Jiu-Jitsu

Mérida 233*

La Jornada Maya

Miércoles 9 de octubre, 2019

Siempre es bueno abordar un tema importante, cuando ha pasado la moda -casi fetichista- de comentarlo por obligación. El gobierno de Mauricio Vila ya cumplió un año el frente de los destinos colectivos de Yucatán y opinamos que ha sido un buen año. Nadie va a regatear eso, a pesar de los temas que tenga pendientes.

El gobierno de Mauricio Vila ha hecho más, con menos. Ese es un mérito central. Se ha puesto a trabajar con varios miles de millones de pesos menos que el gobierno anterior y no ha fallado en sus deberes. Ha sobrevivido recortes y cambios de prioridades en el gasto federal a la hora de apoyar a los estados. Eso demuestra capacidad administrativa.

En materia de seguridad, nunca antes un gobierno estatal le había entrado al toro por los cuernos tan rápido. No hubo que esperar a que inversiones, equipos o infraestructura pasada se hiciera obsoleta o fuera rebasada, para lanzar la nueva inversión y modernización en el área que hace a Yucatán tan diferente al resto del país. Se actuó para fortalecer lo que se tiene, no sólo para no perderlo.

En proyección y promoción del estado, se lograron cosas que habían sido platicadas casi por décadas, sin ir más allá de la simple intención, como por fin traer el Tianguis Turístico. Que el gobernador vaya a dónde se está decidiendo y pujando por las cosas (que viaje y visite, para ser directos) ha hecho diferencias.

En el terreno de lo político, Mauricio Vila se ha convertido en el interlocutor del estado frente a la Federación y, especialmente, con el presidente López Obrador. Eso ha puesto orden, dado espacios a la coordinación, e inhibido el caos institucional que es rampante en otras entidades. Mauricio Vila es el hombre del presidente en el Mayab y todos nos beneficiamos de esa sana lógica. Eso ha requerido enorme habilidad política y don de gentes del gobernador. Nadie podría decir lo contrario.

A diferencia de muchos, el mandatario estatal no se ha escabullido de los temas culturales y de civismo complicado. Él ha permitido que las fuerzas tomen su cauce y su nivel sin dejar de avanzar, ha tejido fino y enviado señales inteligentes para evitar que los extremos se adueñen de la cancha. Ha jugado el equilibrio complicadísimo de no estar cerca del activismo y estar aún más lejos de la intolerancia, el oscurantismo y el ocultismo.

Claro, Yucatán merece más, mucho más, pero las señales son alentadoras. Mauricio Vila ha demostrado que pueden gobernar con menos y pueden gobernar bien ante escenarios más difíciles y complejos que los que enfrentaron sus - a veces- mimados antecesores . El nuevo gobierno ha demostrado que su oferta de transformar Yucatán no es propuesta hueca, sino un plan real, con contenidos posibles y que puede ser operable.

Mauricio Vila ha jugado una especie de arte marcial político, ha convertido las adversidades nacionales en oportunidades para el estado, ha utilizado la fuerza del oponente para convertirla en potencia propia: ante el crecimiento de 0.01 por ciento de la economía nacional, ha proyectado a Yucatán como tierra en expansión y llena de oportunidades; ante la inseguridad imperante en el entorno ha reforzado a Yucatán como una isla de certidumbre donde el trabajo dé dividendos; ante una política nacional que se vuelve caníbal y de cuchillos largos, él ha tejido puentes y construido consensos. Jiu-Jitsu maya en su mejor expresión.

A un año de asumir una responsabilidad muy pesada en un escenario bastante complicado, podemos decir que se tiene todo para creer que la transformación que Mauricio Vila propone es posible: se ve oficio, empaque y habilidad para lograrlo. No va a estar fácil, pero nadie dijo que lo iba a ser.

*El papel arde a los 233 grados centígrados, tal como lo hace en la inmortal novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451.

Mérida, Yucatán
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