Deportistas LGBT+ comparten sus experiencias con alumnos de la UADY

"¿Quién va a querer estar en un lugar en donde se estén burlando de ti?"

Juan Manuel Contreras
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Viernes 7 de febrero, 2020

Crear espacios deportivos seguros para la comunidad LGBT+ es una necesidad urgente, por lo que activistas -y deportistas- en pro de los derechos de la diversidad sexual compartieron sus experiencias con alumnos de la asignatura Periodismo Deportivo que se imparte en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY.

Kenia Zarza, entrenadora de Muay Thai; Rubí Narváez, cinta negra en Taekwondo; y Erik Uh, apasionado del rugby, expusieron sus lecturas y los retos que implica incursionar en una disciplina deportiva, cuando se identifica con alguna de las siglas de la diversidad sexual.

"Te hacen sentir vulnerable"

“Ha sido espantoso”, reconoció Kenia Zarza, mujer trans que gracias a su gallardía ha logrado superar los obstáculos que la discriminación le ha puesto en su carrera en las artes marciales. “Te hacen sentir vulnerable y llega un momento en el que te sientes tan mal que evitas acercarte a la gente, menos quieres hacer deporte”, lamentó.

Sin embargo, en su caminar por el Muay Thai, no han faltado las satisfacciones, pues con orgullo relata cómo se ha convertido en un ejemplo a seguir para muchos de sus compañeros de disciplina, lo que le ha permitido contribuir en erradicar las actitudes discriminatorias que lastimosamente laceran al deporte en Yucatán.

El rechazo del que Kenia fue víctima debido a su identidad de género no fue únicamente verbal, sino que llegó a la violencia física. Ahí emana la raíz de su interés en esa disciplina de contacto, sin embargo y contra todo pronóstico, ella ha logrado convertirse en un ejemplo de perseverancia para mucha gente, independientemente de sus preferencias, “es indescriptible”, celebra.

"Hay días en que quieres abandonarlo todo"

Para la taekwondita Rubí Narváez, la falta de aceptación en el núcleo familiar es un factor que merma considerablemente el rendimiento de un deportista. En su caso, al no recibir esta aprobación, se vio obligada a independizarse. “Te deprimes, hay días en que no quieres ir a entrenar y abandonarlo todo”, recuerda.

Ante la situación, prevaleció su inteligencia emocional, resiliencia y persistencia en conseguir su codiciado cinturón negro. Para Rubí, la autocompasión nunca fue una opción, sino todo lo contrario, tomó las riendas de su vida y siguió adelante con sus metas, sin tomarse a pecho ningún comentario negativo.

“No niego que si es un poco doloroso el que te estén ‘apedreando’. Al inicio de mi transición no tenía tantos rasgos femeninos, pero al paso del tiempo comencé a notar cambios positivos en lo físico y lo emocional”, acotó.

“Las miradas acosadoras de los padres de familia y el distanciamiento de mis compañeros, ‘te comen’, incluso los mismos profesores, esa es la parte más negativa que puede llegar a desanimar a un deportista. La violencia pasiva daña más que la activa. La hiriente ley del hielo”, aseveró.

"No llegué con mi banderita, sino a hacer ejercicio"

Por su parte, Erik Uh, aguerrido jugador de rugby, exhortó a particularizar los tipos de discriminación, ya que considera que no es la misma la que vive una persona trans a una homosexual. Explicó que, en su experiencia, esta actitud no ha sido directa, sino simbólica.

“Son otro tipo de acciones como chistes o comentarios que suelen normalizarse para socializar, porque cuando incursioné en el rugby ‘no fui con mi banderita’; sino a hacer ejercicio, pero lo primero que noté es la forma en que los hombres interactúan y sus comentarios homófobos y misóginos”, condenó.

A fin de cuentas, esta situación lo llevó a cuestionarse sobre su permanencia en el equipo, sin embargo, el enfoque que desarrolló a partir de estudiar ciencias sociales le ha hecho ver las cosas de manera distinta; y lo orilló a continuar con su pasión, pues asegura que para hacer cambios es necesario entablar un diálogo.

Erik aseveró que no se debe mofar de la orientación sexual o la identidad de género de una persona, porque esto limita que los deportistas de la comunidad se añadan a esos espacios, ya que “¿quién va a querer estar en un lugar en donde se estén burlando de ti?”.