Necesaria investigación sobre hotel en santuario de tortugas

Xcacel-Xcacelito es una zona de 0 densidad, en la que no se permite construcción alguna

Roger Mora
Foto: Especial
La Jornada Maya

Tulum, Quintana Roo
Martes 10 de abril, 2018

El presidente de los Ingenieros de Tulum, Javier Flores, expuso que es necesaria una investigación sobre la construcción de un hotel en santuario de la tortuga marina Xcacel-Xcacelito, pues en 2005 fue establecida como una zona de 0 densidad y donada a la Universidad de Quintana Roo.

Narró que, en 2005, el empresario Emilio Heredia Lima donó ese sitio al gobierno, a cambio de una zona prestigiada de la costa tulumense, con el fin de no dañar el ecosistema que ahí se encuentra, lo cual logró, y la zona quedó asentada como un área de amortiguamiento para la reserva del santuario de la tortuga marina.

“Tenemos que recordar que, en 2005, por un cambio, esa zona quedó determinada como una zona de cero densidades, es decir, que no se puede permitir construcción alguna, pues pasan importantes ríos subterráneos, especies de flora y fauna y vasta zona de mar y arrecifes con los que descargan las aguas del río subterráneo y por ello esa determinación”, dijo Flores y Flores.

Como se sabrá, el plan maestro denominado La Calma Eco Resort Luxury, que consiste en un desarrollo turístico-residencial distribuido en 25.18 hectáreas de terrenos en Xcacel-Xcacelito, debe estar sujeto a investigación y averiguar quién o quiénes vendieron esas tierras.

Luego de una lucha férrea de ambientalistas, el 20 de marzo de 2005 el entonces gobernador Joaquín Ernesto Hendricks Díaz, entregó el predio Xcacel-Xcacelito a la Universidad de Quintana Roo (Uqroo) en comodato y fue destinado para un laboratorio natural en la que se realizarían investigaciones científicas sin afectar el entorno ecológico.

Con el anuncio de la construcción de un hotel de 750 cuartos y que se encuentra al pendiente del dictamen de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Flores y Flores asegura que esto es un serio acto de ecocidio de las autoridades federales con el medio ambiente.