"Las pescaderas" de San Cristóbal reportan ventas bajas ante COVID-19

"No podemos dejar de trabajar, si no, nos  van a comer las deudas", señalan

Abraham Bote
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Sábado 22 de marzo, 2020

Carmen Flores Sonda, originaria de Celestún, se encuentra, como cada  sábado,  cerca de la Terminal de Autobuses Noreste, en el barrio de San Cristóbal vendiendo  mariscos, sin embargo, las ventas no han ido bien, admite con tristeza y al mismo tiempo con resignación, sin retirarse el cubre bocas de color blanco que lleva puesto. Considera que la  que la gente ya no sale mucho por la contingencia del COVID-19, no obstante, ella tiene que seguir vendiendo. 

"No tengo miedo porque tenemos que ver la manera de como sobresalir adelante. Miedo no tengo...Están muy bajas la ventas, pero como es el trabajo de toda nuestra vida y el sostén de la casa, pues tenemos que seguir trabajando", manifestó. 

"Las Pescaderas" del barrio de San Cristóbal, así se les conoce a las mujeres que vienen de diversos puertos del estado y se instalan cada viernes, sábado y domingo de la semana para vender sus  mariscos:  filetes de pescado, camarón, pulpo, chivitas y demás que traen en grandes neveras, alrededor de la calle 50 con 67 del Centro,  desde hace más de 30 años. 



Pese a ello, desde la semana pasada reportan bajas ventas en sus productos, hasta un 70 y 80 por ciento. Algunas indican que deben  salir a trabajar pues es  la única forma de ganarse la vida, pero otras reconocen que ante las bajas ventas y también para prevenir contagios,  ya no seguirán viniendo los fines de semana. 

Flores Sonda lleva tantos años llegando a vender a al sitio que ya ni recuerda la fecha exacta en que empezó. Su rostro refleja preocupación que no se puede ocultar a través de su mascarilla blanca. "Hay que pagar renta, la luz, agua", expresa. 



La vendedora dice que desde la semana empezó abajar la venta, en su caso más del 70 por ciento, en un día normal vendía hasta 6 mil pesos, pero en estos días sólo ha vendido 2 mil pesos. 

A su vez, admite que es consciente que el gobierno y los medios han indicado que las personas no salgan de sus casas para no contagiarse, pero "no podemos dejar de trabajar, si no nos van a comer las deudas". 

En su natal Celestún, comentó, no están dejando entrar a gente que no es del puerto, aunque comenta que desde diciembre empezó la escasez, y que aún así ha continuado trabajando pues es su único sustento.
 
No sabe  mucho de la pandemia, reconoce, se lo atribuye a a la naturaleza. "Pero a todos está perjudicando mucho, a los restaurantes, las cocinas"; añadió.
 
María del Socorro Mex Canul, otras de pescadera originaria de Sisal, comenta que desde enero las ventas han estado bajas, pero en estos días disminuyó aún más, como un 80 por ciento.  "Creo que es la última semana que vamos a trabajar y luego nos vamos a quedar en el puerto", indica la mujer. 

Es porque, según expuso, están cerrando todos los restaurantes y negocios que suelen comprarles mariscos, además no quiere exponerse a contagios. "Sólo venimos para sacar la mercancía", dijo.  



Si no viene a trabajar a Mérida, como cada fin de semana, indicó que va a tener que comer lo que les quede en su congelador, pues es su única fuente de ingresos. "Sí nos afectará no venir, porque tenemos deudas, hay que pensar como lo vamos a pagar ahora". 

La calle 50 del barrio de San Cristóbal es conocida como “La colonia de los pescados”, donde se encuentran las “pescaderas”: mujeres provenientes de Sisal y Celestún, principalmente, que venden mariscos de estas playas. Llevan más de 30 años vendiendo al rededor de la zona de la terminal de Autobuses del Noreste. Antes lo hacían a las puertas de la terminal, pero el Ayuntamiento las desalojó hace unos 17 años, de modo que se instalaron en las esquinas y los alrededores de la central de autobuses en la calle 50 con 67.