Los Leones de Yucatán son de nuevo los reyes del Sur

Samayoa y Liddi acaban con los Diablos y llevan de regreso a las fieras a la Serie del Rey, donde chocarán con Monclova o Tijuana

Antonio Bargas Cicero
Foto: Leones de Yucatán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 18 de septiembre, 2019

Walter Ibarra se tiró de clavado ya casi internado en el jardín derecho, frenó el avance de la pelota, que había golpeado el guante del pítcher Josh Lueke, la tomó con algunos problemas y, prácticamente sin componer la figura, metió riflazo para poner fuera en primera base a Japhet Amador y desatar la locura en el Kukulcán. Poco antes, el cerrador melenudo ponchó a Juan Carlos Gamboa, el décimo chocolate que las fieras servían a la ofensiva del México.

Pitcheo y defensa son la carta de presentación de los Leones y los pusieron de nuevo en lo más alto de la Zona Sur.

¡Viva el rey!

“Esto demuestra lo tenaz y resistente que es este equipo, lo versátil que es. Somos un conjunto de calibre de campeonato”, expresó el cañonero Art Charles, quien eufóricamente festejaba junto con otros de sus compañeros con los aficionados arriba del dógaut de las fieras en el parque de la Serpiente Emplumada, cuyo terreno de juego se convirtió el miércoles por la noche en un gigantesco campo de celebración, tras la épica barrida a los Diablos Rojos, que coloca a Yucatán a cuatro victorias de lograr el título de la Liga Mexicana en años consecutivos por primera vez en la historia de la franquicia.

Un intratable José Samayoa en el centro del diamante y cuatro carreras producidas de Alex Liddi, quien conectó jonrón y doble, fueron las claves para asegurar el segundo gallardete de la Zona Sur en las últimas tres temporadas, tras superar 4-1 a los infernales y completarles la limpia ante un repleto Kukulcán, que vibró con cada aut y carrera de las fieras en su segunda barrida al México en la historia de la postemporada, donde los peninsulares eliminaron a los capitalinos en tres de sus últimos cuatro enfrentamientos.

Luego de la anterior limpia, en 1984, las fieras se encaminaron a su segundo campeonato. Ahora los pupilos de Gerónimo Gil, quien puede unirse a selecto club de mánagers campeones en su debut, irán por su quinta corona frente Monclova o Tijuana, a partir del martes próximo, en lo que promete ser un tremendo duelo, repleto de talento y estrellas.

Pocos se imaginaban al inicio de la final sureña un desenlace como el del miércoles, pero Yucatán fue contundente para sacar la escoba y los 11 cuadrangulares que conectó, por ninguno de los pingos, dicen mucho de la historia. Tres de los bambinazos fueron de Luis Juárez, quien produjo siete carreras en la serie, la máxima cifra en el club, empatado con el italiano Liddi.

Las historias de Juárez y Liddi son tan notables como las de los rugidores, que pasaron del quinto lugar en la primera vuelta a ser los monarcas sureños.

“El Pepón”, como un auténtico guerrero, no dejó que un disco roto y una hernia en la espalda lo frenen y fue una bujía como lo fue en el camino a la cuarta estrella en el Campeonato de Primavera 2018. El tercera base de San Remo tenía un futuro incierto en la cueva, tras una breve estancia con el club en la pretemporada, para luego emigrar al beisbol de Taiwán, de donde regresó para convertirse en un consentido de la afición por su pundonor y solidez en la “esquina caliente” y en la caja de bateo. “Ha sido un año muy complicado por el problema de la espalda y el equipo batalló al principio, pero estamos en donde queríamos”, manifestó Juárez. “Este es un equipo renovado mental y físicamente y hay que agradecer a todos los que guían a este grupo y a las personas que están detrás de todo esto”.

Alma y talento

Previo a la batalla definitiva, Said Gutiérrez, el receptor de los selváticos en los memorables duelos de playoffs ante el México entre 2006 y 2008 y hoy couch en la cueva, dijo que aquellos conjuntos, con varios peloteros jóvenes, se caracterizaban por tener mucha alma. “Estos Leones”, dijo, “tienen alma y mucho talento”.

Esa fue una combinación letal para los escarlatas, que en cuestión de días vieron cómo terminó en desastre una campaña prometedora y que fue histórica para la franquicia con la inauguración del estadio Alfredo Harp Helú, que fue sede del Juego de Estrellas.

