COP 13

Diversidad cultural y biológica

Francisco J. Rosado May
Foto: Valentina Álvarez Borges
La Jornada Maya

Martes 6 de diciembre, 2016


Ayer fue la fecha oficial del inicio de los trabajos de COP 13. Han concluido tres actividades previas pero muy importantes: el foro con jóvenes y sociedad civil, el de ciencias para la biodiversidad y el de negocios y biodiversidad. También ha habido reuniones al más alto nivel para adoptar la Declaración de Cancún. Los días previos, tuvieron lugar los más amplios y variados reportes en los medios; principalmente en La Jornada Maya.

Las intervenciones de expertos y participantes en los tres foros tuvieron varios elementos en común; destaco algunos de ellos:

El estudio de la biodiversidad ya no debe limitarse a la ecología o a la biología. Deben ser estudios multidisciplinarios, con las suficientes interacciones entre las diferentes disciplinas, para entender sistemas bastante complejos. Ningún área del conocimiento se debe menospreciar, ni de las ciencias “duras” ni de las sociales ni de las económico-administrativas ni de humanismo ni de artes.

La aplicación de los conocimientos sobre biodiversidad, teniendo muy claro que la diversidad biológica está estrechamente relacionada con la diversidad cultural, sea en turismo, agricultura, forestería o pesquerías, también demanda un enfoque multi e interdisciplinario de las áreas de conocimiento.

Queda demostrada, una vez más, la estrecha y significativa correlación entre la diversidad biológica y cultural con la sostenibilidad de los sistemas naturales y productivos. En otras palabras, descuidar la diversidad biológica y cultural va a hacer mucho más grave los efectos negativos del calentamiento global, la migración de poblaciones humanas, la carestía de agua, la acumulación de residuos sólidos y líquidos, pobreza, contaminación, etc...

Todavía hay demasiados (en este caso uno es demasiado) políticos y empresarios que no están informados ni se interesan por informarse, ni creen en la información científica que demuestra los puntos de correlación entre el desarrollo (bueno o malo) y la pérdida de la diversidad cultural y biológica. He ahí la importancia del papel de la sociedad civil y académicos para posicionar el tema en lo más alto de la agenda pública.

No hay conflicto ni contradicciones entre un buen entendimiento de los sistemas complejos que están alrededor de la diversidad biológica y cultural con el desarrollo o negocios sostenibles. Para esto se requiere de políticos y empresarios con una visión muy alejada de la depredación y de los abusos sociales o ambientales de sus acciones. El mundo de las empresas y sociedades sostenibles ya es el presente en nuestro planeta.

Con base en lo anterior, surgen al menos un par de preguntas básicas:

A) ¿Estamos preparados en México y en Quintana Roo para entender y atender adecuadamente el futuro que nos presentan los resultados de las discusiones en materia de diversidad cultural y biológica, así como de participación pública y negocios sostenibles?

B) ¿Cómo están las instituciones de educación, de todos los niveles, pero especialmente del nivel superior, entendiendo y atendiendo los procesos sociales, ambientales, económicos, humanísticos, artístico o políticos de la diversidad cultural y biológica, en sus planes de formación de futuros profesionistas y en sus líneas de investigación?

Ante la falta de evidencia sólida disponible en este momento para decir lo contrario, no puedo sostener la tesis que Quintana Roo esté preparado para entender y atender lo anterior. Una vez más otros países con políticos, académicos y sociedad civil mejor preparados son los que seguirán siendo desarrollados, los demás seguiremos en el subdesarrollo. En entregas siguientes abordaré algunas ideas para generar un escenario mucho más positivo; afortunadamente en Q Roo existe buena capacidad humana que puede desarrollar su potencial con algunos cambios estructurales y actitudinales.

Mérida, Yucatán

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