A unos días de la COP 13

El enorme reto de comprender la biodiversidad

Francisco J Rosado May
Foto: Valentina Álvarez Borges
La Jornada Maya

Viernes 9 de diciembre, 2016


A unos días de trabajo intenso en COP 13, después de la formal inauguración, del anuncio de la creación de nuevas áreas protegidas en México y de las fotos de rigor; las autoridades cedieron el espacio a los actores principales: sociedad civil representada por académicos, ONG’s, hombres, mujeres, jóvenes, indígenas provenientes de diferentes culturas y países de nuestro planeta.

El efecto del jet lag es patente en algunos, pero no aminoró su esfuerzo por participar activamente en las discusiones. Es gente comprometida, con varios años de experiencia y estudio de los temas de biodiversidad.

Atendí sesiones donde se discutían documentos para definir su versión final y llevarlos al siguiente nivel, en las Naciones Unidas. He estado en sesiones colaterales, pero no menos importantes, por ser temas específicos en materia de actividades que afectan negativamente la biodiversidad.

En todos los casos los participantes iniciaban su intervención felicitando y reconociendo al gobierno mexicano por la eficaz organización del evento, pero especialmente por haber logrado que el tema principal de COP13 sea el posicionamiento en el más alto nivel de la importancia que tiene la diversidad biológica y cultural para nuestro el futuro de nuestro planeta.

Ahí está el quid del asunto. Aún queda mucho trabajo por hacer para que el tema sea abordado como referente en las decisiones, ya sea en nuestra vida cotidiana o en política pública, educación, tecnología o negocios. La Conabio (Comisión Nacional para el conocimiento y uso sostenible de la biodiversidad) es modelo a seguir en todo el mundo. Su liderazgo recae en la figura de José Sarukhán Kermez, científico de alto nivel y calidad mundial, que tiene experiencia en administración y gestión y, especialmente, tiene la sensibilidad y compromiso necesarios para el enorme reto intelectual, de visión y de trabajo que demanda el tema.

Por ejemplo, la Conabio desarrolló una aplicación que se puede usar en los celulares para que cualquier persona en cualquier parte del mundo pueda compartir una fotografía de alguna especie que pueda ser interesante. Esa foto conlleva los datos de posicionamiento geográfico y estacionalidad al momento en que se hace la toma. La foto puede ser visualizada por cualquier persona en el planeta. Cualquier organización acumularía así una enorme base de datos generada por ciudadanos que no necesariamente son expertos pero que sí conscientes de la gran importancia de la biodiversidad. De este modo se promueve la participación social en una tarea muy importante y se genera información para la toma de decisiones.

La misma idea se puede aplicar para el monitoreo de salud de ecosistemas o paisajes. Para detectar proyectos que destruyen algún paisaje o especies importantes, especialmente las que determinan la estructura de una comunidad. Tiene amplio potencial para la agroecología, la agroforestería, la pesquería, el turismo, los negocios, el arte, etc.

La generación millennials tiene un papel preponderante en esta acción social.

Fue grato ver participando al secretario de Medio Ambiente de Quintana Roo. Ojalá hubiera más funcionarios, académicos, ONG’s y estudiantes aprovechando esta enorme oportunidad. Sé de académicos que fueron invitados a participar, pero lamentablemente en sus lugares de trabajo no le dieron la importancia debida; muy seguramente los funcionarios/directivos de esos centros de trabajo están lejos de lo descrito sobre el Dr Sarukhán.

Perfiles y personas inadecuadas en posiciones de poder explican el subdesarrollo y el gran trabajo que tenemos adelante en nuestro país para posicionar el tema de la diversidad biológica y cultural como algo determinante para nuestro buen desarrollo. Aún con esos enormes retos, no podemos darnos el lujo de rendirnos.

Cancún, Quintana Roo

[email protected]