El debate de Iepac ¿Moderador carnal?

Expresemos lo que deseamos

Carlos Mena
Foto: Rodrigo Díaz
La Jornada Maya

Lunes 12 de marzo, 2018

En los 90 tuve la oportunidad de ser presidente del comité electoral del Tecnológico de Monterrey, organismo autónomo cuyo presidente era propuesto por la asociación de estudiantes del Tec y aceptado por el consejo estudiantil que era formado por todos los presidentes de las 32 carreras y asociaciones de aproximadamente de 20 estados del país.

Mi función era coordinar las elecciones de cerca de 12 mil alumnos del campus Monterrey, desde el presidente del Tec, de cada carrera, hasta la Señorita Tecnológico, pero el corazón de la elección era el debate. Aunque el día a día era el respeto a las reglas de publicidad, la atmósfera de cada elección era de acuerdo al temperamento de cada carrera: los agrónomos y economistas eran los más conflictivos y eran de mucho menor matrícula que los de administración de empresas o medicina.

El reglamento de los debates constaba de 14 hojas; iniciaba con el propósito del debate, así como las actitudes que no se quería, sanciones a ataques personales o expresiones falsas, temas a considerar, tiempos de intervención, sorteo de orden, designación y actividades del moderador, y otros aspectos menores.

En aquel tiempo la descalificación personal por parte de un candidato era vista como de mala educación y grosera, además de ser una violación al reglamento que ameritaba sanción expresada en un porcentaje de votos restados obtenidos el día de la votación. Nadie la utilizaba. No es que el pasado o la vida privada no importe sino que no es el propósito del debate.

El día de ayer, el instituto electoral de Yucatán hizo su primer ejercicio de ciudadanización para mejorar el debate, acto histórico y loable que habla de un gobierno fuertemente conectado con la sociedad.

El evento contó con periodistas, empresarios, académicos y asociaciones civiles, que por primera vez tienen voz en la formulación de este procedimiento. Muchos años, o más bien toda la vida, habíamos pensado que era controlado o manipulado por el gobierno en turno, otro punto positivo para el gobierno de Rolando Zapata.

Pero este digno evento no quita el análisis y propuestas, objeto por el cual fue realizado. Lo más sorprendente es que todo el reglamento sólo consta de dos hojas y media; el documento es corto y poco ambicioso, le faltan muchos detalles que aclarar, pero sí menciona un empoderamiento peligroso del moderador cuando el principal protagonista del debate no es ni el moderador ni las personas, sino las propuestas y las ideas.

Un evento de esta dimensión requiere detalles muy importantes para desarrollar criterios que ayuden a los votantes a formar una decisión de elección de candidato racional, no emocional.

El moderador sólo sirve para que se respete los tiempos y para evitar que el candidato se desvíe de las preguntas realizadas, estrategia muy utilizada para recriminar al oponente o recordar errores del pasado, ya que el voto de castigo u odio es más fácil de asimilar. Utilizar este método recauda más votos emocionales que racionales. El voto de castigo es como manejar un auto con el espejo retrovisor. El voto de castigo, si bien es un sentimiento válido y real, no sirve para definir si la persona es capaz de enfrentar problemas actuales.

Las características y ausencias más notorias en el reglamento son:

Método de selección del moderador

El moderador se recomienda que sea un académico; los periodistas son, digamos, escépticos por naturaleza, y los académicos de universidades públicas tienen conflicto de interés.

Demasiado poder del moderador

El moderador sólo sirve para que se respete el reglamento y, en la práctica, para que los candidatos no desvíen contestaciones de las ideas o tema central de las preguntas; el reglamento actual le da poder para acotar intervenciones o intervenir sin criterios o situaciones específicas.

Tiempo de intervención y duración del evento

No especifica los minutos de contestación de las preguntas, respuestas, réplicas o duración del evento.

Número de temas y qué temas

Los temas deben de ser elaborados por Iepac y consensuados con la sociedad. Suelen ser sobre educación, salud, seguridad, empleo y pobreza, pero casi siempre se olvidan o evitan impuestos, tramitología, derechos humanos, o si van a cambiar programas que funcionan sólo por el hecho de cambio de partido, problemas que sufren diariamente los votantes.

Situaciones en que el moderador deberá intervenir

Descalificaciones, o insultos personales o a los partidos, o la recurrencia de los errores del pasado, ya que son igualmente descalificaciones que acortan el tiempo y empobrecen el diagnóstico y la solución a los problemas actuales. O lo clásico: preguntan una cosa y responden otra.

Históricamente, los debates han sido causal determinante en los resultados de las elecciones. En lo personal, no creo que ese efecto se tenga ahora por la diversidad de medios de comunicación que existen, pues los millenials, que son el 30 por ciento del electorado, se alimentan principalmente de noticias en las redes sociales.

Sinceramente deseo que se conforme un reglamento claro, extenso y meticuloso que provea formalidad, orden, y abarque no sólo los temas principales, sino los que se sufren en el día a día y de los que la sociedad quiere saber; que también evite los comportamientos que pueden desvirtuar este saludable evento, y diría casi único, donde la sociedad puede expresarle a los candidatos lo que desean, lo que les adolece y cómo pueden solucionarlo.

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