Amor en app

¿En serio no has encontrado “el amor”? Pues descárgate una App

Daniela Gamboa González
Foto: Screenshot de Google
La Jornada Maya

Lunes 11 de julio, 2016

¿Es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno “tropieza” si tiene suerte? Esa pregunta, planteada por Erick Fromm a mediados del siglo pasado en su libro El arte de amar, en nuestro contexto de aplicaciones sociales para encontrar el amor tiene una respuesta en que el azar sigue siendo fundamental; pero seguramente ya no de la misma forma, porque el azar o el nuevo Cupido es el celular y hace de las suyas si tienes GPS y puedes bajar aplicaciones.

La realidad es que en el mundo contemporáneo todos los humanos están sedientos de amor, si no la música no estaría tan plagada de letras de amores y desengaños o no existiría toda esa cantidad de comedias románticas con sus amores clichescos que a toda la gente encanta –aunque algunos lo nieguen.

Esa búsqueda frenética por el amor o por la eliminación de esa novia llamada “La soledad” a la que se refiere Café Tacvba en una canción, se ha mezclado con la tecnología. O mejor aún, podríamos decir que la soledad le ha hecho el amor a la tecnología y el resultado de esa unión es Tinder, Badoo, Happn, Social filtr y un sinnúmero de nuevas aplicaciones que sirven para conectarse con gente, ya sea de una manera sexual, pasional, sentimental, o las tres a la vez.

¿Pero son estas apps un síntoma del moderno mundo líquido o del Amor líquido al que se refiere Zygmunt Bauman, en donde las relaciones amorosas y en general las relaciones se caracterizan por ser más fugaces, individualistas, superficiales y con menor compromiso? Aquí no nos queda la menor duda de que así es; vivimos en la era de lo desechable, de la caducidad veloz, de la incertidumbre que ofrece la “facilidad del des-compromiso” y del cinismo que ello conlleva.

Pero por ello, aunque en este espacio no estamos para andar satanizando ningún comportamiento social en torno al amor, sí lo estamos para poner en perspectiva crítica, la manera en que las apps están transformando la manera en que nos relacionamos amorosamente. Hablemos un poco sobre cómo funcionan algunas de ellas.

En primer lugar tenemos a Tinder, que es una de las más usadas en el mundo, en México y en Mérida. Esta app te somete a un cuestionario con varias preguntas para encontrar afinidades con otros. La apariencia física es una de las grandes atracciones en este mercado virtual, porque como sabemos, en ese universo líquido, debes convertirte en un producto comprable. Para eso, los celulares ya han desarrollado una opción de –belleza- que hace magia con las fotos y que es capaz de hacer que te veas como recién salida del cirujano plástico -sin modificar facciones, pero sí texturas-. No hablemos de las decepciones que han de llevarse algunos por la cruel realidad, que hasta ahora sigue superando al mundo virtual.

Entre algunas de las ventajas que podría considerarse ofrece el Tinder son: que no informa cuando eres rechazado, evitando así el factor vergüenza sentimental y que cuenta con algunos elementos de seguridad, del tipo que si quedas con tu futuro amor –pero que sigue siendo un desconocido-, trata de informar a otra persona dónde, cuándo y con quién vas a salir, como una manera de ahuyentar tantito a los psicópatas.

Otra App muy llamativa es una encontrada en un artículo intitulado “El amor en tiempos de las apps” publicado por Fernando Santillanes. Dicha aplicación se llama SupportGirls, y sirve para que algunas “pobres” y “desprotegidas” mujeres buenonas, se encuentren a su millonario ideal que las lleve de viaje en aviones privados, las consientan con joyas o les consigan un trabajo espectacular. La página de esta aplicación te hace cumplir con decenas de protocolos para no ser estafado, dan varios tips como no mandar dinero o hacer viajes largos sin verificar que los perfiles sean verdaderos; es el epítome del capitalismo, porque ahí todo es intercambio comercial entre dos productos, claro está.

Otra app muy interesante es Happn, que está pensada para que puedas interactuar con aquella persona que te cruzas cada mañana, al ir al trabajo o con aquellas que has visto una sola vez mientras vas caminando por la calle. Para que esta app funcione tienes que tener abierto el GPS, pues trabaja con geolocalización, así podrás estar en contacto con personas que disten de ti entre uno y 500 metros, y durante el día, podrás consultar todas las personas que han estado en ese perímetro tuyo. Obvio las personas que te topas, tendrían que haber descargado esta app y haber metido sus datos personales que incluyen perfiles de Facebook, para evitar fraudes.

Esto ya es un hecho, estamos viviendo una época en que el amor y la tecnología se han juntado para hacer de las relaciones “un contrato de fácil acceso y salida” diría Bauman, que de tan desechable acerca a los humanos, pero contradictoriamente también los aleja, porque es eso, las relaciones virtuales sólo duran lo que la primera decepción, lo que el primer pleito, o lo que la necesidad del individualismo vaya enmarcando. Pero bueno, que la idea de este artículo no es llegar a una conclusión, sino es más bien invitar a la reflexión sobre el tipo de relaciones y sociedad que estamos construyendo para el futuro, ni más ni menos.

Mérida, Yucatán
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