido mucho menos valorado que otra clase de trabajo.


¿Hay interés por parte de las empresas por apoyar el tema de los cuidados y la conciliación?
En Ecuador veo un interés creciente acerca del trabajo en igualdad de género por parte del sector privado. Hay cada vez más empresas que están firmando los principios de empoderamiento de las mujeres de Naciones Unidas y eso me parece importante. Y no solo por un tema de justicia sino también por un tema de eficiencia.

Todos lo estudios que tanto repetimos señalan que la igualdad de género en la tasa de participación laboral tiene un impacto directo en el crecimiento del Producto Interior Bruto de los países. Sabemos que los países con mayores cuotas de igualdad de género son los más productivos y competitivos. Se calcula que las mujeres podrían incrementar sus ingresos en un 76 por ciento si cerramos la brecha de género en el mercado laboral. Y esto equivaldría a añadir otro Estados Unidos y otra China a la economía mundial.

"Naciones Unidas estima que harían falta 217 años para llegar a la igualdad de género en el ámbito económico".


¿Y cree que al igual que en España debería implementarse un sistema de cuotas?
Yo creo que cuando las medidas voluntarias no surten efecto es necesario adoptar medidas obligatorias si de verdad queremos mover la agenda. Si nos vamos al ámbito de la política en América Latina se ha alcanzado un 28 por ciento más de participación de mujeres gracias a las leyes de cuotas.

Ahora que lo deseable es que sean medidas temporales porque llegará un día en que la igualdad esté tan integrada que no harán falta medidas para impulsarla. Aún estamos lejos de llegar a ese punto.

Naciones Unidas estima que harían falta 217 años para llegar a la igualdad de género en el ámbito económico. Sabemos que la igualdad de género además de ser un objetivo en sí mismo es un conductor o un catalizador para conseguir avanzar en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Entonces sí me parece que es importante que desde los diferentes sectores empujemos esta agenda con diferentes medidas que hagan que realmente se mueva.

“Ecuador es el país con mayor tolerancia a la violencia”


Señala que Ecuador es el país con mayor índice de tolerancia a la violencia…
Sí, tenemos un informe de violencia contra la mujer en América Latina y Caribe de la OPS – OMS que es del año 2013. Aquí se hace un análisis comparativo de datos poblacionales de 12 países y efectivamente Ecuador es el país con mayor tolerancia, con mayor aceptabilidad social a la violencia.


¿Y qué debe hacer Ecuador para frenar esta violencia? ¿Debe empezar a implementar la educación con perspectiva de género?
Yo creo que en todos los países. La mejor medicina contra la violencia de género es la igualdad porque al fin y al cabo esta forma de violencia no es más que la muestra más cruel de la desigualdad existente entre mujeres y hombres. Entonces sí me parece que hay que trabajar en ese cambio cultural desde los diferentes sectores, desde la propia familia, desde la movilización comunitaria, desde los medios de comunicación, desde las escuelas.

En ese sentido tenemos algunas campañas interesantes como son la de "únete para poner fin a la violencia contra las Mujeres" de Naciones Unidas que cada año busca llamar la atención sobre este flagelo involucrando a todos los actores de la sociedad. Además estamos implementando el programa Ciudades Seguras que es contra el acoso y la violencia en los espacios públicos.


El embarazo adolescente también es un problema que preocupa. ¿Qué se debe hacer para bajar las cifras?
Es una de las grandes problemáticas de este país y como Naciones Unidas es una de las situaciones que más nos preocupan. La prevención del embarazo adolescente es uno de nuestros objetivos en el marco de cooperación como sistema en el país y eso hay que trabajarlo desde la educación y el acceso a métodos de anticoncepción.

Es un trabajo en el que tienen que implicarse no solo desde la política pública sino también desde las propias familias y comunidades para cambiar esa cultura. Son niñas, no madres.

“Veo al feminismo con más capacidad de incidencia que nunca”.


El movimiento feminista


¿Cómo se analiza desde la ONU el movimiento feminista en Ecuador?
Yo creo que cada vez hay un movimiento más vivo, más dinámico. Además es interesante ver que un movimiento que va sumando cada vez más gente, hay redes intergeneracionales de mujeres trabajando juntas. Cada vez hay más hombres que se suman a la causa.

Sí es verdad que hay que hacer mucha pedagogía en muchos países para explicar permanentemente que el feminismo no es lo contrario del machismo. Que el feminismo no es una guerra de mujeres contra hombres sino más bien una causa común de mujeres, y de cada vez más hombres, contra un sistema patriarcal que es tremendamente dañino para la sociedad. Veo al feminismo con más capacidad de incidencia que nunca.

¿Y cómo ve su evolución en América?
Me parece que hay movimientos muy interesantes, probablemente el más interesante es el de España con lo que está pasando en torno al 8 de marzo, con la vitalidad de este movimiento que está mirando de frente al poder y creo que es interesantísimo lo que está sucediendo en nuestro país.

Pero hay otros muchos fenómenos que están yendo de la mano de manera paralela, el #MeToo en Estados Unidos obviamente que es de los disparadores de todo lo que se está generando y en Argentina tenemos un movimiento #niunamenos, en Chile están reivindicando su espacio, su derecho, las estudiantes.

Yo creo que sí estamos ante un fenómeno de un movimiento feminista cada vez más vivo, con energía y con lo necesario también para hacer frente a quienes están pretendiendo que se den pasos atrás, porque también hay que decir que hay un movimiento fundamentalista contrario a los avances en igualdad de género y al derecho humano en general que está ahí.


Los desafíos para eliminar la violencia


Luis Almagro (OEA) dice que Latinoamérica no ha sido capaz de frenar la guerra no declarada hacia las mujeres. ¿Cuáles son los retos inmediatos que hay que afrontar?
Yo creo, y siempre lo he dicho, que las resistencias se hacen más fuertes mientras más avanzan. El movimiento acción – reacción. El patriarcado reacciona con furia ante los avances del feminismo ya que ven peligrar el mantenimiento del status quo, de sus privilegios.

Y es verdad que entonces cuando comienzan con el baile de la desinformación o la manipulación de cifras, comparativos que no se sostienen, ataques personales, vemos cómo hay determinados líderes, medios de comunicación, grupos fundamentalistas que continúan declarando la guerra al feminismo y a las mujeres.

Pasan por ejemplo de ridiculizar al movimiento feminista a acusar a las feministas de que están adoctrinando con lo que ellos llaman ideología de género y creo que hay que estar muy atentas a esas manipulaciones y sobre todo no caer en provocaciones porque probablemente lo que quieren es desestabilizar el movimiento.

Pero yo quiero ser positiva y creo que estos son los últimos coletazos del machismo.