Permítanme también gritar

¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!

Francisco J. Rosado May
Foto: Ap
La Jornada Maya

Martes 23 de mayo, 2017


Inicio esta entrega con una solicitud al gremio de periodistas de Quintana Roo y México, para poder sumarme al grito que no se puede callar más: ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!, que resonó el 17 de mayo pasado en la reunión que encabezó el presidente Peña Nieto con los gobernadores de los estados para discutir el tema del asesinato de comunicadores.

No tengo el honor de ser periodista, pero ningún ciudadano que aprecia su trabajo debe quedar callado ante la ola de violencia que se cierne sobre ellos. El periodismo honesto juega un papel relevante en cualquier democracia; ofrece información, opinión, espacio para debate de ideas, construye sociedad participativa. Cualquier país que se precie y aprecie la democracia debe, necesita, impulsar un periodismo de alto nivel, aunque afecte intereses de diferente tipo y diferentes fuentes.

Las medidas que anunció el Presidente el 17 de mayo van en el camino correcto, pero no hay duda que llegan con mucho retraso y dan la impresión de estar incompletas; de ser una respuesta reactiva, cuando debió ser preventiva y proactiva. ¿Por qué tuvieron que morir varios periodistas para hacer este anuncio? ¿Dónde están los criterios de evaluación de las medidas anunciadas? ¿Qué tiempo de gracia deben tener las autoridades para entregar resultados?

Y, sobre todo, sobresale la necesidad urgente, no mencionada, de que el Estado en su conjunto debe actuar para evitar la impunidad, la opacidad y la falta de rendición de cuentas de todo el aparato gubernamental y de toda la sociedad. La impunidad y falta de transparencia propician la simulación, el engaño, la perpetuidad de actos de corrupción, de ilegalidad, de violación a los derechos humanos y de muchos más efectos negativos en nuestra sociedad.

Por ejemplo, ¿cómo podemos los ciudadanos saber qué seguimiento se da a las quejas y demandas, presentadas por cientos de personas ante organismos como la Fiscalía, la Comisión de Derechos Humanos? No hay forma de saberlo. ¿Cómo podemos saber de la eficacia de organismos de combate a la corrupción e impunidad? No hay forma, y mucho menos lo habrá si no se impulsa y protege el periodismo honesto, en todas sus formas, que proporcione información veraz y oportuna a toda la sociedad.

Por lo anterior y por muchas más razones que la sociedad en su conjunto (especialmente los sectores más débiles social y económicamente, tiene guardada, reprimida, que puede estallar en diferentes formas), requerimos de los reporteros, del periodismo honesto en todas sus expresiones.

¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia! ¡Que no se queden expedientes abiertos!

PD. Uno de los correos que recibí en reacción a mi artículo sobre la participación indígena en la evaluación de la biodiversidad en el planeta se relacionó con lo que observé en Colombia, durante la reunión de la IPBES. En la región cafetalera, situada en el noroeste de Bogotá, enclave del cártel del valle, actualmente se observa muy baja pobreza, seguridad, prosperidad y orgullo entre los colombianos por haber superado la época triste del narcotráfico. Los colombianos con quienes platiqué saben de la triste situación en México y, curiosamente, mencionaron la importancia de mantener y fomentar una prensa libre, honesta, compartiendo información veraz y oportuna con la sociedad.

[email protected]