'El Sínodo por la Amazonia'

Nuevos modelos de desarrollo y la opción preferencial por los pobres

Eduardo Lliteras Sentíes
Foto: Afp
La Jornada Maya

Lunes 14 de octubre, 2019

Caminando por la vía della Conciliazione uno encuentra numerosas librerías que se especializan en libros religiosos, textos publicados por purpurados, las encíclicas de los Papas y ensayos, discursos, de los Pontífices sobre diversos temas. Precisamente allí encontré un libro de bolsillo –escrito en italiano- llamado Il Sinodo per L'Amazzonia (El Sínodo para la Amazonia), del cardenal brasileño Claudio Hummes, actual prefecto emérito de la Sagrada Congregación para el Clero en la Curia romana.

El librito, de la editorial San Paolo (Milano 2019) lleva en su portada una foto de una niña indígena de alguna zona de la vasta Amazonia que mira con una cierta melancolía fijamente, con los párpados pintados de rojo, y el torso desnudo.

Hablamos de una región del mundo, la cuenca amazónica, que se extiende por 7.8 millones de kilómetros cuadrados y que está poblada por 34 millones de habitantes, de los cuales, unos 3 millones son indígenas, explica en el librito el cardenal Hummes, quien puntualiza que esos 3 millones de indígenas forman parte de 390 pueblos diversos, de los cuales 137 aún no han sido contactados o que voluntariamente quieren permanecer así. Las lenguas habladas son 240, dice Hummes, las que se pueden reagrupar en 49 familias lingüísticas distintas. Es decir, afirma, "¡se trata de una vastísima riqueza cultural, histórica, religiosa y étnica, o más que nunca amenazada de ser destruida!".

Crisis sociambiental

El Vaticano ha propuesto reforestar 50 hectáreas en el Amazonas como gesto simbólico para compensar las emisiones de dióxido de carbono (CO2), por los viajes y otras actividades realizadas para la organización del Sínodo sobre la Amazonia, que durante 20 días se desarrolla en Roma desde hace 5 días. Así lo anunció en la apertura de las sesiones de trabajo el Secretario General del Sínodo, el cardenal italiano Lorenzo Baldisseri, quien explicó que esperan que esta asamblea sea “a impacto cero” y pidió que este proyecto sea aprobado.

Asimismo, en el Sínodo se pide no utilizar objetos de plástico. Los vasos son biodegradables y también los bolígrafos, mientras que las bolsas del material de trabajo son de fibra natural y el papel de todos los documentos es el que tiene más certificaciones de origen y cadena de producción de reciclado.

Alguno pensará que se trata de cuestiones más detalle que de fondo. Pero no es así. La forma es fondo, dirá otro, y es cierto.

El Papa propuso la realización del Sínodo para la Amazonía desde el año 2017 y precisamente éste año, cuando estaba programada su realización en el Vaticano, estallaron los incendios aplicados por terratenientes y empresas a las que dio luz verde el presidente brasileño Jair Bolsonaro, aunque los incendios también se desataron en la Amazonia Boliviana como nunca antes, por lo que ha habido voces que señalan al presidente “izquierdista”, Evo Morales, como corresponsable en el impulso de la destrucción de los ecosistemas amazónicos para ampliar la frontera ganadera y agrícola. En realidad, la devastación, es cotidiana e involucra a todos los países de la región.

De tal manera, no sorprende que la realización del Sínodo para la Amazonia tenga a muchos políticos, empresarios y religiosos ultra conservadores disgustados.

Para empezar, a los enemigos del Papa alrededor del planeta (y dentro del mismo Vaticano y de la Iglesia Católica), a los que disgusta su discurso contra el modelo de desarrollo extractivista, saqueador, destructor de la naturaleza y de los pueblos originarios que habitan los rincones que han escapado a la “globalización del paradigma tecnocrático” como le llama Francisco en su encíclica Laudato Sí.

Como explica Claudio Hummes, parafraseando al mismo Papa, "se trata de una crisis ecológica mundial grave. Basta considerar el drástico y creciente calentamiento climático global que tiene lugar en los últimos decenios. A la par de la crisis climática, es siempre más evidente la crisis ecológica efecto de la devastación, de la contaminación y del consiguiente degrado de la Tierra. El creciente abatimiento de vastas áreas de bosques, sobre todo las selvas tropicales, la contaminación con agentes tóxicos para la agricultura de los terrenos cultivables, la devastación y la contaminación causada por la explotación minera, la contaminación de los ríos, de los lagos, de los canales navegables, la contaminación atmosférica, el acumularse de desechos no adecuadamente tratados, todas estas realidades manifiestan la gravedad de la crisis ecológica".

Pero Francisco no detiene su mirada en la crisis ambiental. Como afirma el Papa, "no existen dos crisis separadas: una crisis ambiental y una crisis social, sino una sola crisis muy compleja, la crisis socio-ambiental" que pone sobre la mesa el desafío de crear nuevos modelos de desarrollo.

Nuevos modelos de desarrollo y la opción preferencial por los pobres

El desafío del Papa al modelo tecnocrático global va más allá de la denuncia, del saqueo, de la destrucción, de la muerte, que éste significa, sino que propone, otros modelos de desarrollo: “el Sínodo para la Amazonia afrontará el desafío de formular y de promover nuevos modelos de desarrollo. Es claro que la Iglesia en cuanto tal no tiene la competencias para formular modelos de éste tipo, pero ciertamente es capaz de denunciar los males que el modelo en vigor provoca, puede indicar principios que arrojen luz sobre la formulación de nuevos modelos y puede estimular su surgimiento y su funcionamiento”, añade Hummes.

El cardenal brasileño puntualiza, en el capítulo 18 (llamado La opción preferencial por los pobres) que existen algunas experiencias de otros modelos, que se han puesto en práctica, como por ejemplo, algunos métodos de gestión de la selva que funcionan sin destruirla.

Precisamente, “la opción preferencial por los pobres”, línea de acción expresada por los obispos latinoamericanos en Puebla en 1979, es también una búsqueda de relanzamiento de la Iglesia Católica en el continente, donde ha sido desplazada, crecientemente, por otras confesiones.

De allí que no sorprenda la propuesta de Hummes de relanzar la Iglesia, precisamente, partiendo, como propone el Papa, de las regiones periféricas, como el Amazonas, que en realidad son el lugar del centro del conflicto entre un mundo nuevo que pugna por nacer y uno viejo, que se niega a cambiar de ruta y morir, y que está dispuesto a incendiar el planeta y a acabar a todas sus criaturas y a la misma humanidad, en su ambiciosa ruta suicida, egoísta y ciega. Como demuestran sus líderes, Trump, Bolsonaro y otros, de no tanto renombre, locales, regionales.

Mérida, Yucatán
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