La entrega de los muchachos fue fundamental para un título que anhelábamos: Verdugo

Un “éxito” la final de la Meridana, que hizo vibrar a dos de las colonias más beisboleras

Texto y foto: Antonio Bargas Cicero
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 15 de enero, 2020

Oswaldo Verdugo llegó a ser el “stopper” de los Leones, especialmente en 2007, cuando frenó al rival y lo venció cuando más lo necesitaba el equipo, en camino a llevar a Yucatán a la Serie Final, donde se quedó a un triunfo del bicampeonato.

En la batalla por el campeonato de la Liga Meridana de Invierno Verdugo, el ex lanzador sinaloense y yucateco por adopción fue también una especie de “stopper”, al detener el momento del contrincante en momentos claves, haciendo los cambios de pítcher en el momento justo, como destacó el zurdo Óscar Rivera, y terminar superando en el duelo de estrategias a José Caballero en tal vez la mejor final en la historia del circuito.

Durante el primer partido, en la Morelos, Verdugo le pidió la pelota a su ex compañero Rivera en la primera entrada, cuando los Senadores le dieron la vuelta a la pizarra 6-2 con racimo de seis anotaciones, y metió a Carlos Pech, quien contuvo a los legisladores y mantuvo en la pelea a los Azulejos, que eventualmente pegaron primero al ganar 15-12 en encuentro que terminó al día siguiente. El remover a Óscar en el primer acto facilitó su regreso para el tercer choque, en el que se vio fuerte y sólido. En el tercer choque, el timonel sacó a Óscar cuando toleró tres imparables en un lapso de cuatro bateadores en la séptima y dio la bola a Jahir Pérez, quien salió de un atolladero en el “lucky seven” y dominó el resto del camino para darles su primera corona a los pájaros azules.

Además del firme manejo y poderío -los Azulejos se apoyaron en jonrones de cinco diferentes jugadores en la final (Luis Medina, Jorge Tartabull, Alberto Díaz, Armando Manzanilla, Lázaro Leal)-, fue clave para los flamantes monarcas una sólida mezcla de juventud y experiencia en el róster, como señalaron el piloto y varios peloteros.

“Todo el tiempo estuvimos unidos, buscando el resultado y gracias a Dios lo conseguimos contra un extraordinario equipo, que es de nombres. Afortunadamente pudimos salir adelante”, expresó Pérez, el as del relevo que fue nombrado el Más Valioso de la lucha por el título, que resaltó el liderazgo de Verdugo.

Jóvenes como el prometedor derecho Rommel Matos y el versátil Rainier Aguilar resaltaron el apoyo y aprendizaje que tuvieron en el equipo y el buen ambiente interno.

Al final del tercer duelo, cuando los Azulejos ya sentían cerca la coronación y ganaban 3-1, el receptor cubano Alberto Díaz pidió a sus compañeros que iban a batear que fueran agresivos al hacer swing, que buscaran la barda, y su compatriota Lázaro Leal, prospecto de los Medias Blancas de Chicago que ahora comenzará una rehabilitación de una lesión en una pierna, prendió una bola rápida de Arturo Florentino y disparó un proyectil que rebasó la barda del izquierdo. Rainier siguió con sencillo. “Todos anhelábamos el título y la entrega de los muchachos fue fundamental”, comentó Verdugo.

Como pronosticó Jesús Aguilar y Aguilar, director de Bienestar Social del Ayuntamiento de Mérida, la final se fue al máximo y cumplió todas las expectativas. Tuvo de todo con pitcheo de primera por parte de Matos, Antonio Guzmán, Rivera, entre otros, grandes tablazos, volteretas, emociones y jugadas vibrantes, como el tirazo del patrullero central Ramón Lunar al guante del receptor Carlos Sansores para enfriar a Aguilar en el tercer choque. Un buen detalle fue que antes de ese juego la señora Rosario Fuente Ventura, madre de Herbert Martínez Fuente, jefe de comunicación de Bienestar Social, que falleció el viernes pasado, lanzó la primera bola. La Dolores Otero y Morelos, de las colonias más beisboleras de Mérida, vibraron con llenos y ambiente espectacular que impresionó a los foráneos.

Marcó diferencia que los Senadores no pudieron reemplazar adecuadamente a su as Jonathan Castellanos, quien se fue como refuerzo a Dominicana en la recta final. En cambio, Rivera llegó en las últimas semanas para ser ese brazo que le faltaba a la Dolores Otero para salir adelante en los momentos apremiantes.

“La final y la temporada fueron un éxito”, resumió Diego Díaz, director operativo del circuito.