Los Diablos logran triunfo clave a sangre y fuego y hunden más a los Venados

El juego se cerró 9-8 en la cuarta entrada

La Jornada Maya
Foto:

Lunes 16 de diciembre, 2019

La séptima entrada le sonrió a los Diablos de la Bojórquez y a los Venados de la Universidad Marista les frustró la oportunidad de salir del bache en que se encuentran. Y es que con la ventaja de 9-8 a favor del equipo estudiantil, el infernal ataque de tres carreras en el inning de las emociones, le dio la voltereta al marcador y encaminó a los luciferes a un vibrante triunfo de 11-9, en la jornada ocho de la Liga Meridana de Invierno de Béisbol que se disputó en el campo de la comisaría de Chichí Suárez.

Con el veracruzano Humberto Sosa (llegó por Marco Quevedo, quien se fue al Pacífico) en la receptoría, los Venados presentaron otro rostro en la ofensiva ante los Diablos. Sin embargo, el pitcheo vulnerable de su bullpen y los errores defensivos, impidió romper la cadena de derrotas consecutivas y la racha se extendió a nueve tropiezos. La ofensiva del equipo universitario brilló dos entradas cuando consiguieron toda su producción con la que tomaron importante ventaja que poco a poco se redujo y la posibilidad de recuperarla se esfumó.

A partir de la tercera entrada, el relevo de Ismael “Makanaki” Castillo impuso condiciones desde el cerrito y comenzaron las angustias para los Venados que recibieron siete argollas seguidas. Los ciervos atacaron desde el amanecer del partido a Jafet Canto y con tres carreras se fueron arriba en el marcador.

Rudy Parra le dio las buenas tardes al abridor de los Diablos y se estafó la intermedia. Tras disparar Humberto Sosa un cañonazo que para muchos fue en terreno bueno para el ampáyer de tercera base, Ricardo Silva, la pelota salió en terreno de faul. Sin embargo, Sosa negoció la base y Jeremy Acey, con jonrón de tres carreras, le dio la ventaja a los Venados.

Infernal respuesta recibió Gerardo Vélez, quien mereció mejor suerte ya que dejó el partido ganado pero el destino le jugó una mala pasada.

Destacó en el ataque, Obed Buenfil, quien con un cañonazo al fondo del jardín central, envió a tres compañeros a la registradora. El doble con el “infierno” repleto, coronó el ataque de cuatro anotaciones.

La Marista asimiló el golpe recibido y se lo devolvió a los kisines para recuperar la ventaja y el comando del juego, en el fondo del segundo episodio. En el ataque desfilaron 11 bateadores.

Mauricio Aguilar dirigió la ofensiva con jonrón de dos carreras, llevándose por delante a Leo Ramírez, quien en su segundo viaje al plato, disparó su segundo hit de la entrada que remolcó a Humberto Sosa. El fusil de Jeremy Acey se mantuvo caliente y con imparable al izquierdo, impulsó a Julio León en tanto que Rudy Parra se coló a la registradora con wildpitch.

Con el racimo de seis carreras, los Venados le dieron la voltereta a la pizarra y se adelantaron 9-4 y fue entonces cuando su ofensiva se apagó por el sólido relevo del “Makanaki” Castillo, quien le mojó la pólvora a los cañones de la Marista el resto del juego.

En la tercera entrada, los Diablos se acercaron con tres carreras, las que nunca debieron de anotarse pero los errores defensivos le dieron
otro rumbo al partido.

Con dos tercios fuera y los senderos congestionados de kisines, Raymundo Aguayo conectó un rodado al campo en corto que malabareó Rudy Parra y en su desesperación por enfriar al corredor, realizó un tiro desviado a la inicial, lo que permitió las primeras dos carreras. Otro error del mismo jugador con el rodado de Gregorio Ángulo, dejó con vida a los Diablos y con la casa llena, el pelotazo que recibió Obed Buenfil, remolcó de “caballito” la tercera anotación.

El juego se cerró 9-8 en la cuarta entrada con el jonrón solitario de Yasiel Agete, el cual acercó a los Diablos, y después Gerardo Vélez enfrió el averno en las dos siguientes entradas, hasta la sexta entrada.

El mánager-jugador Luis Navarro escaló el cerrito y parecía que colgaría la argolla a los Diablos ya que retiró sin problemas a los primeros dos bateadores de la séptima entrada pero no pudo concluirla, y ahí entraron las carreras que le dieron la vuelta al encuentro.


Navarro admitió cuatro hits ligados, los dos últimos, de Carlos Morales y Yasiel Agete, remolcaron las carreras del empate y la de la ventaja, de forma respectiva y un “balk” le dio el pasaporte a la registradora al inicialista tabasqueño.

Danilo de Jesús terminó con las angustias de los Venados hasta el final del juego sin permitir más daño.

Ismael Castillo se acreditó la victoria que mantiene en la pelea por la calificación a la postemporada a los Diablos, mientras que Luis Navarro fue el derrotado por los Venados que poco a poco se van alejando del boleto a la fiesta del béisbol de la Liga Meridana.