Las fieras no dejaron respirar a los líderes de la Zona Sur en el rol regular a lo largo de confrontación y el mejor ejemplo fue lo que hizo Liddi en el primer episodio. Jonathan Jones negoció transferencia y el italiano mandó un lanzamiento de Patrick Johnson detrás de la barda entre los jardines izquierdo y central. Banderas de Yucatán eran agitadas en las tribunas y ya se sentía en el ambiente que iba ser la noche de los peninsulares.

Jones fue otro de los motores de los rugidores al anotar nueve veces en la final, la máxima cifra en el equipo. “La barrida muestra de lo que es capaz este equipo, ya que nos enfrentamos a un gran rival”, comentó el jardinero californiano, emocionado por lo que describió como uno de los mejores momentos de su carrera, antes de recibir un baño de cerveza de su compañero, Xavier Scruggs, al tiempo que estaban rodeados por decenas de aficionados que buscaban una selfie, fotografías o videos con sus ídolos.

Los escarlatas se acercaron en la segunda con sencillo remolcador de David Vidal al central, aprovechando un breve momento de descontrol de Samayoa, y la respuesta de los locales fue inmediata. Sencillos de Jorge Flores y Walter Ibarra dieron forma a un ataque en el cierre con un aut, y ya con dos fuera, biangular de Liddi al derecho puso cifras definitivas.

El mejor pitcheo (3.22) y la defensiva número uno (.994) en la postemporada fueron una barrera insuperable para los Diablos. Liddi atrapó pegado a la raya roletazo de Amador y prácticamente en el bosque izquierdo hizo un tirazo para fusilar al “Gigante de Mulegé”, además de que Yucatán completó par de dobles matanzas. Los cuatro abridores melenudos en la serie ganaron, Yoanner Negrín, César Valdez, Dustin Crenshaw y Samayoa, quien completó la hazaña viéndose como el lanzador que estuvo en el “top” 3 de efectividad la mayor parte del calendario. Lanzó pelota de cuatro hits en seis entradas y un tercio, en las que ponchó a ocho, apoyado en sus envíos rompientes, que mantuvieron en jaque a los visitantes.

“La victoria es de todos, cada uno en el equipo contribuyó a este título”, indicó el derecho sonorense, que mejoró a 5-1 en su carrera ante los Diablos y mantuvo el invicto en playoffs como león (4-0). “Sabíamos que no podíamos darle ninguna oportunidad a un equipo como el que estaba enfrente y ejecutamos el plan”.

Impecable el relevo

Andrés Ávila, compañero de Samayoa en la selección nacional, necesitó un lanzamiento para dominar a Vidal en rola para doble matanza en la séptima. Enrique Burgos y Lueke, dominantes a lo largo de la postemporada, despacharon los últimos seis auts. El cerrador estadunidense, que se agenció su segundo salvamento de la serie y cuarto de los playoffs, fue uno de los primeros en brincar para iniciar el festejo tras el aut 27, vía 4-3, que desencadenó el júbilo y los fuegos artificiales.

Lo que se esperaba fuera un duelo de poder a poder entre la ofensiva que más bateó y el segundo pitcheo con menor porcentaje de bateo en contra fue totalmente disparejo. Las fieras recetaron 19 anestesias en los 18 episodios disputados en el Kukulcán.

“Todo se conjuntó, pudimos combinar el pitcheo con el bateo oportuno y gracias a Dios salimos adelante contra un tremendo equipo”, apuntó Sebastián Valle, una roca detrás del plato para los “reyes de la selva”.

El desenlace fue muy distinto al del ansiado primer cetro sureño desde 2007 en el Campeonato de Primavera 2018, cuando Jesús Valdez –con los Toros y posible rival de Yucatán en la Serie del Rey-, bateó imparable para dejar en el campo a los Tigres. Pero las emociones y celebraciones fueron muy parecidas. Los melenudos reconocieron a su fiel afición dando una vuelta por el estadio con el trofeo Aro del Juego de Pelota, Liddi saludó a decenas de aficionados y Flores, el enjundioso torpedero, se quedó en el campo durante varios minutos, cuando el resto del plantel ya festejaba en la casa club, para convivir con la gente.

Scruggs, quien vive un momento increíble, como lo describió, con el nacimiento de su segundo hijo y el campeonato, resaltó el gran esfuerzo colectivo y la mezcla de poder y pitcheo. Con esos sólidos argumentos buscarán los Leones su segunda Copa Zaachila en las últimas tres campañas frente al campeón norteño, que será un rival formidable, ya sea Acereros o Toros.

“Estamos listos para lo que venga”, expresó Valle.

El dato: Los melenudos lograron el sexto título de la Zona Sur de su historia. También lo conquistaron en 1984, 1989, 2006, 2007 y 2018.1.